los republicanos envían aviones con sin papeles a sus adversarios demócratas

los republicanos envían aviones con sin papeles a sus adversarios demócratas


Los abogados especializados en inmigración se apuraron a subir a los transbordadores para llegar a una pintoresca iglesia roja convertida en refugio. Los estudiantes de la clase de español de una escuela secundaria trataron de ayudar a traducir. Voluntarios improvisados buscaron ropa para donar en una tienda de todo por un dólar.

La frenética actividad demostró lo poco preparado que estaba el centro vacacional de Martha’s Vineyard para la llegada el miércoles de casi 50 migrantes venezolanos en aviones procedentes de Texas.

«No teníamos ni idea de lo que estaba pasando», dijo el jueves Geoffrey Freeman, director del pequeño aeropuerto de la isla de Massachusetts.

Las decisiones del gobernador de Florida, Ron DeSantis, de enviar dos aviones cargados de personas a Martha’s Vineyard, y del gobernador de Texas, Greg Abbott, de enviar el jueves dos ómnibus llenos a la residencia de la vicepresidenta Kamala Harris -unos 150 migrantes en total- fueron sus intentos más llamativos hasta ahora de provocar indignación por las llegadas récord de migrantes a la frontera, circunstancia que los líderes republicanos achacan directamente al presidente Joe Biden.

Pero aunque los traslados de migrantes fueron calificados por los demócratas como maniobras políticas, también sirvieron como vívido recordatorio de lo mal preparadas que están las zonas mayoritariamente demócratas del noreste para administrar la afluencia de migrantes pobres, a pesar de que durante mucho tiempo han sido bastiones de la inmigración donde mucha gente está dispuesta a ayudar.


El almuerzo está preparado para los migrantes en la Iglesia de St. Andrew en Martha’s Vineyard. Foto: Matt Cosby/The New York Times

El jueves, DeSantis habló con orgullo de fletar aviones privados para dejar a los migrantes, en su mayoría venezolanos, en Martha’s Vineyard.

Lo hizo varios meses después de que Abbott y el gobernador de Arizona, Doug Ducey, también republicano, empezaran a enviar con frecuencia micros con migrantes a Washington y Nueva York, poniendo a prueba los recursos de esas ciudades.

Emergencia en Washington y Nueva York

La alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, declaró la semana pasada la emergencia pública como respuesta a las llegadas; el miércoles, el alcalde de Nueva York, Eric Adams, dijo que su sistema de refugios estaba «cerca del punto de quiebre» tras la llegada de más de 11.000 migrantes a la ciudad desde mayo.

«Toda esa gente de Washington y Nueva York se golpeaba el pecho cuando Trump era presidente, diciendo que estaban tan orgullosos de ser jurisdicciones santuario», dijo DeSantis en Florida.

«En el momento en que se lleva a la puerta de su casa incluso una pequeña fracción de lo que estas ciudades fronterizas enfrentan todos los días, todos se vuelven locos», agregó.

No aclaró quién reunió a los migrantes -que habían sido procesados por las autoridades federales de inmigración en la frontera y liberados- y los subió a los aviones, ni cómo.

Varios de los migrantes, que pasaron la noche en una iglesia de Edgartown, dijeron el jueves que, tras ser liberados de la detención de la Patrulla Fronteriza en Texas, se les había acercado una mujer llamada «Perla» que les ofreció asientos en los aviones con destino a Massachusetts, pero no les dijo que aterrizarían en una isla alejada.

Este año, la legislatura de Florida destinó 12 millones de dólares para transportar a los migrantes fuera del estado.

Migrantes de Venezuela que fueron dejados cerca de la residencia de la vicepresidenta Kamala Harris en Washington. Foto: Oliver Contreras/The New York Times
Migrantes de Venezuela que fueron dejados cerca de la residencia de la vicepresidenta Kamala Harris en Washington. Foto: Oliver Contreras/The New York Times

Abbott se encargó de dirigir los micros al Observatorio Naval de Washington, que es la residencia de Harris. En un comunicado, dijo que los más de 100 migrantes procedían de Colombia, Cuba, Guyana, Nicaragua, Panamá y Venezuela.

A la casa de la Kamala Harris

Harris «afirma que nuestra frontera es ‘segura’ y niega la crisis», escribió Abbott en Twitter. «Estamos enviando migrantes a su patio trasero para pedir a la administración Biden que haga su trabajo & asegure la frontera», remarcó.

Los dos gobernadores, que algún día podrían enfrentarse como rivales en las primarias presidenciales, no parecen haber coordinado los transportes, aunque ambos tenían la clara intención de atraer la atención que recibieron.

La oficina del gobernador de Texas había hablado previamente con DeSantis y sus colaboradores sobre dar apoyo al esfuerzo de Abbott para sacar a los migrantes de Texas en ómnibus, dijo la secretaria de prensa de Abbott, Renae Eze.

Pero DeSantis parece haber optado por organizar su propio espectáculo. 

En Washington, una cámara de Fox News se posicionó cerca de la residencia de la vicepresidente para filmar la llegada de los migrantes, dijeron los funcionarios; los voluntarios finalmente llevaron a los migrantes a una iglesia.

El gobierno de Biden dijo que los republicanos estaban decididos a aprovechar el sentimiento antiinmigración antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato.

Pero no está claro qué medidas puede tomar la Casa Blanca, si es que puede tomar alguna, para frenar el envío de migrantes, muchos de los cuales planean pedir asilo en Estados Unidos y tienen garantizado ese derecho.

Una vez que los migrantes han sido liberados por los funcionarios fronterizos y se les han entregado documentos para comparecer ante un tribunal, ya no están bajo detención federal y son libres de viajar por el país a su antojo.

En un discurso en la gala anual del Instituto del Caucus Hispano del Congreso el jueves por la noche, Biden arremetió contra los republicanos.

«En lugar de trabajar con nosotros en las soluciones, los republicanos juegan a la política con seres humanos, utilizándolos como utilería», dijo, con la voz teñida de ira. «Lo que están haciendo es simplemente incorrecto, es antiamericano, es imprudente».

Añadió que existe un proceso para gestionar a los migrantes. «Los funcionarios republicanos no deberían interferir en ese proceso con estas maniobras políticas», agregó.

Theresa Cardinal Brown, ex asesora política de Aduanas y Protección Fronteriza, dijo que otra cuestión a investigar es si se alentó a los migrantes a subir a los aviones o los autobuses con información engañosa.

Una familia de migrantes rumbo al micro que las llevará desde Massachussets a Martha's Vineyard. Foto: AP
Una familia de migrantes rumbo al micro que las llevará desde Massachussets a Martha’s Vineyard. Foto: AP

«No hay ninguna consecuencia migratoria para quien facilite su movimiento en los Estados Unidos», dijo.

Desde que Biden asumió la presidencia,  entró al país más de un millón de migrantes, muchos de los cuales esperarán meses o años para tener audiencias debido a los retrasos legales y procesales.

A la vez, más de un millón de ellos fueron admitidos de forma temporal en un lapso de dos años de la administración de Donald Trump, según datos analizados por el Instituto de Política Migratoria; esos migrantes son distintos de los muchos que entran al país sin ser detectados.

Deilinyer Mendoza, de 25 años, dijo a los periodistas frente a Number One Observatory Circle que él y los demás migrantes no sabían a dónde se los estaba enviando tras cruzar el río Grande y ser procesados por las autoridades de inmigración en Texas.

Describió su angustioso recorrido desde Venezuela hasta la frontera: caminó doce horas por día, a través de la selva del Tapón de Darién entre Colombia y Panamá y luego atravesó México, donde dijo que los migrantes se enfrentaron a «mucha corrupción».

«Pero, gracias a Dios, pudimos lograrlo», dijo Mendoza, que vino con su esposa y esperaba encontrar la manera de llegar a lo de su familia en Nueva York. Cuando se le preguntó por Biden, dijo: «Gracias a Dios que nos abrió las puertas en este momento».

Pocos meses después de que el demócrata asumiera la presidencia, la administración tuvo dificultades para lidiar con una oleada de niños no acompañados que cruzaban la frontera y superaban la capacidad de las instalaciones destinadas a albergar a los adultos. Meses después, los agentes de la Patrulla Fronteriza recibieron duras críticas por el trato que dieron a miles de haitianos que se habían reunido bajo un puente en la frontera.

Los funcionarios de la administración han dicho que llevará tiempo desarticular las duras políticas implementadas por el ex presidente Donald Trump para mantener a los migrantes fuera del país.

Biden tardó más de un año en eliminar un programa de la era de Trump que obligaba a los solicitantes de asilo a esperar en campamentos miserables en México, en parte debido a fallos judiciales.

Pero los desacuerdos entre los asesores de inmigración de Biden también han frenado los avances, en tanto estos peleaban entre sí. Los debates han hecho que muchos de esos asesores clave abandonen la Casa Blanca.

La ley para revisar el sistema de inmigración de la nación, que Biden presentó en su primer día como presidente, no logró recibir adhesión en el Congreso.

El Departamento de Seguridad Nacional lleva meses presionando a la Casa Blanca para que adopte un plan que permita al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por la sigla en inglés) transportar a los inmigrantes liberados en la frontera sur a las ciudades en las que desean esperar el proceso judicial de inmigración.

Otros planes

El jueves a la tarde, horas después de que los inmigrantes fueran depositados frente a la casa de la vicepresidente, el ICE envió otra propuesta a la Casa Blanca: llevar a los inmigrantes detenidos y revisados por la Patrulla Fronteriza a ciudades donde tengan familiares u otros patrocinadores, como Miami o Los Ángeles, según un documento obtenido por The New York Times.

Allí, los funcionarios de inmigración terminarían el papeleo y los trámites necesarios para liberarlos y esperar su audiencia en el tribunal.

El plan también implicaría coordinar con organizaciones sin fines de lucro con antelación para que éstas estén al tanto de las llegadas pendientes.

El Departamento de Seguridad Nacional declinó hacer comentarios.

El número de cruces diarios a lo largo de la frontera sur ha aumentado en las últimas semanas, patrón típico cuando el clima comienza a ser más frío. En los últimos días, se produjeron unos 8.700 cruces diarios, número históricamente alto. Las regiones de El Paso y Del Río, en Texas, son las que han visto la mayor parte de los cruces.

El gobierno no puede enviar a los venezolanos de regreso a su país debido que no mantiene relaciones con Caracas. En cambio, se los libera para que algún día enfrenten un proceso en el tribunal de inmigración. A muchos se les entregan dispositivos de vigilancia para que los funcionarios puedan rastrear su paradero mientras esperan su turno en el sobrecargado sistema de inmigración.

Naciones Unidas dijo hace poco que el número de venezolanos que han huido de su país llega aproximadamente a 6,8 millones, con lo que empata con el éxodo de Ucrania como la mayor migración del mundo.

La crisis económica, social y democrática de Venezuela comenzó en 2013; los economistas califican la migración resultante como la peor fuera de una guerra en décadas.

Los dos vuelos chárter privados aterrizaron en Massachusetts entre las 15 y las 17 horas del miércoles. Volaron de San Antonio a Crestview, Florida, en el Panhandle del estado, luego a Spartanburg, Carolina del Sur, y finalmente a Martha’s Vineyard, dijo Freeman. No pudo dar una explicación sobre las escalas en Florida y Carolina del Sur; la oficina de DeSantis no respondió una consulta sobre ellas.

«Nadie en Martha’s Vineyard sabía que este avión iba a llegar», dijo Freeman.

En una declaración emitida el jueves a la tarde, el gobernador Charlie Baker de Massachusetts, republicano, dijo que su estado tenía «muchos recursos para ayudar a las personas que llegan a Massachusetts con distinto status migratorio y necesidades».

Su administración, añadió, estaba analizando la posibilidad de crear «un refugio temporal y brindar servicios humanitarios» en una base militar de Cape Cod.

Ya en diciembre, DeSantis había mencionado la posibilidad de que los inmigrantes llegaran a Martha’s Vineyard para forzar una acción contra la inmigración ilegal. El jueves, dijo estar feliz de facilitar su traslado a «pastos más verdes».

«Todas las comunidades de Estados Unidos deberían compartir la carga», señaló. «No debería recaer todo en un puñado de estados republicanos».

La gente reunida en Niceville, Florida, lo vitoreó.

Fuente: The New York Times

Traducción: Elisa Carnelli

CB

Mirá también



Source link

Actualidad | Diario Digital

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.