Por los reinos de Massa, los ecos de Churchill

Por los reinos de Massa, los ecos de Churchill


Con más de dos años en el mandato, en marzo y a pocas horas de conocerse la inflación de febrero -4,7%- Alberto Fernández voceaba al acordar con el FMI: “Prometo que va a empezar otra guerra, la guerra contra la inflación en Argentina”. La popular explotaba en aplausos y con ese estímulo el Presidente confrontaba a una sociedad que ya no podía ni puede más: “Hay una inflación autoconstruida”.

El ministro de Economía de ese entonces, Martín Guzmán, advertía que “la guerra se manifiesta en los precios de los alimentos, y no hacer nada implica un shock profundamente regresivo”. Tres meses después, Cristina pedía su cabeza.

Luego, Silvina Batakis pasó de visita por la cocina del Gobierno con pocos aderezos y varios sinsabores: apenas duró 24 días en el cargo.

Todavía no había proyectos económicos, -ni hubo- pero brotaron otras prioridades para hacer humo con la prédica de la aversión. Alberto Fernández responsabilizaba a los medios, opositores y jueces de cultivar el odio que desató el ataque contra Cristina. También vitorearon esas proclamas por los dominios que custodia la legión K, barrabravas y cofradía.

Con Sergio Massa en Economía y luego que el Indec confirmara un 7% de inflación para agosto, llegar a 2023 sin un boceto que amortigüe la suba de precios que podría llegar a 100% a fin de año, la fábrica de pobreza trabaja de sol a sol “culpa de la guerra en Ucrania”. Y, “de Macri”, claro. El economista Carlos Melconian lo ilustraba mejor ayer: “Déjense de joder”.

No hay justificación para lo festivo, como sostiene el lector Calles-Hourclé en su carta. Ni tribunero ni casero.

No hay plan B ni ocultismo que trace un rumbo en esta comarca. En esa línea se escudaba el flamante ministro de Economía cuando anunciaba sus primeras medidas: “No soy supernada, ni mago ni salvador”. Es que en el arte literario a veces las palabras juegan en contra y se deslizan triviales, pero con irrefutable franqueza.

Es que en el arte literario a veces las palabras juegan en contra y se deslizan triviales, pero con irrefutable franqueza. Hoy, sin rústicos griteríos, el épico aforismo de Churchill hace eco por los reinos de Massa: “La política es casi tan excitante como la guerra y casi igual de peligrosa. En la guerra solo te pueden matar una vez, pero en política muchas veces”.

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Actualidad | Diario Digital

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