El 3D no murió, dice James Cameron, que reestrena Avatar

El 3D no murió, dice James Cameron, que reestrena Avatar


Ya no cuenta aquello de que ver películas en 3D “me da dolor de cabeza”. Ni que los armazones de los anteojos son muy pesados, ni alguna otra excusa. El cine en 3D llegó para quedarse, aunque algunos crean que no es así. Pero James Cameron opina lo contrario.

“Diría que el 3D ya fue adoptado en general. Avatar ganó el Oscar a la mejor fotografía con una cámara digital 3D. Ninguna cámara digital había ganado el Oscar a la mejor fotografía antes. Luego, dos de los tres años siguientes, las mismas cámaras fueron utilizadas por los directores de fotografía que ganaron el Oscar…”, manifestó el cineasta, a días de reestrenar Avatar… en 3D.

James Camerom, por 2009, en Londres, con los anteojitos para ver «Avatar». Foto Archivo Clarín

Es que el formato tuvo su eclosión a partir del estreno de la película con los seres azules, a fines de 2009. Recuerdo asistir a la premiere mundial, en Londres, en Leicester Square, en el cine Odeon Luxe, y a la salida todos hablábamos más del efecto tridimensional de Pandora que de la trama en sí (y hoy seguiríamos hablando de lo mismo…).

Avatar va a tener en la Argentina su reestreno, este próximo jueves 22 de septiembre, en una copia remasterizada, tres meses antes de que se estrene la secuela, Avatar: El camino del agua.

Pero ésa ya será otra historia.

Así eran los antejos para ver cine en 3D en los Estados Unidos en 2009. Mucho ha cambiado desde entonces. Foto AP

Así eran los antejos para ver cine en 3D en los Estados Unidos en 2009. Mucho ha cambiado desde entonces. Foto AP

El cine en 3D, el efecto que ofrece, pretende simular la visión tridimensional humana real. Tampoco es tan complejo: el cerebro crea la sensación de tridimensionalidad al sumar las dos imágenes que recibe con el ojo izquierdo y el derecho. Los anteojitos de los primeros años, los que usaban nuestros abuelos, tenían un lente rojo para el ojo izquierdo y azul para el derecho.

¿Moda o no?

Cameron, a propósito de esto de la moda o no de la tridimensionalidad, ha dicho recientemente que “a la mayoría de la gente le parece que el 3D se ha terminado. Pero realmente no ha terminado. Simplemente ha sido aceptado. Ahora es parte de tus elecciones cuando vas al cine a ver una película. Lo comparo con el color. Cuando aparecieron las películas en color por primera vez, era la gran cosa. La gente iba a ver películas porque estaban en color. Creo que en la época de Avatar, la gente solía ir a ver películas porque estaban en 3D. Tuvo un impacto”, dijo y plantó bandera.

Zoë Saldaña acompaña a Sam Worthington en una imagen ya clásica de "Avatar", la película más taquillera de la historia. Foto Archivo Clarín

Zoë Saldaña acompaña a Sam Worthington en una imagen ya clásica de «Avatar», la película más taquillera de la historia. Foto Archivo Clarín

Y si ustedes tuvieron la suerte de viajar e ir a los parques temáticos de Disney, saben que el “juego” de Avatar impresiona, es alucinante… y mucho de ello se lo debe al efecto tridimensional.

Claro que las entradas para ver un filme proyectado en 3D no era, por entonces, el mismo que si se elegía una proyección “convencional” en 2D. Tampoco lo es hoy, por más que se haya generalizado, y también sucede con los distintos formatos: no es lo mismo el 2D que el 4D o el XD, o inclusive si se elige ver una película en IMAX.

Una escena de "Avatar: El camino del agua", la secuela que en la Argentina estrena el 15 de diciembre.

Una escena de «Avatar: El camino del agua», la secuela que en la Argentina estrena el 15 de diciembre.

Ya por el año 2010 en muchos países del Primer mundo inclusive se comercializaban en los mismos complejos de cine los anteojos 3D. Se invertía un valor -alto-, y luego se podía ingresar a las salas a ver otras películas con los lentes previamente adquiridos, sin tener que pagar un adicional.

Y para quienes aún hoy descreen de la preferencia de la gente por ver películas en 3D, un dato: en lo que va del 2022, se vendieron 4.631.980 entradas en 3D, sobre un total general de 26.685.919: un 17,35% del público elige pagar más caro, pero ver en 3D.

Por lo que se ve en el trailer de "Avatar: El camino del agua" la utilización del 3D es fundamental.

Por lo que se ve en el trailer de «Avatar: El camino del agua» la utilización del 3D es fundamental.

El año pasado, sobre las 13.320.965 entradas vendidas, 1.672.190 fueron para proyecciones en 3D (12,55%). Sí: viene en aumento. Y en 2010 -el año del estreno de Avatar en la Argentina-, fueron 6.992.526, sobre 38.024.225, un 18,38 %. Casi 2 de cada 10 espectadores lo elegían.

El pico se dio en la Argentina en 2015, con 15.257.578 sobre 50.303.605: un 30,33%. Fue el año que estrenaron Minions, Rápidos y furiosos 7 y la primera de Jurassic World.

La cadena es interminable. Del cine en blanco y negro se pasó al color, para atraer más público. Cuando apareció la TV se creó el 3D. Cuando el video hogareño, la TV por cable y el DVD salieron a competir, el cine se la bancó. Ahora con el streaming la batalla continúa, pero con gente como Cameron o Christopher Nolan, abanderados del cine en el cine, sea en 3D o en la mejor sala de su barrio, no todo está perdido.



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Actualidad | Diario Digital

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