el jefe de la banda de los copitos lloró ante la jueza y negó haber planificado el ataque a la vicepresidenta

el jefe de la banda de los copitos lloró ante la jueza y negó haber planificado el ataque a la vicepresidenta

Después del procesamiento dictado por la jueza María Eugenia Capuchetti sobre Fernando Sabag Montiel y Brenda Uliarte, por tentativa de homicidio contra Cristina Kirchner, la justicia avanzó con la indagatoria de Gabriel Carrizo, detenido hace 48 horas y acusado como organizador del plan de ataque a la vicepresidenta. Negó su participación en planificación y participación en el atentado, hechos que se le imputaron. Dijo que a los principales acusados «los conocía hace tres meses». 

Considerado el “jefe” del grupo que comercializaba algodones de azúcar, Carrizo quedó detenido en Comodoro Py hace dos días cuando se acercó para retirar su teléfono celular, el mismo que entregó voluntariamente a los investigadores cuando prestó declaración testimonial hace más de diez días.

En el dispositivo electrónico, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), detectó mensajes contra otra persona, después del jueves 1 de septiembre cuando se produjo el atentado contra Cristina Kirchner, en los que expresaba su malestar por el fracaso del ataque a la vice. Esas comunicaciones no se habrían producido ni con Fernando Sabag Montiel ni con Brenda Uliarte.

Según fuentes de la causa, las expresiones vertidas en estos mensajes, dan cuenta de su decepción por la “mala ejecución de la maniobra de la que estaba al tanto”. En este sentido por su nivel de conocimiento del hecho bajo investigación, es que se lo interrogó al atribuirle el rol de organizador.

Esta tarde aceptó declarar ante la jueza María Eugenia Capuchetti y el fiscal Carlos Rívolo. La imputación sostiene que Carrizo «intervino de forma activa en la planificación del suceso, habiendo aportado para su realización un arma de fuego  la cual finalmente no fue la empleada para concretar el delito planificado». 

Al inicio de su declaración Carrizo negó «cualquier participación en el atentado» contra la vicepresidenta. En ese sentido señaló que a Sabag Montiel y a Brenda Uliarte «los conocía hace tres meses», para correrse de cualquier intervención en la planificación del hecho.

En un momento el cuarto detenido de la causa que investiga la tentativa de homicidio, cambiando el enojo manifiesto con el que inició a declarar se largó a llorar y dijo que fue a Telefé noticias «porque Brenda me había dicho que no estuvo ese día (por el jueves 1 de septiembre) y cuando vieron a los vecinos diciendo que la joven de 23 años efectivamente había estado en el lugar de los hechos, «me di cuenta que me mintió»

Durante la indagatoria que duró tres horas, se refirió a los mensajes de texto incriminatorios para la justicia, días después del ataque. La comunicación que le valió, entre otras pruebas, la imputación y detención, sostiene «esto no tendría que haber salido así» en marcada referencia al disparo que no salió de la pistola Bersa calibre 32 que después de que Sabag Montiel gatilló a quince centímetros de la cabeza de la vicepresidenta de la Nación.

Cuando se le consultó al respecto, Carrizo buscó bajarle el tono al contenido de la comunicación. En su defensa dijo que los mensajes «fueron sacados de contexto» ya que se trataban de «una broma que le hice a un familiar de ideas kirchneristas», en relación a su presunto malestar por el ataque frustrado contra la vicepresidenta.

Sobre la utilización del contenido del celular para incriminarlo en el expediente que investiga la tentativa de homicidio, la defensa a cargo de Gastón Marano pidió la nulidad de esa prueba, al considerar que no correspondía porque voluntariamente Carrizo había aportado su dispositivo electrónico cuando declaró como testigo.

El fiscal Carlos Rívolo rechazó dicho planteo y, en un dictamen al que accedió Clarín, señaló que «a raíz del estudio pericial (que hizo la PSA sobre el celular) pudo comprobar que Carrizo había tenido participación en el hecho y que existía mérito suficiente para recibirle declaración indagatoria, por lo que se ordenó su detención».

Bajo este mismo argumento el Ministerio Público Fiscal sostuvo que «había razones para requisar el celular, ya que las conversaciones de Carrizo con Uliarte y los grupos de WhatsApp que compartía con Sabag Montiel eran de investigación para la pesquisa«. 

El acto de la indagatoria continuó y la fiscalía solicitó que le expongan la pistola utilizada para lo que ya se definió como un plan criminal con premeditación, Gabriel Carrizo negó conocerla, dijo que nunca la había visto.



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Actualidad | Diario Digital

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