«Hay luz, seamos perfume de naranjo en flor…»

"Hay luz, seamos perfume de naranjo en flor..."

Natsukashi es un término japonés que denomina a los recuerdos lindos que vuelven a ser evocados por la memoria. Cuando ellos, los recuerdos hermosos, vuelven, vienen acompañados de una dulzura que los impregna. Eso es la nostalgia feliz. Entiendo, por lo leído en una novela que disfruté, y me hizo viajar por Japón, que no existe forma de retratar o nombrar recuerdos tristes, como que no tienen nombre. A esto lo denominan “nostalgic” (palabra en inglés). Natsukashi engloba todo lo vivido y recordado por provocar una onda expansiva de emoción, “sobredosis sensorial”, comenta la autora.

Quizás los argentinos tenemos esa cosa tanguera, melancólica (advierto que amo la letra de Naranjo en flor), que nos inspira y traslada a momentos irrecuperables, y por eso… con sabor agridulce se evocan.

Sea como fuere, los que escribimos buscamos excusas para reventar de emoción, y es ella la responsable de mantenernos atentos a todo lo que sucede.

“La memoria es una aventura extraña”, cuenta Amelie Nothomb; y ¡cuánta razón tiene! Dificilísimo debe ser vivir sin un poco de locura, nostalgia, apetito por seguir degustando recuerdos. Cuando se atraviesan momentos oscuros, es ella, la memoria, la que nos salva, guardando con nitidez de lente con aumento, los retazos de tiempos viejos, pero no añejos. Y parece que fue ayer, lo de hoy, lo de siempre, la calma, los pasos, la piel suave, el mar, las olas… Y puedo corroborar, enfáticamente, que sí se puede vivir de recuerdos, basta con permitírselo a uno mismo. Ahora entiendo lo subjetivo de Natsukashi, todo depende del lugar en que lo pronuncies.

A partir de ahora, la nostalgia solo me traerá cosas buenas. Amigos, parientes, hermanos: nunca se acobarden, hay luz, seamos perfume de naranjo en flor.

Roberta Garibotti
robertagaribotti@hotmail.com

OTRAS CARTAS

Qué quedó de aquel candidato moderado y conciliador

Se presentaron a elecciones en 2019 promocionando a un presidente “moderado y conciliador”. Con el tiempo los ciudadanos observaron que todo era una burda pantomima. En realidad, la persona que mueve los hilos es la vicepresidenta. Se postularon sin tener un plan económico consistente. No lograron bajar el gasto público y valga como ejemplo la gestión de Mauricio disolviendo 10 ministerios (de 21 a 11). Pero Don Alberto los aumentó y creó unos 9 nuevos.

Tratando de morigerar la derrota electoral después de las PASO 2021 el Presidente organizó para las legislativas el Plan Platita logrando casi 1.100.000 votos más. Esa fue la manera de la que se valió el Gobierno para lograr revertir, en parte, la paliza electoral que había sufrido. Pero estas medidas (irresponsables) precipitaron un fuerte aumento en la tasa inflacionaria por la gran emisión de pesos. Por querer ganar votos, los funcionarios gobernantes nos condujeron a un gran brete económico y social. Hoy vemos cómo la inflación crece a pasos desmedidos y preocupantes. De los últimos 12 meses a esta parte, el aumento ronda el 80%. La de agosto fue del 7% (Indec).

Para colmo, la relación entre ellos carece de diálogo, generando una falta de credibilidad en la sociedad, que conlleva a que nadie piense en abrir una fábrica, pyme o un simple comercio. El binomio político compuesto por los Fernández hace agua por todos lados. La Argentina navega por aguas turbulentas, en un barco a la deriva. Y los argentinos notan con tristeza cómo cada mes el billete pierde valor de compra. Los precios suben, el poder adquisitivo baja.

Los que gobiernan están únicamente interesados en organizar movilizaciones, marchas, actos, convocatorias, misas. De gobernar y arreglarle los problemas al pueblo…, ¡ni se hable!

Hugo Modesto Izurdiaga
modestoizur@yahoo.com.ar

El pueblo espera que se termine el cuento de la buena pipa

Los mayores recordamos lo del cuento de la buena pipa. La juventud podrá preguntarles a sus padres o abuelos. De todos modos está vigente y podremos representarlo en la actualidad con los relatos de los gobernantes argentinos. Nunca entenderás el argumento de la buena pipa.

Tomemos el caso de los últimos gobiernos (para no irnos más atrás). Según Macri, el Gobierno anterior, el de Cristina, le dejó al país una deuda cuantiosa. Para cumplir y pagar parte de esos compromisos, tuvo que tomar más deudas. Sin embargo cuando Macri deja el gobierno, el que le sigue manifiesta que le dejó al país una deuda más grande que la anterior. Eso obliga a que el Gobierno de Fernández siga tomando deudas y a la vez emita dinero espurio que no sabemos cómo se pagara. Seguramente el gobierno que asuma en 2023 dirá que se ve en la necesidad de emitir o de tomar nuevas deudas para cumplir y pagar las que dejó este gobierno.

Se repite la historia, similar al cuento de la buena pipa. Mientras tanto, el pueblo espera que se termine el cuento y se gobierne con seriedad, para acabar de ser uno de los países más pobres cuando potencialmente somos uno de los más ricos del mundo.

Aldo Graziadei
aldogra38@gmail.com

¿Qué celebra el Presidente? ¿La pobreza y la indigencia?

¿Era necesario que Alberto Fernández festejara con bombos y platillos sus 1.000 días de gobierno? En su lugar, yo no lo habría hecho, para no poner tan en evidencia el ostensible fracaso de su gestión. ¿Qué celebra el Presidente? ¿El aumento de la pobreza e indigencia? ¿Los imparables índices de inflación? ¿El narcotráfico que gana cada vez más terreno? ¿Festeja las jubilaciones mínimas indignas? ¿Celebra la fuga de miles de jóvenes en busca de un futuro? ¿Se ufana de la inseguridad que nos mata a diario? ¿De los piquetes cotidianos que le hacen la vida imposible a los trabajadores?

¿De qué se enorgullece el Presidente? ¿De la falta de rumbo, de plan, de programa? ¿Está contento con el resultado de las encuestas que señalan el profundo deterioro de su imagen y la de su partido? ¿Es razonable que siga culpando a la gestión anterior, en lugar de hacerse cargo de su inoperancia? ¿Sigue con la cantinela “Ah, pero Macri” / “Ah, pero la guerra” / “Ah, pero la pandemia”? ¿Tendrá los ojos en la nuca? ¿Es incapaz de mirar hacia adelante? ¿De qué recuperación habla? ¿En qué país viven los Fernández?

Sus extemporáneas e inoportunas declaraciones trajeron a mi memoria un film: “Ana de los mil días”, la desdichada historia de Ana Bolena, esposa de Enrique VIII de Inglaterra. Cualquier semejanza con la realidad…

Irene Bianchi
irenebeatrizbianchi@hotmail.com



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