La hermandad argentino-chilena

La hermandad argentino-chilena

“Fernando VII ha caído prisionero”, fueron las palabras que los habitantes repitieron tanto en la Capitanía General de Chile como en el Virreinato de la Plata, y que retumbaron en ciudades y campos de nuestra tierra. Este simbólico gesto, fue el inicio que marcaría los destinos de nuestros países y de toda Latinoamérica, el camino que se iniciaba a la independencia de nuestros pueblos.

La hermandad de nuestras naciones, comienza aquí, compartiendo una historia común que nace de un llamado popular a manifestar nuestros sentimientos de libertad. Los Padres de la Patria, O’Higgins y San Martín, así como muchos otros héroes forjadores de nuestros países, iniciarían luego una cruzada emancipadora, que, en un estrecho abrazo fraterno en el campo de batalla en los llanos de Maipú, selló el espíritu de unión, que hasta el día de hoy mantenemos.

Muchos trataron de manchar este sentimiento de apego mutuo, pero ambos pueblos supieron sobrepasar las asperezas impuestas. Nuestras familias se encuentran unidas, miles de chilenos y argentinos viven en uno u otro lado de esa cordillera, la cual más que separarnos, nos une con fuerza por 212 años de hermandad inquebrantable. Como lo dijera el Obispo de Ancud durante la inauguración del Cristo Redentor de los Andes: “Se desplomarán primero estas montañas, antes que argentinos y chilenos rompan la paz jurada a los pies del Cristo Redentor¨

Desde el Cono Sur, compartimos una visión del mundo similar, nos identificamos culturalmente con el vino, el mate y las empanadas, nos apasiona nuestra geografía y nuestra naturaleza única. Luchamos juntos por la nunca fácil conquista de la Democracia y el respeto de los Derechos Humanos; por mejorar la calidad de vida para nuestros pueblos, preocupándonos por la Justicia Social; la Equidad de Género; el Reconocimiento a nuestros Pueblos Originarios; así como muchos otros principios que esperamos transmitir a generaciones futuras.

Los Presidentes Gabriel Boric y Alberto Fernández, han sabido liderarnos en esta lucha constante de unión, de fraternidad y de hermandad. Mantuvimos ese espíritu inculcado por nuestros Padres Fundadores, logrando romper barreras geográficas, de sesgos políticos, por un fin conjunto para el bien de nuestros pueblos, todo lo cual quedó plasmado en la visita que nuestro Presidente hiciera a la Argentina en abril de este año.

Durante este año, y siguiendo los ejes que nos definen, logramos coincidir en distintos ámbitos, celebrando encuentros en diversos temas: de carácter político; de fortalecimiento del comercio, enfocado en las pymes, el emprendimiento y la sustentabilidad; trabajamos juntos por un Medio Ambiente sano y limpio; impulsamos y concretamos mecanismos sub-regionales pospuestos, los cuales permiten dialogar desde los territorios; tuvimos posturas similares en el espectro internacional, por la lucha de Equidad de Género y la defensa de los Derechos Humanos; supimos intercambiar experiencias en la utilización de nuestros recursos naturales y energéticos, como el Litio y el Hidrógeno Verde; así como profundizar e inculcar el espíritu fraternal en nuestra juventud.

Por lo expuesto en estas líneas, me siento orgullosa, este 18 de septiembre, de poder gritar con fuerza Viva Chile y Viva la Argentina, pues como lo manifestara una vez el General Perón, “Chile y Argentina juntos, no suman, si no que multiplican”.

Bárbara Figueroa es embajadora de Chile en la Argentina.



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Actualidad | Diario Digital

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