Las sanciones de Europa al húngaro Orban agitan la campaña electoral en Italia

Las sanciones de Europa al húngaro Orban agitan la campaña electoral en Italia


Crece por fin la agitación que calienta la campaña electoral del domingo 25 y que hasta ahora ha sido chata y nerviosa a la vez. A una semana de la cuenta general en las urnas que deben elegir a 300 diputados y 200 senadores en el que se elegirán al futuro gobierno en este régimen parlamentario.

Los pronósticos están congelados a los úlltimos sondeos de hace una semana, cuando se inició la veda de datos con una drástica prohibición de hacer pública las revelaciones de la voluntad popular para evitar maniobras.

Aquellos sondeos indicaron que la extrema derecha de Hermanos de Italia, liderado por Giorgia Meloni, cuenta entre 24 y 27% de las preferencias, seguida por el partido Democrático de centroizquierda de Gianni Letta con 21-25,5%.

Detrás pelean el tercer lugar el socio-rival de Meloni en la alianza de centroderecha, Matteo Salvini líder de la Liga, con entre el 13-15%. Le pelas el lugar, en crecimiento, el Movimiento 5 Estrellas del ex premier Giuseppe Conte, que ha elegido también el centroizquierda pero en contraposición con el PD.

Por el cuarto puesto crece el ansia por saber si el resultado de las urnas es favorable a Forza Italia, acaudillada por el tres veces ex premier Silvio Berlusconi, la tercera pata de la alianza de centroderecha. Le disputa el lugar Acción-Italia Viva de Carlo Calenda y el ex premier Matteo Renzi, centristas.


Matteo Salvini, líder de la ultraderecha, podría perder su peso político en Italia. Foto EFE

Poco interés

Por debajo hay al menos ocho o diez contendientes que tratan de sobrevivir con más de un 3%, cifra imprescindible para contar con diputados o senadores en el Parlamento. Muy pocos lo lograrán.

Contando todos los agregados de los partidos principales, la alianza que consagraría primera ministra a Giorgia Meloni sumaría, gracias a las matufias que favorece la ley electoral, el 46-47% de las bancas. El centroizquierda de Letta quedaría a casi 20 puntos de distancia, un verdadero desastre.

Creen los especialistas que en estas elecciones llegaría la mayor cifra de abstenciones, entre el 35 y el 40% de los mas de 50 millones de electores, que sufragarán desde las 8 a las 23, el domingo 25.

La gente está muy preocupada por las malas noticias concretas que prevén un invierno frío y lleno de problemas.

Aunque el gobierno anunció que ya prácticamente se ha reunido el 100% de las reservas para hacerle un corte de manga a los rusos que han cerrado los abastecimientos, se están preparando fuertes medidas de austeridad para reducir la demanda de combustibles en toda las actividades, comenzando por las familias.

El primer ministro italiano Mario Draghi y el ministro de Economía, Daniele Franco. Foto EFE
El primer ministro italiano Mario Draghi y el ministro de Economía, Daniele Franco. Foto EFE

En este fin de semana, se registraron más contestaciones en los actos de la candidata probable vencedora, Giorgia Meloni. La líder de los Hermanos de Italia llamó personalmente a la ministra del Interior, Luciana Lamorgese, protestando y reclamando más custodia policial.

Las fricciones no llegaron a mayores pero el riesgo de choques callejeros existe. En cambio en Pontida, el bastión de la Liga, una multitud saludó a Matteo Renzi, que no larga y dijo que esperaba ser él el elegido como primer ministro con más votos de la centroderecha.

En realidad, en Pontida se difundieron los temores de que Renzi sea batido en las urnas por los populistas de centroizquierda de Giuseppe Conte, que mientras hubo sondeos mostró la mejor tendencia hacia arriba de todos los candidatos.

“La pesadilla del 10%”, como escribieron algunos medios pesó sobre la cabeza de Renzi. Hay una tendencia en favor de Meloni entre viejos votantes de la Liga que están cansados de Salvini. Un magro 10%, además, garantizaría la muerte política del político mejor amigo del ruso Putin en Italia.

En Monza, la ciudad vecina a Milán, cuyo equipo de fútbol ascendió a la primera A gracias a su nuevo dueño, nada menos que Silvio Berlusconi, el líder del Partido Democrático, Enrico Letta, se mostró confiado en lograr un buen resultado, que sería una sorpresa mayúscula porque los sondeos lo han mostrado, como Salvini, en peligro de futuro política si pierde mal las elecciones.

La guerra y Putin

Letta metió el dedo en la llaga afirmando que “Monza es Italia y Pontida es Hungría” y fue muy festejado por los suyos.

Así como el amenazador fantasma del presidente ruso Vladimir Putin que utiliza a sus amigos italianos en defender los intereses de Moscú en la guerra con Ucrania, el segundo tema que golpea con fuerza en la campaña es el del presidente húngaro Viktor Orbán, también favorecedor de Putin a nivel europeo y enfrentado con los otros 26 socios de la Unión Europea por su política antidemocrática en el orden interno.

La Unión Europea se fundó en 1957 basándose en el modelo de democracia liberal y reformista. Sus 27 países han cedido en parte su soberanía para garantizar una organización integrada en un sistema de gobierno democrático que ha garantizado un largo período de prosperidad común.

En el caso del húngaro Orbán, ha estallado una grave disputa porque lo acusan de avanzar por el camino de una autocracia con medidas contra la independencia de la justicia, la libertad de opinión y restricciones a las libertades individuales.

El Parlamento Europeo acaba de votar un documento contra la Hungría de Orbán que lo castiga al congelamiento de 7.500 millones de euros en préstamos a bajas tasas de interés por estas violaciones.

Los dos partidos soberanistas italianos, Hermanos de Italia de Giorgia Meloni, y la Liga de Matteo Salvini, se negaron a votar el documento en apoyo del líder húngaro.

Meloni y Salvini sostienen que Orbán “ha sido elegido democráticamente”, que no es lo que está en cuestión. Pero se han metido en un flor de problema. La extrema derecha está en contra del modelo europeo y apoya a los cuatro países del pacto de Visegrad (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia), que sostienen la Europa de las patrias.

Una UE donde sean los países los que deciden, cada uno por su cuenta, en los temas fundamentales.

Hasta ahora las tesis soberanistas han sido rechazadas por amplia mayoría. Polonia, donde los conservadores gobernantes también son acusados de haber cometido avances antidemocráticos en la libertad de prensa y el respeto del poder judicial, hizo saltar el grupo de Visegrad por su pelea con la prorrusa Hungría de Orbán.

El motivo de la contiende es la guerra en Ucrania. Orbán es amigo de Putin, lo defiende y evita aplicar las sanciones occidentales a los rusos.

El paso que han dado Meloni y Salvini crea el primer gran conflicto que vivirá la extrema derecha si conquista el poder en las elecciones del domingo 25.

La Unión Europea no dará un paso atrás y Giorgia Meloni descubrirá que su posición soberanista de vieja data, como el resto de las derechas europeas, es incompatible con la pertenencia a la UE, sobre todo por los principios democrático liberales que la sostienen.

Meloni no habla del asunto. El tercer socio de la alianza de centroderecha, Silvio Berlusconi, cuyo partido Forza Italia pertenece al partido Popular Europeo, cristiano conservador, el más importante en el Parlamento de Estrasburgo, se destapó advirtiendo que si esta posición de Meloni y Salvini persiste “abandonaremos la alianza”.

No hay dudas que Washington está firmemente al lado de la Unión Europea y contra el presidente húngaro Orbán. Además ya ha enviado señales a Giorgia Meloni y a las extremas derechas europeas, que suscribieron pactos y acuerdos con Putin, de que han emprendido un camino inaceptable.

PB​

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Actualidad | Diario Digital

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