Byung-Chul Han ante el desamor adolescente

Byung-Chul Han ante el desamor adolescente


La autolesión se ha convertido hoy entre los adolescentes en un fenómeno de masas. Miles de adolescentes se autolesionan en Alemania. Se infligen heridas a sí mismos intencionadamente y sienten con ello un profundo alivio. El método usual es hacerse cortes en el brazo con una cuchilla de afeitar. La autolesión se acaba convirtiendo en una verdadera adicción.

El surcoreano Byung-Chul Han (F. Fischer Verlag / Archivo). Byung Chul Han pensador surcoreano

Como sucede en toda adicción, el intervalo entre las autolesiones se vuelve cada vez más breve y la dosis aumenta. Los cortes son cada vez más profundos. Los afectados sienten una “necesidad de autolesionarse”. ¿Cómo compatibilizar la autolesión con el creciente narcisismo que caracteriza al individuo de hoy?

Quienes se autolesionan sufren a menudo depresiones y trastornos de ansiedad. Los angustia la sensación de culpa y vergüenza, de autoestima dañada. La constante sensación de vacío interior hace que ya no sientan nada. Solo al autolesionarse llegan a sentir algo.

De las personas que sufren depresiones o trastornos límites de la personalidad se escucha a menudo esta queja: “No me siento a mí mismo”. Justamente muchos de los que se autolesionan sufren depresiones o un trastorno límite de la personalidad. Autolesionarse es, al parecer, un intento totalmente desesperado de sentirse a sí mismo, de restablecer la sensación de sí mismo. El cuerpo llora lágrimas rojas. Sangro luego existo.

La autenticidad es una estrategia neoliberal de producción. El yo es sometido al imperativo de producirse permanente a sí mismo como empresario de sí mismo. Quien no lo consigue recurre a la cuchilla de afeitar. ¿De dónde viene la angustiosa sensación de vacío?

Padres e hijos adolescentes. Foto Shutterstock.

Padres e hijos adolescentes. Foto Shutterstock.

Antes que nada es importante distinguir entre narcisismo y egoísmo. El sujeto del egoísmo se delimita para distinguirse del otro. Aquí hay unas fronteras claras del yo que lo diferencian del otro. Por el contrario, en la referencia narcisista a sí mismo se tergiversa al otro hasta que el yo acaba reconociéndose en él.

El sujeto narcisista percibe el mundo como una modalidad de sí mismo. La fatídica consecuencia es que el otro desaparece. La frontera entre el yo y el otro se difumina. El yo se difunde y se hace difuso. Un yo estable solo surge en vista del otro. Por el contrario, la autorreferencia excesiva y narcisista genera una sensación de vacío. El yo se ahoga en sí mismo.

Hoy en día las energías libidinosas se invierten sobre todo en el yo. La acumulación narcisista de libido del yo provoca la eliminación de la libido objetal, es decir, de la libido que se invierte en los objetos. La libido objetal crea un enlace con el objeto que, en contrapartida, estabiliza al yo. Cuando no hay ningún enlace con objetos el yo es devuelto a sí mismo, y esto hace que se desarrollen sentimientos negativos como la angustia o la sensación de vacío.

Hoy hay muchos imperativos sociales que provocan una saturación narcisista de la libido del yo. Esa saturación produce enfermedad. Por ejemplo el imperativo de autenticidad. Este imperativo desarrolla una compulsión narcisista a preguntarse, a espiarse y a acecharse permanentemente a sí mismo y, especialmente, a culparse constantemente a sí mismo.

Muchos adolescentes sufren hoy angustias difusas, miedo a fracasar, miedo a fallar, miedo a quedarse descolgado, miedo a cometer un error o a tomar una decisión equivocada, miedo a no estar a la altura de las propias exigencias. Uno se avergüenza de su propia insuficiencia. La autolesión es también un ritual de autocastigo.

La falta de autoestima que conduce a la autolesión apunta a una crisis general de gratificación en nuestra sociedad. Todos nosotros tenemos necesidad de afecto. El amor del otro es lo único que da estabilidad al yo. Por el contrario, la autorreferencia narcisista resulta desestabilizante.

La joven compartió en las redes lo que hizo con su cuerpo para dejar de autolesionarse.

La joven compartió en las redes lo que hizo con su cuerpo para dejar de autolesionarse.

Para un sentimiento estable de autoestima tengo que resultarme importante a mí mismo. Pero para eso necesito tener la noción de que soy importante para otros. Esa noción podrá ser difusa, pero es indispensable para la sensación de ser importante. La falta de sensación de ser es la causa de la autolesión.

La autolesión quizá sea simplemente un grito en demanda de amor. Yo no puedo producir por mí mismo el sentimiento de autoestima. Para tener ese sentimiento necesito que la instancia de la gratificación me venga de otros que me amen, me elogien, me reconozcan y me aprecien.

El aislamiento narcisista del hombre, la instrumentalización del otro y la competencia de todos contra todos destruyen el clima de gratificación. El sujeto del rendimiento está sometido a la presión de aportar cada vez más. De esta manera nunca se alcanza un punto final y definitivo de la gratificación.

Vive permanentemente con una sensación de carencia y con un sentimiento de culpa. Como no solo compite con otros, sino sobre todo consigo mismo, trata de superarse a sí mismo.

Hoy también se vuelve más difícil la gratificación primaria, que es inasequible a toda cuantificación. Esa gratificación primaria es la que da por ejemplo una verdadera amistad. La amistad es una relación con el otro que da estabilidad al yo y lo llena. Los “amigos” de las redes sociales carecen de la negatividad de lo distinto. Conforman una masa aplaudiente. Eliminan su alteridad en el “me gusta”.

La sensación de vacío provoca depresión. El sujeto del rendimiento, cuando cae en depresiones, se convierte en una pesada carga para sí mismo. Se produce una saturación narcisista de libido del yo. Esa saturación produce enfermedad. El sujeto del rendimiento está cansado de sí mismo, agotado de sí mismo. Totalmente incapaz de salir de sí se enquista en sí mismo, lo cual provoca paradójicamente un vaciamiento y un ahuecamiento del yo.

Encapsulado, atrapado en sí mismo, pierde toda referencia con lo distinto. Pero yo solo me toco y me siento gracias al contacto de lo distinto. El otro es constitutivo de la formación de un yo estable. Si el otro desaparece, el yo cae en un vacío.

El sueño adolescente puede verse afectado por la luz artificial nocturna.

El sueño adolescente puede verse afectado por la luz artificial nocturna.

Algunos solo sienten su propio cuerpo al autolesionarse. Al parecer hoy se ha roto también la relación con el propio cuerpo. Uno somete totalmente su cuerpo a la lógica de la optimización. De este modo uno se aliena de su propio cuerpo. Se gestiona el cuerpo en lugar de habitarlo. La bulimia y la anorexia son fenómenos patológicos de este desarrollo. Autolesionarse sería un intento desesperado por volver a sentir el propio cuerpo.

Hoy se evita toda forma de lesión. Esto se puede aplicar también al amor. Enamorarse sería ya una herida excesiva. Hoy no arriesgamos apuestas elevadas, porque tememos la pérdida, que nos dolería y dañaría. Hoy la comunicación se ha alisado hasta convertirse en un intercambio de deferencias, e incluso de positividades. Se niega todo lenguaje y toda expresión a sentimientos negativos como la tristeza. Pero no se puede pensar el amor sin la herida. El amor nos acomete y nos vulnera.

Hoy se evita el otro como fuente de daños. Pero la herida rechazada retorna en forma de autolesiones, que al fin y al cabo, y a diferencia de la herida que nos infligen otros, se pueden producir controladamente. De la sociedad actual es característica la eliminación de toda negatividad. Todo se alisa. Lo liso carece de la negatividad de la oposición.

Deja de ser un objeto que hay enfrente. La palabra “objeción” significa “oposición”. Lo liso, por el contrario, quiere agradar. No es un objeto. Se niega todo lenguaje y toda expresión a sentimientos negativos como la tristeza. También se podría decir que la autolesión los redime de su falta de lenguaje.

El "juego" de la  Uno de los retos consiste en grabarse un brazo con la imágen de la ballena.

El «juego» de la Uno de los retos consiste en grabarse un brazo con la imágen de la ballena.

Según Alain Ehrenberg, que hoy haya tantas depresiones se debe a que hemos perdido la referencia con el conflicto. La actual cultura del rendimiento y la optimización no permite trabajar con el conflicto, porque eso requiere mucho tiempo. El actual sujeto del rendimiento solo conoce dos estados: funcionar o fracasar. En eso se parece a las máquinas. Tampoco las máquinas conocen el conflicto. O funcionan sin problemas o están averiadas.

Pero de los conflictos surgen relaciones e identidades. La persona crece y madura trabajando con conflictos. Lo seductor de la autolesión es que elimina rápidamente tensiones destructivas acumuladas sin necesidad de ese trabajo con los conflictos que tanto tiempo requiere. Se dice que los causantes de la rápida eliminación de tensión son unos procesos químicos. Se segregan drogas que produce el propio cuerpo.

Pero las tensiones retornan en seguida, lo cual genera de nuevo el impulso a autolesionarse. Su forma de funcionamiento se parece a la de los antidepresivos. También estos reprimen los estados conflictivos y hacen que el sujeto del rendimiento que ha caído en depresiones vuelva a ser rápidamente capaz de funcionar.

La adicción a los selfies también tiene poco que ver con el egoísmo. No es otra cosa que un punto muerto del yo narcisista, que nunca llega a descansar. En vista del vacío interior uno trata en vano de producirse a sí mismo, lo cual naturalmente no se consigue. Solo el vacío se reproduce.

Los selfies son el yo en formas vacías. Agudizan la sensación de vacío. Lo que genera la adicción a los selfies no es el egoísmo, sino la referencia narcisista a sí mismo. Los selfies son superficies bellas y pulidas de un yo vaciado y totalmente inseguro.

Byung Chul Han.

Byung Chul Han.

Para escapar del angustiante vacío hoy se recurre a la cuchilla de afeitar o al smartphone. Los selfies son superficies lisas que por un breve tiempo ponen el yo vacío bajo una luz favorecedora. Pero si les damos la vuelta nos encontramos con reversos plagados de heridas que sangran. Las heridas son por tanto los reversos de los selfies.

El libro Capitalismo y pulsión de muerte. Artículos y conversaciones, de Byung-Chul Han, llegará a la Argentina a partir del 20 de septiembre. Reúne 14 artículos y 2 conversaciones acerca de la expansión del capitalismo y sus consecuencias.

"Capitalismo  y pulsión de muerte", de Byung-Chul Han.

«Capitalismo y pulsión de muerte», de Byung-Chul Han.

Capitalismo y pulsión de muerte. Artículos y conversaciones
Byung-Chul Han
Herder
​160 págs

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