cuando en Maranello quisieron fabricar un 4 puertas y perdieron con Fiat

cuando en Maranello quisieron fabricar un 4 puertas y perdieron con Fiat


En 1980 crearon un sedán para pelear con Mercedes-Benz, Aston Martin y Maserati, pero ganó la apuesta popular.

En tantos años de historia, la estirpe deportiva de Ferrari nunca estuvo en duda, ni siquiera en las épocas menos lúcidas de la casa de Maranello. Por el contrario, la marca se fue añejando hasta convertirse en la máxima leyenda del universo de los autos. Ferrari es sinónimo de deportividad desde las propias raíces de su fundador y la tremenda saga de purasangre que gestó el Cavallino auguran un legado infinito.

Sin embargo, negocios son negocios. Y allá por 1980, cuando la marca pertenecía al gigante Fiat de la familia Agnelli, los de Maranello salieron en busca de una fórmula que les permitiera ganar presencia en el mercado de los autos exclusivos. Así como Aston Martin contaba con el Lagonda, Mercedes-Benz con el 450 SEL o Maserati con el Quattroporte, en Ferrari se propusieron desembarcar con un modelo de 4 puertas. Sí, un sedán como perla negra de la rabiosa y exquisita colección de coupés y convertibles.


Fue el primer proyecto de 4 puertas de la casa italiana.

Además de aquel objetivo comercial, la aparición del proyecto del modelo de 4 puertas coincidió con el 50 aniversario del centro de diseño de Battista Pininfarina, donde se les dieron los primeros trazos a tantas bellezas ferraristas.

Cómo era la Ferrari de 4 puertas

Ferrari Pinin fue entonces el nombre del prototipo que se fabricó ese mismo año y que de hecho contaba con particularidades de diseño muy vanguardistas. Llamativo y aerodinámico, el Pinin intentaba conjugar la estirpe de los deportivos de Ferrari en un formato señorial y con una fuerte apuesta al lujo. En los papeles, todos los frentes para impactar de lleno en la oferta de Mercedes-Benz, Aston Martin o Maserati estaban cubiertos.

Tenía detalles de diseño muy particulares, como los faros traseros.
Tenía detalles de diseño muy particulares, como los faros traseros.

Aquella Ferrari fue concebida como la máxima expresión de confort sobre ruedas para la época. Entre sus exquisiteces disponía de un velocímetro de Veglia-Borletti que permanecía en negro hasta que se arrancaba el motor, computadora de a bordo, asientos eléctricos individuales con memoria hasta en las plazas traseras, un equipo de audio de alta fidelidad que incluían cascos para escuchar música y, lo más top para entonces, teléfono. Además, aquel derroche de tecnología estaba enmarcado en un interior súper lujoso con una terminación de cuero color crema.

Con un motor bóxer de 12 cilindros y caja de velocidades de cinco marchas, el Pinin se mostró en el Salón Internacional del Automóvil de Turín y en el Auto show de Los Ángeles. Se trató del único prototipo que llegó a construirse de los dos que estaban planificados. Y de hecho su presentación en sociedad ocurrió antes de que el modelo pudiera rodar.

El interior derrochaba lujo y confort.
El interior derrochaba lujo y confort.

Aquella unidad, de 4,821 metros de largo, no contaba con el motor y la caja de cambios conectados, le faltaba gran parte de la instalación eléctrica y ni siquiera tenía el depósito de combustible. En esas condiciones volvió a Maranello para la aprobación final del proyecto.

Por entonces Enzo Ferrari contaba con dos colaboradores muy cercanos: Claudio Sguazzini y Vittorio Ghidella, que además de secundar en sus decisiones a Il Commendatore representaban los intereses de Gianni Agnelli, el mandamás de Fiat, en el núcleo de poder ferrarista.

Ofrecía hasta teléfono.
Ofrecía hasta teléfono.

Según trascendió luego, Sguazzini, estaba a favor del proyecto, pero en cambio Ghidella fue quien puso los reparos que terminaron frenando al Pinin. No fueron razones técnicas ni de diseño las que truncaron la aparición del primer Ferrari de 4 puertas, sino una definición económica. Llevar aquel modelo a una línea de montaje como la de Maranello iba a demandar una inversión considerable, por lo que la compañía decidió darle prioridad al auto popular que también estaba asomando: el Fiat Panda.

La historia luego invalida cualquier cuestionamiento sobre aquella decisión. El Fiat Panda fue un éxito en Europa que movilizó a miles de familias en más de 40 años, y aunque ya lleva tres generaciones sigue vigente. El Pinin no pasó de un prototipo, aunque sí consiguió rodar.

Estaba equipado con un motor de 12 cilindros.
Estaba equipado con un motor de 12 cilindros.

A principios de los 90, un amigo de Enzo Ferrari, Jacques Swaters, que además era importador de la marca en Bélgica, decidió comprarlo. Lo tuvo como objeto de colección hasta 2008, cuando lo vendió por 176.000 euros. No valía mucho más por su escasa terminación mecánica.

Pero el nuevo propietario fue más allá. A partir de su contacto con Mauro Forghieri, viejo diseñador de motores de Ferrari, logró encarar la finalización del Pinin: conectó la caja con el motor, completó el cableado y el sistema de refrigeración, e instaló el depósito de combustible faltante. Así, el Pinin finalmente pudo ponerse en marcha y salir a rodar 30 años después de su creación.

Se fabricó una sola unidad que posee un coleccionista.
Se fabricó una sola unidad que posee un coleccionista.

Ya terminado, en 2011 volvió a ponerse en venta a través de la prestigiosa casa de subastas RM Sotheby’s. En una primera oportunidad se pidió un millón de euros, luego se bajó el precio a 575.000 euros, pero como no hubo interesados el Pinin regresó a Maranello, donde lo compró un coleccionista norteamericano por una cifra desconocida.

Tuvieron que pasar 40 años después de aquel proyecto para que Ferrari volviera a romper el molde con un modelo fuera de su gama súper deportiva. En este caso la marca de Maranello se rindió ante la tendencia mundial y el furor de los SUV, y acaba de lanzar su primer crossover, el Purosangue. Aunque con este 4 puertas híper exclusivo se aseguró el resguardo de la deportividad máxima: está equipado con uno de los tradicionales V12 que son marca registrada del Cavallino y que eroga 725 caballos. Al fin y al cabo, el ADN no se negocia.

Mirá también



Source link

Actualidad | Diario Digital

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.