El desafío para desarrollar los perfiles laborales en plena revolución digital

El desafío para desarrollar los perfiles laborales en plena revolución digital


La era digital impulsa cambios constantes en las estructuras de las compañías. Los esquemas de trabajo tradicionales lucen y son obsoletos frente al desafío irreverente que proponen las fintechs, los marketplaces y las apps de servicios, por ejemplo. El mundo laboral no es inmune, aun en empresas tradicionales acostumbradas a resistir tiempos muy difíciles y competidores que amenazan sus modelos de negocio. Pero eso requiere de procesos de adaptación complejos y de empleados, profesionales y altos ejecutivos con nuevas habilidades y conocimientos.

La temática fue el eje de dos charlas organizadas por Clarín y en la que se habló de “Las profesiones del futuro”. En la primera participaron Erica Zamora (Quilmes); Gustavo Goldman (Despegar); Jorge Cella (Microsoft) y Paula Szenkman (CIPPEC). La segunda fue integrada por Tomás Mestre Olmedo (Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires); Leonardo Medrano (Universidad Siglo 21); Sergio Faraudo (Telecom) y Verónica Rodríguez Bargiela (AA 2000).

Ambas mesas fueron conducidas por dos periodistas de Clarín: el editor jefe de Economía, Daniel Fernández Canedo, y de Educación, Ricardo Braginski, y forman parte del ciclo “El mundo que viene”, que cuenta con el apoyo principal de OSDE, Telecom y DESA, además del sponsoreo de Afarte, y el apoyo de Aeropuertos Argentina 2000, Despegar, Universidad Siglo 21 y Quilmes.

Ingenieros, expertos en Big Data, técnicos y programadores son algunos de los perfiles más buscados a nivel global. “Hay mucho foco en el análisis de estos datos pero hay otro foco que tiene que ver con la inteligencia emocional”, señaló Goldman.

Los avances tecnológicos, la automatización y la digitalización de procesos destruye trabajos. Así ocurrió a lo largo de la historia, pero “la pandemia aceleró brutalmente la tendencia y las empresas empezaron a incorporar tecnología como como nunca antes”, dijo Cella, pero aclara que al mismo tiempo “creó un mundo lleno de oportunidades para jóvenes y no tan jovenes: para todos”.

Los cambios ocurren a una velocidad imprevista por la irrupción de la pandemia pero en los últimos 10 años surgieron nuevas profesiones. Un informe de McKinsey Global Institute elaborado en 2021 calculó que del 3 al 14% de la fuerza laboral deberá cambiar de categoría ocupacional para 2030 debido a la automatización, la inteligencia artificial y los desarrollos digitales.

Sobre oportunidades y habilidades duras y blandas, un dato clave: los dos perfiles más buscados en la red social LinkedIn a nivel global son programadores (22 millones de búsquedas) y vendedores (17 millones). “Quilmes tiene 130 años de historia y queremos continuar 100 años más”, dice Zamora. Al respecto, menciona el esfuerzo por introducir cambios en la organización y “por eso hay que buscar líderes que fomenten la curiosidad en sus equipos”.

Los expertos señalan que en este contexto tan dinámico, el aprendizaje continuo (interno y externo) es fundamental. Szenkman señala que el impacto de la tecnología modificó los procesos productivos, los hábitos de consumo y los comerciales. Las tareas no son las mismas. “El desafío es tratar de crear empleos en el mismo lugar donde se destruyen”, subraya, lo cual requiere del aporte de las instituciones educativas y laborales.

Las oleadas innovadoras no paran y eso produce temblores en el tejido empresarial. Lo llamativo es que se generó una brecha laboral entre la demanda y la oferta. Hay iniciativas públicas que intentan achicarla. “En la Ciudad, los servicios representan casi el 70% de la actividad general”, remarca Mestre Olmedo. No obstante, aclara que “hay una demanda insatisfecha en programación, analistas de datos, marketing digital y comercio electrónico”, pero por otro lado “el desempleo juvenil es del 25%”.

Mesa 2. Érica Zamora (Quilmes), Gustavo Goldman (Despegar), Paula Szenkman (Cippec) y Jorge Cella (Microsoft). Foto: Andres D’Elía.

En este contexto surgen dos interrogantes: ¿el sistema educativo es adecuado para resolver la encrucijada? ¿Qué hacen las empresas para conseguir el talento? Sobre este último aspecto, Rodríguez Bargiela Bargiela menciona que “buscamos aliarnos con universidades para desarrollar programas para adaptarnos al cambio del contexto y para desarrollar nuevas capacidades”.

Las urgencias tienen que ver con los adelantos tecnológicos a nivel mundial y lo que muchos llaman la «4ª Revolución Industrial» y la robotización de tareas manuales. Un reporte del Foro Económico Mundial reveló que el 40% de las habilidades básicas cambiarán en los próximos años. Esto implica que apenas el 60% de los conocimientos actuales serán válidos de acá a 2025.

Por eso, la búsqueda de talento en las posiciones críticas es intensa. Faraudo destaca que, en ese sentido, los liderazgos y su formación tienen un rol clave. Con respecto a las innovaciones, aclaró que “ni todo lo viejo es malo, ni todo lo nuevo es bueno”.

De todos modos, añadió que “la tecnología crea puentes de acceso al conocimiento y eso permite lograr niveles de aprendizaje más acelerados”. Rodríguez Bargiela completa: los medios tecnológicos “ofrecen la oportunidad de aprender, formar y reinventarse más allá de la edad”.

La pandemia impulsó el trabajo remoto y acercó un futuro previsto para los próximos años. Faraudo explica que se “pasó del sedentarismo laboral al nomadismo laboral”. Define así a la coexistencia de trabajos virtuales, presenciales o híbridos, según la función que desempeña cada uno. La virtualización en la educación no es nueva, pero para Medrano, hay que adecuar los programas y los métodos de estudio para responder a las nuevas demandas del mercado.

“Hay que analizar lo que enseñamos y cómo lo enseñamos. Venimos con un modelo de estudios medieval, que transmite los mismos conocimientos para las mismas personas. Y la realidad ya no es así”, expresó.

Mestre Olmedo coincidió. Dijo que habría que “repensar cómo brindamos una educación que fue pensada hace 40 años, con mucho trabajos industriales y con tareas repetitivas y rutinarias. Hoy la economía de l conocimiento requiere de otro tipo de liderazgos y también de otros tipos de aprendizajes”.

“Hablamos de un ecosistema social en transformación. Estamos viviendo una revolución digital, que es una ruptura paradigmática”, resumió Faraudo, para luego concluir que “esto es una gran oportunidad para países jóvenes como el nuestro. El gran desafío es cómo hacemos para recapacitar habilidades”.

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