la historia del argentino que llegó a la NASA

la historia del argentino que llegó a la NASA


El astrofotógrafo Gerardo Ferrarino andaba de paseo por Villa Traful (Neuquén), a 100 kilómetros de Bariloche, junto a su mamá Mabel, que cumplía 70 años, su hermana y sus sobrinos, cuando de camino a una cascada observó el imponente cielo y su reflejo en el lago Traful. Entonces lo supo, con la debida paciencia su visión podría convertirse en una buena foto.

Tan excelente resultó la toma que la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA) seleccionó su imagen, captada en la Patagonia argentina, como “Astronomy Picture of the Day” (la fotografía astronómica del día). Un honor que alcanzan un puñado de destacados profesionales y al que muchos otros aspiran. Porque el reconocimiento de la NASA en su web es una medalla que distingue a los mejores entre los mejores astrofotógrafos del mundo sin ser un concurso formal.

La fotografía fue publicada el 10 de septiembre pasado con el nombre de «Galaxy by the Lake».

«Este paisaje nocturno panorámico de 180 grados captura nuestra galaxia, la Vía Láctea, mientras forma un arco sobre el horizonte en una noche de invierno en agosto. Alrededor de la medianoche, el centro galáctico está cerca del cenit con las aguas claras del lago Traful, Neuquén, Argentina, América del Sur, el planeta Tierra debajo», dice la explicación de la NASA.

Ferrarino es de Viedma y dedica gran parte de su tiempo a tomar imágenes en Bahía Creek, a 95 kilómetros de la capital de Río Negro, donde los cielos tienen la oscuridad especial que exigen estas tomas.


La foto de Andrómeda que la NASA reconoció en 2020. Foto Gerardo Ferrarino

Por otra “perla” infinita, que tomó en Bahía Creek de la galaxia Andrómeda, ubicada a 2,5 millones de años luz, Ferrarino ya había sido reconocido en 2020 en el mismo espacio de la NASA.

“En 2014 hice un curso inicial de fotografía básico. Cada uno toma su camino y en mi caso siempre me gustó la naturaleza y la fotografía nocturna. Empecé a hacer fotos con cielos nocturnos y paisajes estrellados. Y en 2018 me fui a Bahía Blanca a hacer un curso de astrofotografía puntualmente. A partir de ahí se despertó en mí la pasión por la astronomía”, recuerda el fotógrafo, quien administra cabañas en Las Grutas durante el verano siempre poblado del balneario patagónico.

La historia de una foto

En el caso de la última fotografía reconocida por la NASA, tiene un condimento especial porque se trataba del cumpleaños 70 de su mamá. De camino hacia una cascada, Ferrarino fue encontrando las pistas de una foto importante.

“Habíamos hecho un senderito en Villa Traful para conocer una cascada, con mi mamá, mi hermana y mis sobrinos. Fuimos a Traful por el cumpleaños de ella. Cuando terminamos de hacer ese recorrido, se me ocurrió ir a la costa del lago. En ese lugar hay un camping que funciona solo en verano. Me las rebusqué para pasar al camping y llegué a la playa, a la costa del lago, hermoso”, señala el fotógrafo.

Los cielos que captura el astrofotógrafo. Foto Gerardo Ferrarini
Los cielos que captura el astrofotógrafo. Foto Gerardo Ferrarini

“Empecé a prestar atención que tenía los picos de las montañas nevados muy cerca mío y pensé que para una foto podría andar muy bien. El lago estaba muy bajito, no era profundo, se veían todas esas piedras que aparecen en foto, el agua transparente y encima el pronóstico decía que no iba a haber viento. Ahí me di cuenta de que podía ser una buena foto por todas estas condiciones que se estaban dando”, sigue.

“Volví a las 10.30 de la noche con un cuidador de las cabañas donde estaba parando y dejamos la camioneta, bajamos. Me habrá llevado unos 45 minutos hacer foco y tomar las fotografías. Tomé 10 fotos. Al volver las empecé a editar y ahí me di cuenta que había quedado una linda foto”, concluye.

Ferrarino describe las especiales condiciones climáticas, lumínicas y hasta psicológicas que deben coincidir para tomar una fotografía que retrate el cielo nocturno en su mayor amplitud.

Bahía Creek, en la lente del fotógrafo. Foto Gerardo Ferrarino
Bahía Creek, en la lente del fotógrafo. Foto Gerardo Ferrarino

“Este tipo de fotografías se planifican y mucho. Necesitan muchas condiciones para que se den. Primero que nada no tiene que haber un cielo contaminado lumínicamente. Tienes que estar muy alejado de las grandes ciudades y con un cielo muy oscuro”, explica.

Como si fuera poco, el astrofotógrafo debe tener en cuenta la rotación de la Tierra para componer su imagen. “En el caso de la fotografía de paisaje, como la de Villa Traful, como la rotación del planeta hace que el cielo se mueva, tenés muy poco tiempo para sacar esa foto, a lo sumo 20 segundos, más que eso la estrella se empieza a convertir en una línea, en una traza por la misma rotación de las tierra. Cuando haces fotografía de espacio profundo estás compensando la rotación de la tierra con una montura ecuatorial y esta sigue el objeto en el cielo”, detalla.

El cielo debe estar completamente oscuro para lograr estas tomas. Foto Gerardo Ferrarino
El cielo debe estar completamente oscuro para lograr estas tomas. Foto Gerardo Ferrarino

“En Villa Traful es un cielo Bortle 2, en la escala de Bortle 9 es la peor (condición) y 1 la mejor. El de Traful es un cielo muy oscuro y muy limpio. Tampoco tiene que haber Luna, porque actúa como un farol gigante que tapa los objetos más tenues del espacio profundo. Todo eso que se ve no se hubiera visto si había Luna llena o cuartos. El clima tiene que ser lindo, no tiene que haber nubes, viento. En este caso porque hace olitas y sin viento el cielo casi que se reflejaba en el lago”, cuenta.

“A la tarde cuando fui al lugar vi todo el terreno para que no haya líos al andar de noche y me imaginé más o menos cómo iba a hacer la foto. A la noche tomé 10 fotos porque quería abarcar 180 grados. Tomé cinco fotos de la parte del lago, suelo y otras cinco con el trípode apuntando más arriba para captar todo ese arco del centro de la galaxia”, rememora.

Para obtener estas imágenes, se requiere un gran conocimiento técnico, dice el fotógrafo. Foto Gerardo Ferrarino
Para obtener estas imágenes, se requiere un gran conocimiento técnico, dice el fotógrafo. Foto Gerardo Ferrarino

El especialista advierte que lograr una captura de tan alto impacto requiere un amplio conocimiento técnico. “Nadie sabe lo que pasa detrás de la foto, el trabajo que lleva y el conocimiento que se tiene para llegar a un resultado final así. Hay veces que sale todo bien y veces que te frustras en la noche porque no te sale lo que querés”, sintetiza.

El vínculo entre la astrofotografía y la astronomía en sí es claro y necesario, subraya.

“La fotografía que hago te lleva a la astronomía y la astronomía es apasionante. Entender un poco de la posición de nuestro planeta en el sistema solar, después en la galaxia, después en el grupo de galaxias, las distancias, los objetos que son impresionantes, saber de dónde salieron todos los elementos de la tabla periódica que alguna vez estudiamos en la secundaria, el corazón de las estrellas, la luz que proviene de lugares tan distantes», dice.

Los misterios del universo, en el lente del astrofotógrafo patagónico Foto Gerardo Ferrarino
Los misterios del universo, en el lente del astrofotógrafo patagónico Foto Gerardo Ferrarino

Y recuerda: «En otra época hice una foto de la galaxia Andrómeda. Está a 2,5 millones de años luz, eso quiere decir que la luz que estás tomando en el sensor de tu cámara salió hace 2,5 millones de años de ese lugar. Vos estás viendo la galaxia cómo era hace 2,5 millones de años. Todo ese tipo de cosas te explotan la cabeza«.

Bariloche. Corresponsal

 

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