Las fabricantes de pick ups, al borde de parar por falta de neumáticos

Las fabricantes de pick ups, al borde de parar por falta de neumáticos


El prolongado conflicto gremial en las tres fábricas de neumáticos ya está afectando a las fábricas automotrices, en particular a las fabricantes de pick ups.

En la Argentina las cinco marcas locales son (según ranking de ventas) Toyota Hilux, Volkswagen Amarok, Ford Ranger, Nissan Frontier y Renault Alaskan.

La Frontier y la Alaskan son ensambladas en la misma línea de producción, que pertenece a Nissan pero está dentro del predio de Renault, en Córdoba. Hasta el momento, esa línea de producción fue la única que debió tener una “parada técnica”, forzada por falta de neumáticos. Ocurrió a mediados de junio. Pero ahora todas las fábricas están trabajando en el límite, según un relevamiento realizado por este diario.

“La visibilidad que tenemos es muy corta. En cualquier momento perdemos producción”, se sinceró el directivo de una de las principales productoras de camionetas.

La especialización de la industria automotriz local en este tipo de vehículos terminó generando una situación complicada: todas las pick ups salen de fábrica con cubiertas que les compran a la planta de Pirelli, ubicada en Merlo, y a la de Bridgestone, en Llavallol.

La otra fábrica, Fate, abastece a algunos modelos de Peugeot y a las plantas de camiones.

Las tres fábricas vienen trabajando al 40% de su capacidad de producción desde hace más de cuatro meses, a causa de un prolongado conflicto con el Sindicato del Neumático (SUTNA).

Sobre una capacidad instalada de más de 600.000 neumáticos mensuales, las fábricas están despachando menos de 200.000 por mes. La industria automotriz tiene prioridad de entrega, pero aún así, no está alcanzando.

“Por el momento no tuvimos parada de producción por este tema, pero estamos siempre en el límite”, dijeron en otra de las plantas líderes. Y casi el mismo libreto, en otra: “Hasta ahora lo hemos venido manejando. Con mucho esfuerzo, pero lo hemos venido manejando”.

Ese “manejo”, en los hechos, es la importación directa de una mercadería que hasta fines de marzo le compraban a las fábricas. Pese a que se trata de una importación forzada por circunstancias ajenas a las automotrices, las negociaciones con la Secretaría de Comercio y el Banco Central se hacen de manera discreta, casi como si fuera algo no permitido.

“Hemos hemos logrado en este contexto traer de afuera”, agregó otro directivo.

Lo llamativo es que todos los gobiernos, pero éste en particular, (desde que anuló las importaciones automáticas de vehículos en diciembre de 2019) han venido reclamando a las terminales automotrices que incrementen el grado de integración local de los vehículos que ensamblan en el país.

Ese reclamo, en alguna medida, se plasmó precisamente en el caso de las pick ups, con una mayor cantidad de proveedores locales que ahora disponen de un mercado de unas 350.000 camionetas cero kilómetro al año.

Pero en el caso de las cubiertas, el conflicto gremial dejó a las automotrices en una situación de mayor vulnerabilidad, ya que no es posible salir a comprar un barco lleno de cubiertas de la noche a la mañana.

La imagen no es caprichosa: hay una automotriz local que ya hizo el pedido de un cargamento de ese tipo, hace un mes. Pero el barco con las cubiertas, importadas desde Asia, llegará recién en noviembre, a los 90 días de hecho el pedido. Y en las fábricas no tienen tanto tiempo.

Una demostración del gremio Sutna, en el Congreso. Foto Sutna.

El conflicto entre las productoras de cubiertas y el SUTNA comenzó a fines de abril, con más de una decena de paros directos y numerosas asambleas en fábrica. Según estimó Javier Madanes Quintanilla, dueño de FATE, en cuatro meses las tres fábricas despacharon 700.000 neumáticos, en vez de los dos millones que le demandan entre las fábricas y el mercado de reposición.



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Actualidad | Diario Digital

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