el rechazo trajo un nuevo aire

El rechazo trajo un nuevo aire

Al atardecer del domingo 4 de septiembre, la mayoría de los chilenos respiró con alivio. Había motivos para ello. La opción Rechazo había obtenido el 62% de los votos en el plebiscito constitucional, con lo que se alejaba el peligro de un inmenso retroceso del país. Si se hubiera aprobado el proyecto de Constitución que el presidente Gabriel Boric respaldó incondicionalmente, Chile habría entrado en una etapa de dislocamiento institucional, crisis de la economía y aguda confrontación política.

Habría sido la previsible consecuencia del delirio refundacional del texto elaborado por las izquierdas asociadas en la Convención que funcionó durante un año. De hecho, se disolvía la nación chilena en el magma de la “plurinacionalidad”, una idea copiada de la Constitución boliviana, que suponía la creación de 11 naciones dentro del territorio, tantas como etnias reconocidas. El texto consagraba un sistema de justicia indígena y la confiscación de tierras reclamadas como ancestrales por los activistas del negocio político de la raza.

El Frente Amplio, el Partido Comunista y demás grupos radicales que controlaron la Convención no elaboraron una Constitución propiamente tal, sino una plataforma ideológico-programática para favorecer sus expectativas de poder. Era una especie de vía constitucional a la revolución. En los hechos, el diseño de otro país, en el que quedaba al desnudo que, por razones de conveniencia, la izquierda ya no defiende la igualdad, sino las militancias identitarias y la segmentación racial.

La aventura constituyente es indisociable de la revuelta de octubre de 2019, presentada por los medios como “estallido social”, pero que fue, en realidad, una ofensiva coordinada de violencia, destrucción y pillaje en gran escala, que buscó provocar el caos y, en lo posible, derribar al presidente Sebastián Piñera. Está por investigarse la trama de esa revuelta, en la que se confabularon fuerzas político/delictivas con enorme capacidad destructiva y probable apoyo extranjero.

La revuelta dejó una herencia envenenada en la sociedad. Campearon las muestras de deslealtad hacia la democracia, retrocedió el civismo, ganaron terreno los grupos anarquistas asociados con el lumpen, creció la delincuencia. Lo más grave ha sido, sin duda, la ampliación del bandolerismo con disfraz de reivindicación mapuche que ha asolado las regiones de la Araucanía, del Bío-Bío y de Los Ríos.

La Convención permitió hacerse una idea de lo que significaría que las fuerzas que la controlaron llegaran a dominar el país. El texto propuesto era una guía para el desastre. Así, se sumaron múltiples rechazos. Factor determinante fue la extendida percepción de que estaba en peligro el Estado nación y la integridad del territorio.

El gobierno de Boric recibió directamente el impacto del Rechazo, con lo que se acentuaron los problemas derivados del precario liderazgo presidencial. Es amplia la inquietud por la estabilidad y la gobernabilidad. En todo caso, lo que resalta en el nuevo cuadro es el hundimiento de un proyecto autoritario. Puede ser el punto de partida de la regeneración democrática de Chile.



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Actualidad | Diario Digital

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