Los debates sociales y las decisiones privadas

Los debates sociales y las decisiones privadas


Para la libertad, sangro, lucho pervivo. Somos muchos los que crecimos escuchando este poema de Miguel Hernández en la voz y ritmo de Joan Manuel Serrat. Y somos muchos los que aún sentimos la piel de gallina cuando la entonamos. Quizás aquella libertad que nos entusiasmaba tenía un rostro diferente -más político, menos íntimo- pero el deseo resulta idéntico. Lo que seguramente no sabíamos en esa época es que la libertad genera un compromiso que tiene consecuencias.

Ya hace muchas décadas, Erich Fromm en “El miedo a la libertad” nos habló de ese estado que nos embarga cuando se nos abren todas las opciones y ya no hay nadie que dirija las respuestas. Sartre también escribió sobre la angustia que se genera cuando uno debe tomar una decisión sin que haya mandato previo, dilema que s e convierte en el sino del siglo XXI.

La maternidad es un universo que, hasta hace poco tiempo, jamás se relacionaba con la decisión individual de una mujer. Quizás porque el medio rural requería mucha mano de obra o porque ellas debían mantenerse ocupadas. O por tratarse de una manera de definir roles: la economía y el saber para el hombre, los pañales, en sentido amplio, para ella.

Una vez que la libertad nos ¿envuelve? ¿atraviesa? ¿engalana? tenemos que tomar las propias decisiones. Así, hoy, muchas mujeres plantean sus dudas: puedo optar por no ser madre pero quiero no serlo? Algunas tienen respuestas contundentes; otras dudan. De hecho, criopreservar óvulos es una tendencia en crecimiento para las que quieren postergarlo.

A veces se generan debates polémicos. ¿Acaso tener hijos es un tema de discusión social y no un deseo propio? Acá es el único momento en que tomo partido: no te metas allí donde nadie te invitó. No existen obligaciones sociales en un ámbito tan privado, las cuentas son con uno no con la comunidad. Y si existen obligaciones sociales pasan por otro margen: ayudas a las familias que sí quieren crecer, períodos mayores de licencia por maternidad o paternidad, guarderías y escuelas públicas con horarios extendidos. Pero el hecho de dar vida dista de ser una decisión colectiva, cuanto mucho, se trata de a dos.



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Actualidad | Diario Digital

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