En la Cuenca del Salado, también se puede producir carne vacuna de calidad

En la Cuenca del Salado, también se puede producir carne vacuna de calidad


En el Establecimiento La Trinidad, ubicado en el partido bonaerense de Magdalena, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) organizó una jornada a campo donde, se mostró el agregado de valor en la producción carnicera de carne, en un campo de la Cuenca del Salado.

Se trata de un campo que integra una empresa familiar, que comenzó allí con vacas de cría, en 1985, y que actualmente funciona como cabaña, produciendo Angus negro y colorado, complementado con otro establecimiento vecino -La Florida-.

Miguel Pertino (h), economista y administrador de esta empresa que comenzó su padre, señaló que “nuestra misión es perseguir beneficios económicos en el largo plazo. Queremos que nos vean como una empresa que está a la vanguardia de la ganadería”.

La Trinidad es un campo de 300 ha, que primero se pobló con hacienda general y luego se empezó un camino de mejora genética que permitió vender primero vientres preñados y posteriormente, los primeros toros.

“En los ’90 empezamos con las promociones de raigrás y luego fuimos pasando parte de los potreros a pasturas perennes. El alambrado eléctrico y la rotación fueron parte del manejo casi desde el inicio”, explicó Miguel.

Apostaron a un servicio de 15 meses y todas sus vacas tuvieron su primera parición a los 2 años. “En la búsqueda de fertilidad descartamos todos los vientres que no quedan preñados. Tratamos de usar las mejores técnicas disponibles (inseminación artificial y transferencia embrionaria)”, apuntó.

Miguel Pertino. Jornada IPCVA.

“Buscamos animales fértiles, que desteten un ternero pesado, que tenga buenas ganancias de peso en la recría y nos dé un animal terminado para el mercado interno y la exportación. Para esto nos apoyamos en mediciones objetivas y un programa que nos permite conocer el mérito genético de los animales y aísla el efecto ambiental”, precisó.

Lindos y productivos

Miguel señaló que “creemos en la observación fenotípica, pero de nada nos sirven animales que son ‘lindos’ pero que no nos van a hacer producir mejor. Somos productores de carne”, recalcó y agregó que “lo importante es que estos animales que se adaptan a nuestro manejo y nos permitan transmitir características deseables en la producción, que se transforme en una mejora económica palpable para nosotros y nuestros clientes”.

Señaló que “buscamos producir de la mejor manera posible escapando al ‘commoditie’; nosotros queremos poner un precio a nuestra producción. Nos ponemos objetivos tanto en precio de venta como en producción. Queremos fijar un norte que nos desafíe”, explicó.

Hicieron corrales de recría y de inicio, y entendieron que primero eran productores de forraje. Así avanzaron con un planteo de cabaña en los campos propios haciendo allí mismo la recría, y creciendo en campos alquilados donde llevaban sus vacas de cría.

El techo productivo parece estar cerca y Miguel lo ubica en 450 kg/ha, para lo cual “hay que valorizar más lo que producimos y crecer horizontalmente porque se puede crecer en valor agregado en lo que hacemos. El objetivo de largo plazo es tener una cadena forrajera sólida y balanceada compuesta por 60% pasturas, 20% promociones y verdeos y 20% campo natural, complementado con reservas forrajeras y corrales de inicio/recría”. Actualmente, La Trinidad cuenta con 35 a 40% de campo natural, proporción que busca reducir para llegar a ese objetivo.

Circuito forrajero

En cuanto al circuito forrajero, las vacas se destetan en febrero/marzo y en campo natural consumen rollos hasta la parición. Luego pasan a lotes de raigrás y luego de agropiro. En octubre, se les hace inseminación a tiempo fijo (IATF) y luego se repasan con un toro por lote.

Los machos y hembras destetados van a pasturas y verdeos en La Florida, donde se hace la recría. Los machos enteros pasan a La Trinidad en marzo del año siguiente y las hembras, luego de pasar el verano en pasturas, son servidas en campo natural, mientras que los machos y hembras de descarte van a un corral de terminación. En tanto, los toros comen promociones de raigrás y pasturas de festuca con silaje de maíz o sorgo. Esto sucede desde febrero/marzo del segundo año hasta su venta.

En cuanto a los animales de descarte, se los recría hasta el fin de la primavera a pasto con suplementación, encerrándonos a fin de primavera para venderlos con el pico de precios en febrero/marzo.

Entre ambos campos hay 1.450 animales, de los cuales 650 son vientres. La carga es variable, siendo febrero el mes de mayor demanda en La Trinidad, cuando las vacas aún no se destetaron y los toros tienen una alta demanda de calidad y cantidad.

Durante el ciclo 2021/2022, el índice de preñez en la Trinidad fue de 90,4% y el de destete fue de 81,5%, con un peso promedio de 201 kg para los machos y 207 kg para las hembras. En 2015, la venta fue de 136 toros y, en 2021, de 176, con un proyectado de 180, al cabo de 2022.

“Queremos animales con buena facilidad de parto, muy buen desarrollo, incluso a 600 días, limitados en el peso adulto de las vacas, con buen músculo y con grasa. A su vez ponemos énfasis en la necesidad de conseguir buenos valores de marbling, ya que es uno de los principales atributos por los que se tipifica la carne en el resto del mundo”.

La idea de La Trinidad fue generar sus propios padres y limitar la inseminación a toros que les aporten características que aún no tienen. “Queremos animales adaptados a nuestra zona y para esto es fundamental verlos crecer y desarrollarse acá. Queremos que los animales se críen y recríen en un medio pastoril, que es donde van a vivir y no en confinamiento. Los toros tienen que ser vehículos para incorporar en nuestro rodeo caracteres deseables que nos ayuden a producir más y mejor”.



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Actualidad | Diario Digital

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