La muerte de la reina Isabel reaviva las ansias de independencia en los países del Commonwealth

La muerte de la reina Isabel reaviva las ansias de independencia en los países del Commonwealth


El Commonwealth es un mundo de 56 países, 2.500 millones de personas y, hasta la semana pasada, una reina como jefa de Estado, que lo veía como una prolongación del Imperio Británico perdido. Sus primeros ministros estarán en el funeral en primera línea, en un último homenaje a Isabel II.

Si existe hasta hoy es porque la soberana lo oxigenó hasta su muerte. Pero el movimiento Black Lives Matter, la compensación a sus sociedades por el rol de la Casa Real británica y su establishment en el tráfico de esclavos de sus colonias y el escándalo de los chicos Windrush, han generado un serio rechazo al Reino Unido.

Una ola de referéndums en sus ex colonias se está anunciando para independizarse completamente del reino o que el nuevo rey Carlos III no sea su jefe de Estado.


El entonces príncipe Carlos, en junio pasado, durante una conferencia de jefes de gobierno del Commonwealth, en Ruanda. Foto: REUTERS

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El escándalo Windrush

Windrush fue un escándalo político británico, que comenzó en 2018 en relación con personas que fueron detenidas injustamente, negados sus derechos legales, amenazadas con deportación y, en al menos 83 casos, deportadas injustamente del Reino Unido por el Ministerio del Interior británico.

Muchos de los afectados habían nacido como súbditos británicos y habían llegado al Reino Unido antes de 1973, en particular de países del Caribe, como miembros de la «generación Windrush”.

Eran llamados así en nombre del Empire Windrush, el barco que trajo uno de los primeros grupos de inmigrantes antillanos al Reino Unido en 1948, cuando carecían de mano de obra tras la segunda guerra.

Además de los deportados, un número indeterminado fue detenido, perdió su trabajo o su hogar. Les confiscaron el pasaporte o les negaron los beneficios o la atención médica a la que tenían derecho. A varios residentes de Gran Bretaña a largo plazo se les negó el reingreso al reino desde el Caribe.

El Ministerio del Interior amenazó con la deportación inmediata a un número mayor. Todos quedaron en un limbo legal, que aun cuesta resolver.

Fue el affaire que ha marcado el vínculo entre la corona y sus ex colonias caribeñas. Una de las razones por las que fueron un fracaso las visitas de los Royals para celebrar en ellas los 70 años de Isabel II en el trono este año.

Una colección de estampillas que muestran a la reina madre de Gran Bretaña en su cumpleaños 99 en todos los países del Commonewalth, en 1999. Foto: AP
Una colección de estampillas que muestran a la reina madre de Gran Bretaña en su cumpleaños 99 en todos los países del Commonewalth, en 1999. Foto: AP

Desaire al nuevo rey

Las naciones del Commonwealth podrían «correr hacia la puerta» para abandonar la asociación o reemplazar al monarca británico como jefe de Estado después de la muerte de la reina, predijo un experto.

Luego de que el primer ministro de Antigua y Barbuda declarara esta semana que seguiría adelante con un referéndum para convertirse en república, el profesor Philip Murphy, director de historia y estudios políticos del Instituto de Investigación Histórica, sugirió que otros podrían hacer lo mismo “pronto”.

“Ya había comenzado un movimiento, antes de que la reina muriera”, dijo. “Está siendo impulsado por “una combinación de cosas, como el movimiento Black Lives Matter, el escándalo Windrush y el creciente impulso detrás del movimiento de reparación por la esclavitud y el colonialismo” explicó.

El Commonwealth, formado en 1949, estaba en sus inicios cuando la reina asumió el trono en 1952. Era apenas una reunión de solo siete naciones poscoloniales. Desde entonces, ha aumentado a 56 miembros en África, Asia, las Américas, Europa y el Pacífico.

Hace cuatro años, Carlos III, entonces Príncipe de Gales, fue nominado por su madre para sucederla, tras dos años de cabildeo oficial.

Murphy, el autor de un libro crítico sobre el Commonwealth titulado «The Empire’s New Clothes» (algo así como «La nueva ropa del Imperio»), desdeñó el impacto de la asociación en los asuntos globales.

“Si desea escribir una historia del mundo de las relaciones internacionales, ciertamente desde la década de 1990, sería difícil encontrar una razón para mencionar al Commonwealth”, dijo.

“El Commonwealth es tan insustancial que no tiene ningún impacto. Nadie se daría cuenta si desapareciera mañana, en términos de sus efectos prácticos”, explicó.

Referendos de independencia

William y Kate, entonces duques de Cambridge y ahora príncipes de Gales, experimentaron ese distanciamiento con el reino en su gira caribeña en marzo.

En Belice, una visita a una chacra de cacao fue cancelada luego de que los residentes protestaran. En Jamaica, el primer ministro declaró que su país “se estaba alejando” de la monarquía británica ante sus ojos. En las Bahamas, la pareja respondió a las demandas de un grupo que pedía reparaciones por esclavitud y que reconocían que la economía británica “se construyó sobre las espaldas de nuestros antepasados”.

El príncipe William, este viernes en un centro de entrenamiento militar en Pirbright, con tropas del Commonwealth desplegadas para el funeral de la reina. Foto: AFP
El príncipe William, este viernes en un centro de entrenamiento militar en Pirbright, con tropas del Commonwealth desplegadas para el funeral de la reina. Foto: AFP

Para el príncipe William y su esposa, Catherine, duquesa de Cambridge, fue una gira turbulenta por el Caribe, que dejó a la vista hasta donde la reina había perdido el control en su querido Commonwealth.

Antigua, una ex colonia británica que declaró su independencia en 1981, se encuentra entre los 16 países, o “reinos”, con el monarca británico como jefe de Estado, donde se multiplican las campanas republicanas.

Barbados ya ha dado el salto para convertirse en una república. Otras naciones que tienen la misma idea incluyen Bahamas, Belice, Granada, Papúa Nueva Guinea, Santa Lucía, las Islas Salomón, San Cristóbal y Nieves , San Vicente y las Granadinas.

En el caso de varios países que mantuvieron a la reina como jefa de Estado, la asociación con ella es tan específica que será necesario reescribir sus constituciones para aceptar al rey Carlos III en el cargo.

Australia y Nueva Zelanda

Se piensa que algunos pueden decidir que no vale la pena renovar su compromiso. Sin embargo, los primeros ministros de Australia y Nueva Zelanda han descartado referéndums sobre la monarquía en un futuro inmediato.

Aunque Jacinda Ardern, la primera ministra de Nueva Zelanda, dijo que eventualmente su país “se convertiría en una república”, y probablemente sea durante su vida. Su gobierno tiene problemas más apremiantes, según ella.

La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, en una rueda de prensa tras la muerte de la reina Isabel, el 9 de septiembre. Foto: AP
La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, en una rueda de prensa tras la muerte de la reina Isabel, el 9 de septiembre. Foto: AP

Anthony Albanese, primer ministro de Australia, dijo el viernes que no abordaría cuestiones de cambio constitucional a menos que fuera reelegido, por “profundo respeto y admiración” por la reina.

Gaston Browne, primer ministro de Antigua, dijo a ITV News que la nación caribeña podría celebrar un referéndum dentro de tres años. Pero insistió en que sus palabras no estaban relacionadas con la muerte de Isabel II.

“Me hicieron la pregunta sobre el republicanismo y no la esquivé”, declaró. “Dije que sí, ya anunciamos hace varios años convertirnos en una república”.

El club se enfrenta a la irrelevancia. El afecto por la reina ha hecho mucho para mantener unida una alianza, cuyo otro propósito parece poco claro.

El Commonwealth fue esencialmente una creación de la reina. Contiene muchos miembros cuyos valores están en desacuerdo con la “madre” patria. El atleta Tom Daley se quejó, en los Juegos de la Commonwealth de este año, de las actitudes de muchos Estados miembros hacia los derechos de los homosexuales. Varios todavía criminalizan la homosexualidad.

Gran Bretaña no ha podido contar con mucha solidaridad del Commonwealth en los foros internacionales. India, Sudáfrica y Pakistán se abstuvieron, en una votación en marzo, sobre una resolución de la ONU respaldada por Gran Bretaña, que exige el fin de la invasión rusa de Ucrania.

Para la mayoría de los países miembros, la reina era el Commonwealth. Ahora ella se ha ido, los parámetros han cambiado. Más países se alejan del monarca británico como jefe de Estado, incluso si se quedan dentro del “club” por sentimentalismo.

En lugar de desintegrarse, el Commonwealth puede sufrir otro destino: la irrelevancia.

París, corresponsal

CB​

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