«El plan del ministro Sergio Massa es un ‘vamos viendo’; se hará camino al andar»

"El plan del ministro Sergio Massa es un 'vamos viendo'; se hará camino al andar"

– La inflación dio 7% en agosto, ¿cómo sigue esta historia?

– Si no quebramos la inercia de la indexación vamos a seguir con tasas de un piso de 6% mensual. No sólo es muy alto el 7% de agosto sino que la inflación ajustada por estacionalidad es 7,4% y supera 8% excluyendo alimentos y energía. Estamos con un efecto impacto muy positivo para los activos argentinos por la llegada del ministro de Economía, Sergio Massa, porque veníamos de una aceleración de la crisis que comenzó el 8 de junio cuando cayó la demanda por el peso. Y es muy positivo que el accionista del FdT que se oponía al acuerdo con el FMI, hoy se encuentra por primera vez detrás de un plan económico modesto que es el programa con el organismo. Pero…

– Pero…

El programa con el FMI es muy humilde frente al nivel de inflación que tiene la Argentina. No es un plan de estabilización sino que lo que pretende principalmente es que los desequilibrios no se agranden más y así evitar una gran crisis. Pero aún si se hace todo bien es probable sea necesario un programa de estabilidad intensivo en heterodoxia para febrero o marzo.

-¿O sea que el plan con el FMI es para aguantar?

– Necesitamos los desembolsos del Fondo. Habría otro escenario si se cortaran los giros de esos dólares. Pero cumpliendo o no cumpliendo el programa, tendremos problemas de todas maneras.

– ¿El plan con el FMI le pone entonces más un piso que un techo a la inflación?

– No me animo a decir un piso pero sí estoy seguro que no le pone un techo.

– Así como estamos hoy ¿la inflación de 2023 será mayor o igual a la actual?

– Mayor en el promedio anual. Pero punto a punto en diciembre del año que viene podría ser similar a la de finales de este año.

– ¿Qué programa de estabilización se imagina usted?

– Uno que requerirá mucho talento técnico y supremacía de pensamiento heterodoxo.

-¿A qué se refiere con programa heterodoxo?

– Un diseño para quebrar la inercia inflacionaria, con algún grado de congelamiento en ciertas variables y ajuste a la vez. Tipo Plan Austral.

– ¿Y el apoyo político para esto? Porque esos intentos han fracaso en el tiempo por no sostener el ajuste en el tiempo, ¿no?

– Es así. Evidentemente hubo apoyo político cuando en el Frente de Todos vieron el abismo. Máximo Kirchner votó contra el acuerdo con el FMI y hoy el único plan que tiene es el acuerdo con el FMI. Existen dudas sobre su grado de cumplimiento, especialmente cuando el ajuste fiscal implique pisar callos. Serán muy fuertes las presiones sociales que se vienen para levantar el pie que frene el gasto público.

– Se viene aumento de tarifas, el impacto de la suba de las tasas de interés, más restricciones al financiamiento monetario del déficit y al acceso a los dólares para que el Banco Central acumule reservas a niveles como demanda el FMI. No parecen ser buenas noticias para el nivel de actividad. ¿Cómo hará La Cámpora?

– El nivel de actividad está bien. En julio se registró una leve desaceleración y en agosto un estancamiento. Pero lo que usted menciona se traducirá en una disminución de la demanda a futuro. En los primeros siete meses del año la economía quedó estancada en un buen nivel de 7% que es mayor al de la prepandemia. Pero la economía languidecerá de acá a fin de año y creemos que el PBI crecerá 3,6% promedio en el año pero con arrastre negativo que hipoteca 2023.

– ¿Le preocupa que la medida del dólar soja deteriore más el patrimonio del Banco Central? Implica más inflación a futuro.

– Hay algo que me preocupa mucho y otra poco. Empecemos por lo segundo. Me preocupa poco el patrimonio neto del BCRA. Si ya tenemos un patrimonio en el que si valuamos al tipo de cambio tenemos US$ 57.000 millones de letras intransferibles que son un pagadiós. Entonces no me preocupa pasar de un patrimonio neto negativo de $ 4 billones a $ 5 billones. Sí me preocupa la consecuencia monetaria de estas devaluaciones sectoriales transitorias que veo necesariamente deberán seguir porque los dólares que se conseguirán en septiembre, se perderán vendiendo en octubre, noviembre y diciembre. Entonces, volviendo a su pregunta, me preocupa el programa monetario. El aumento promedio de la base es moderado y en agosto se vio una fuerte desaceleración pero en los últimos 30 días los pasivos remunerados del BCRA subieron $ 1,68 billón. Estamos en un stock de pasivos de $ 7,9 billones que a 7% de tasa de interés mensual es $ 550.000 millones por mes de cuasifiscal cuando la meta con el FMI es $ 1,7 billón. El déficit cuasifiscal de tres meses es el déficit fiscal del año. También me preocupa que emitamos $ 60.000 o $ 70.000 millones por día y necesitamos colocar Leliq para absorber y mantener cierto comportamiento monetario. El problema hoy no es el exceso de pesos sino la caída de la demanda de pesos. Tenemos por delante una reducción del crédito al sector privado para financiar con los depósitos privados al Banco Central y al Tesoro de una magnitud enorme que ayudará a que el nivel de actividad decline.

– ¿Dónde se juega el partido de Massa: dólar, inflación, el apoyo de CFK para sostener el ajuste en el tiempo?

– Se juega en varias canchas. Ganó en la primera con el buen impacto en los activos argentinos y la recepción en Washington. Pero ahora enfrenta tres desafíos. Que Cristina y Máximo sigan apoyando el ajuste fiscal y monetario pasados los primeros cien días, ver cómo reacciona la política en general al descontento social por el ajuste del que hablamos y ver qué se hace con la bola de nieve intereses de la deuda que colocó el Central a los bancos.

-¿Se viene un Plan Bonex?

– Estamos caminando por un desfiladero enjabonado. Mi impresión es que el plan llegar de Massa es extremadamente riesgoso. En algún momento el equipo económico intentará una estabilización para quebrar la inercia inflacionaria porque con estos niveles se diluye el impacto positivo de la llegada del ministro.

– ¿La brecha puede bajar?

– Es posible que la brecha ceda levemente si todas la incógnitas que menciono se resuelven positivamente. Pero de vuelta, se requieren muchas precondiciones. La brecha actual es alta pero consistente con la vulnerabilidad y fragilidad de la economía argentina.

– ¿Cómo pega en el Argentina la suba de la tasa de interés que la Reserva Federal decidirá este miércoles y la desaceleración global?

– Nos afecta más que Brasil crezca cero o que China y el mundo se desaceleren a una suba de la tasa de interés de EE.UU. que nos pega menos porque somos un país aislado, no tenemos acceso del crédito. Aunque todo está relacionado, ¿no? Lo cierto es que el mundo ya no trae más viento de cola sino de frente, por más que una buena noticia quizá sea una mayor disponibilidad de fondos de los organismos internacionales para países pobres y la Argentina podría ser beneficiada.

– Tema Presupuesto, ¿qué hay que seguir en la discusión?

Argentina tiene un Presupuesto que es un chicle. En los últimos 20 años el 66% del aumento del gasto público se explicó por decretos e incrementos de partidas discrecionales. En el resto del mundo el Presupuesto es un instrumento que fija el techo de gasto. En Argentina es un elástico y habrá que ver si cumplimos el de 2022 que solamente incremento 50% el gasto sobre el ejecutado de 2021. ¿Es esto un punto de inflexión o seguimos en la joda de cara a 2023? ¿De acá a 90 días haremos otra ampliación presupuestaria por decreto del Presupuesto 2022? El plan Massa es un vamos viendo, se hará camino al andar. La diferencia esta vez es que tiene un programa, que es el acuerdo con el FMI que es modesto, no nos hace estable, pero nos obliga a algo.



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Actualidad | Diario Digital

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