«Hay un frente cerrado y dispuesto a avanzar en la relación con EE.UU.»

"Hay un frente cerrado y dispuesto a avanzar en la relación con EE.UU."

-Estuvo aquí el ministro Sergio Massa con una enorme delegación, pronto vienen 10 gobernadores, aún está pendiente la postergada reunión del presidente Alberto Fernández con Joe Biden. ¿El Gobierno está buscando una relación más fuerte con los Estados Unidos? ¿Es un socio preferido hoy?

El Gobierno está apuntando a mejorar la relación bilateral con los Estados Unidos. Es la instrucción permanente que yo tengo del presidente Fernández. Estuvo recientemente el ministro Massa, pero antes estuvo Silvina Batakis y Martín Guzmán. En el 2020 nos concentramos intensamente en la negociación con los bonistas privados, luego vino la negociación con el FMI. Ahora estamos en una fase distinta, en las revisiones trimestrales del Fondo. Se acaba de concretar una reunión muy importante entre Massa y Janet Yellen y sus equipos en el Departamento del Tesoro. Esto habla a las claras de que estamos cumpliendo el objetivo de potenciar y levantar el piso de la relación bilateral entre nuestros gobiernos.

-¿Las internas en el Frente de Todos han complicado la relación bilateral? Por ejemplo, la posición argentina sobre Nicaragua o Venezuela.

La verdad que no. No han sido una complicación en la relación bilateral. Por supuesto han sido situaciones que hemos tenido que atender con mayor o menor nivel de dedicación. Cada país tiene una mirada distinta del otro y tiene intereses que procura preservar de manera diferente, pero en el objetivo final estamos claramente de acuerdo, sobre todo en la necesidad de preservar los derechos humanos aquí y en cualquier lugar del mundo. En lo que se refiere a la pregunta de las diferencias internas, la alianza de gobierno en la Argentina tiene entre 15 y 17 partidos. En los Estados Unidos gobierna un solo partido y yo le puedo asegurar que la distancia que existe entre un extremo y el otro de la alianza de gobierno en la Argentina no es mayor que la distancia que existe entre el sector llamado moderado y el sector llamado progresista del partido demócrata. Esto obliga al gobierno de Biden a un estado de negociación permanente hacia adentro y hacia afuera. Algo similar pasa en la Argentina, por más de que en la Argentina no gobierne un solo partido sino un conjunto de partidos expresados en el Frente de Todos.

-Estados Unidos manifestó “malestar” cuando el presidente Fernández visitó Rusia, poco antes de que invadiera Ucrania, y le ofreció ser una puerta de entrada a América Latina ¿Cómo afectó eso la relación bilateral?

Ese episodio se superó rápidamente. Recuerdo haber sido convocado por el presidente Fernández a viajar a Buenos Aires, en su regreso de su viaje a Rusia. Luego de eso volví a Washington un domingo y a la mañana me reuní con el Asesor de Seguridad Nacional Jake Sullivan, probablemente uno de los hombres más importantes de la administración Biden, y aclaramos las cosas en el sentido de plantear con claridad cual había sido el contexto en el que esa visita se había dado y cómo el mapa cambió completamente a partir de la invasión rusa a Ucrania. El episodio quedó completamente superado.

-Pero en ese momento había tensiones con Ucrania que eran claras y Estados Unidos venía advirtiendo que Rusia estaba por invadir ¿Fue un error de evaluación del presidente?

La mayoría de los gobernantes del mundo, salvo Estados Unidos, sostenían que Rusia no iba a invadir Ucrania y que eran solamente actos que procuraban generar una mejor situación para una negociación con la OTAN. Fueron distintas maneras de evaluar la actitud del presidente Putin. Muchos países, Francia, Alemania, España, China planteaban que no se iba a verificar esta invasión. Igualmente es un punto superado que no ha dejado secuelas en la relación bilateral. Al contrario, creo que los meses que siguieron a este episodio la relación solo fue “in crescendo”.

-¿Sigue el resquemor o desconfianza en EE.UU. sobre la influencia que tiene Cristina Kirchner en el Gobierno dadas las tensiones que hubo en la Casa Blanca durante los gobiernos de Néstor y Cristina?

No. No existen ese tipo de resquemores. Sin ir más lejos, recuerdo una reunión del embajador Marc Stanley con Cristina Fernández de Kirchner, también una reunión de la generala Laura Richardson, jefa del Comando Sur. Al contrario, yo diría que una de las fortalezas que hoy exhibe la Argentina es un frente interno cerrado y dispuesto a avanzar en la relación bilateral con los Estados Unidos.

-El senador republicano Ted Cruz pidió al secretario de Estado que sancione a la vicepresidenta argentina por “actos de corrupción descarados”. ¿Cómo evalúa usted esa iniciativa? ¿Le han planteado algo a usted en algún ámbito?

Prácticamente no tuvo repercusión aquí. Tuvo impacto en nuestro país y entiendo eso. Ted Cruz hace política interna utilizando en este caso a la Argentina. Lo que busca es posicionarse internamente. La información confirmada que yo tengo es que intentó juntar una veintena de senadores para que lo acompañaran en la firma de la carta y la firmó él solo. Eso habla a las claras de Ted Cruz. Creo que no merece mayores comentarios. Está haciendo política interna y de baja calidad.

-¿Estados Unidos colaboró con información para la incautación del avión venezolano-iraní? ¿Hay colaboración en este momento?

Tengo entendido que Estados Unidos colaboró con el juez en la causa judicial. Este es un tema que excede al gobierno argentino. O sea, que excede al poder ejecutivo. Yo he visto al gobierno norteamericano moverse con suma cautela en este tema, a la espera del pronunciamiento de la justicia.

-El ministro Massa vino a Washington con una delegación importante y fue muy bien recibido. ¿Qué expectativas hay en Estados Unidos con esta nueva gestión?

La visita de Massa ha sido muy positiva desde varias perspectivas. En primer lugar, ha sido un ejercicio de continuidad. Yo he sido embajador de la Argentina desde el año 2020 y he trabajado con tres ministros de economía: con Guzmán, Batakis y Massa. Desde que el acuerdo con el FMI se logró he escuchado a los tres ministros decir exactamente las mismas cosas en Washington: que la decisión del Gobierno es cumplir con los términos del acuerdo con el Fondo. En segundo lugar me gustaría destacar que Massa llega como ministro de Economía y el primer viaje que hace al exterior es a Estados Unidos. Él tiene a favor el hecho de que no es un académico, no es un economista que se ha dedicado toda su vida a eso, sino que es uno de los jefes políticos de la alianza de gobierno. Esa es una decisión política en sí misma. Cuando cada uno de los responsables de la alianza de gobierno va al frente del ministerio de Economía implica decir con toda claridad: trabajamos con un único norte que es la estabilización de la economía argentina. Massa a su vez venía trabajando con un equipo de economistas importante. Esto produce un resultado positivo. Massa llega a los Estados Unidos encabezando un equipo muy profesional y a la vez con un cerrado respaldo de todas las voces de la alianza de gobierno, incluyendo al presidente y a la vicepresidenta.

-Los gestos políticos en Washington no se regalan ¿Qué significó la foto de Yellen con Massa y cómo se recibió el comunicado del Tesoro en el que le piden “implementar las reformas para reconstruir la credibilidad”?

La presencia de Yellen en la reunión con Massa es un gesto político claro. Luego creo que el Tesoro expresa la expectativa que existe con respecto a un tiempo nuevo del gobierno argentino de cara a la situación económica difícil que está atravesando Argentina y el mundo. Yo creo que las condiciones se dan para poder seguir avanzando en esto de acercar las partes. Para nosotros un acercamiento con el Tesoro es estratégico porque, si bien la negociación de la deuda que el presidente Fernández heredó de la gestión Macri es con el FMI, lo cierto es que todos sabemos que no hay acuerdo con el FMI si no hay acuerdo también con Estados Unidos, por el peso que tiene Estados Unidos en el sistema de decisiones del Fondo.

-¿Massa se lleva ese respaldo claro de los Estados Unidos?

Hasta ahora nosotros hemos tenido un respaldo claro de la administración Biden primero para lograr que el acuerdo se cerrara y además solo hemos visto gestos positivos y de respaldo a la situación argentina. Está en nosotros ahora ser capaces de dar los pasos necesarios para estabilizar la economía, achicar el déficit y combatir la inflación.

¿Por qué una empresa estadounidense invertiría hoy en Argentina cuando es un país que es visto con gran desconfianza en Wall Street, donde critican que no hay reglas claras, que va de crisis en crisis y que tiene un cepo que no les permite girar las divisas?

La respuesta es simple: porque ganan dinero. Estados Unidos es el principal inversor que tiene la Argentina. Hace un siglo que las empresas americanas invierten en la Argentina y la verdad es que ganan dinero. Si nosotros mejoramos las condiciones generales, estabilizamos las reglas del juego y dotamos a la economía argentina de previsibilidad seguramente atraeremos más inversiones.

-¿Están dispuestos a escuchar algunos de los reclamos de las empresas estadounidenses?

Sí, claro. El ministro Massa mantuvo reuniones con decenas de compañías americanas que invierten o piensan invertir y en ninguna de esas reuniones eludió los cupos, las dificultades para retirar ganancias o la dificultad que supone la limitación en las importaciones. El ministro y yo hemos marcado el plan para ir superando estas medidas transitorias a los efectos de normalizar la economía para hacer más fluido el desembarco de las inversiones extranjeras.

-Una de las cosas que planteó Massa ante los funcionarios de Biden es el acuerdo de intercambio de información automática para detectar cuentas de los argentinos no declaradas en los Estados Unidos ¿Qué busca la Argentina con esto? ¿Cree que la iniciativa va a prosperar?

Ya hay un acuerdo entre la AFIP y el IRS, las respectivas entidades impositivas, de pedidos de casos individuales. Lo que nosotros planteamos es que con solo una confrontación de padrones automáticamente comiencen a aparecer los argentinos que tienen inversiones, cuentas corrientes o propiedades en los Estados Unidos. Nosotros perseguimos a los argentinos que ganan dinero en la Argentina y que después lo sacan y lo ocultan en el exterior para evadir impuestos.

-Algunos expertos aquí dicen que temen que el Gobierno haga un uso político de esta medida.

De ninguna manera. Eso es un reduccionismo. Soy optimista de que va a salir, porque no me imagino que Estados Unidos elija quedarse en la posición de ser refugio de evasores fiscales de otros países. Por ahora han escuchado la propuesta argentina, que es solvente y que puede dar resultados.

-¿Se va a concretar la visita suspendida del presidente Alberto Fernández a la Casa Blanca?

Biden llamó hace unos meses a la Casa Rosada y le dijo al presidente: “Usted y yo compartimos varias preocupaciones respecto de la agenda global” y enumeró algunas como la crisis energética y alimentaria, derechos humanos, espacios multilaterales y le dijo: “Creo que es tiempo de que nos juntemos los dos a trabajar sobre estas preocupaciones compartidas” y lo invitó a reunirse con él en la Casa Blanca. Pero días antes de la cita, a fin de julio, se suspendió porque Biden tenía Covid. La situación hoy es la siguiente y es oficial: la reunión del presidente Biden con el presidente Fernández está confirmada por la Casa Blanca, estamos viendo cuál es la fecha más oportuna en las próximas semanas.

-¿Para la Argentina también cambió la situación? Una cosa es tener una foto de Fernández con Biden en julio y otra es ahora, cuando el argentino no tiene ya tanto poder político y ha surgido otra figura al cual EE.UU. considera como interlocutor.

Tuve la confirmación oficial de la voluntad del gobierno de tener la reunión y fijar la fecha para las próximas semanas. ¿Sabe cuántos presidentes recibió Biden en la Casa Blanca el año pasado? Menos de 10 ¿Sabe cuántos recibió este año? Diez y creo que no va a recibir a ninguno hasta después de las elecciones. Que el presidente de la Argentina haya sido convocado por el presidente Biden habla a las claras de la importancia que Estados Unidos le adjudica al gobierno argentino y al presidente Fernández. El único presidente de América latina que estuvo en el despacho de Biden fue el ex presidente de Colombia, Iván Duque. Entonces, yo creo que la invitación a Alberto Fernández es una señal muy importante por parte de la Casa Blanca. Además, en América Latina muchos presidentes hablan con muchos presidentes, pero yo creo que solamente Alberto Fernández tiene la capacidad de hablar con cualquier presidente de la región. Esto es un valor agregado, es un activo que es claramente visualizado desde la Casa Blanca.

-¿Qué va a plantear el presidente en su discurso ante la Asamblea de las Naciones Unidas, este martes?

La Asamblea General es el máximo escenario de la diplomacia mundial. Es un ámbito que los presidentes deben aprovechar para expresar sus políticas. Vamos a acompañar la visita del presidente en Nueva York con una serie de eventos, algunas charlas y encuentros. Después de eso vamos a viajar con el presidente el miércoles a Houston donde hará una gran presentación sobre las potencialidades que ofrece el yacimiento de Vaca Muerta. Esto sirve para mostrar la importancia que Argentina le da a ser parte de la solución de la crisis energética global. El mundo se está sumergiendo en una crisis energética y Argentina va a ser parte de la solución.

Un peronista acostumbrado a moverse entre la política y la diplomacia

A Jorge Argüello ya no se le nota su acento cordobés. Es que hace muchos años dejó su tierra para dedicarse primero a la política en Buenos Aires y luego a la diplomacia, aunque siempre con un ojo muy atento a lo que sucede en los entretelones del poder en la Argentina. Recibió a Clarín en su despacho en la embajada en la avenida New Hampshire, en Washington, un edificio que conoce muy bien porque ya es la segunda vez que lo ocupa. Fue embajador en Estados Unidos entre 2011 y 2012, bajo el mandato de Cristina Fernández de Kirchner, y volvió a la capital estadounidense de la mano de su amigo, el presidente Alberto Fernández.

Su tarea no es fácil. Debe representar a un país en crisis permanente ante una potencia que ha vivido tensiones con el kirchnerismo y tratar de explicar en esta capital las internas del Frente de Todos cuando rozan temas regionales sensibles. Su misión también es ofrecer el potencial argentino, porque se necesitan inversiones, y consolidar el apoyo político de Estados Unidos para, sobre todo, negociar con el Fondo Monetario Internacional. También “sherpa” del G20, Argüello es además un hombre de consulta del presidente en cuestiones internacionales y muchas veces es convocado a reuniones en la Rosada.

En su despacho se ven retratos del presidente argentino y fotos suyas con Jimmy Carter, Barack Obama y Donald Trump y también junto al Papa Francisco. Pero su mayor tesoro en ese edificio es un busto de Eva Perón, una pieza que estuvo enterrada en el jardín de un militante peronista en Avellaneda en momentos en que tener imágenes de ella era delito. El hombre se la regaló y Argüello cuenta que la donó a la embajada en 2012.

De la mano del peronismo, su vida se ha movido entre la política y la diplomacia. Argüello comenzó su carrera en 1987 como Concejal en la Ciudad. Más tarde fue diputado nacional y presidió el comité de Relaciones Exteriores de la Cámara baja. En su etapa diplomática, además de Estados Unidos fue embajador ante las Naciones Unidas y en Portugal.

En general muy cuidadoso con sus palabras, Argüello evita decir que el presidente Joe Biden es peronista, como aventuró Alberto Fernández, quien lo llamó “Juan Domingo Biden” “El presidente me ha manifestado muchas veces la identificación que él tiene con la personalidad de Biden. Las definiciones que el demócrata ha tomado en su gobierno son definiciones que nosotros saludamos y que Alberto valora particularmente”, dijo. “Algunas políticas son más valoradas por nosotros que otras. En la gestión del presidente Biden hay algunas continuidades y algunas discontinuidades con respecto a su predecesor”, Donald Trump.

Estos días estuvo abocado a la organización de la visita del presidente Fernández a las Naciones Unidas en Nueva York, que incluye un viaje relámpago a Houston el miércoles para encontrarse con potenciales inversionistas. “La Asamblea General es el máximo escenario de la diplomacia mundial”, dice. En Texas, Fernández buscará ofrecer las bondades de Vaca Muerta con la idea de destacar que “el mundo se está sumergiendo en una crisis energética y Argentina va a ser parte de la solución”.

Itinerario

La relación de Jorge Argüello con Estados Unidos viene desde hace tiempo porque estudió el secundario en un colegio de Rochester, Indiana. Regresó a la Argentina para graduarse como abogado en la Universidad de Buenos Aires y luego sumó una maestría en Administración y Políticas Públicas en la Universidad de San Andrés. Fue concejal y diputado de la Ciudad, más tarde diputado nacional. Luego fue embajador ante Naciones Unidas y Portugal. Este es su segundo período como embajador en Estados Unidos. Casado con Erika Grinberg, periodista y directora de cine documental, tiene cuatro hijos.

Al toque

Un proyecto La segunda parte de mi libro “Historia Urgente de los Estados Unidos”

Un sueño Un país más justo

Un recuerdo Aquel recuerdo

Un líder Juan Perón

Un prócer Martín Miguel de Güemes

Una comida Milanesas con papas fritas

Una bebida Dos: mate y malbec

Un libro Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar

Persona que admira El Borges escritor

Un placer Recitar poemas en voz alta

Una película El padrino

Una serie No recuerdo cuando terminé de ver alguna serie completa…

Un lugar San Martín de los Andes



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Actualidad | Diario Digital

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