River: Gallardo pateó el tablero en el Superclásico, pero descolocó a sus propios jugadores

River: Gallardo pateó el tablero en el Superclásico, pero descolocó a sus propios jugadores


Se guardó la sorpresa hasta minutos antes del Superclásico. Pero no tuvo el efecto deseado el planteo táctico que Marcelo Gallardo diagramó y mantuvo bajo siete llaves para pisar La Bombonera. El DT de River desempolvó un esquema que hacía rato no implementaba justo para enfrentar a Boca. Tres centrales, dos carrileros, Juan Fernando Quintero de enlace y Matías Suárez y Pablo Solari como dupla de ataque (sin un nueve definido) fue el parado del visitante en un primer tiempo en el que no sufrió, pero tampoco hizo sufrir. Y para confirmar que no fue la tarde del Muñeco definitivamente, el triple cambio que dispuso en el entretiempo, con variante de sistema incluida, benefició al juego xeneize, que tuvo más espacios y lo aprovechó. Un Gallardo que no se entendió ni él.

El Muñeco tiene la costumbre de sorprender con sus formaciones. En La Boca optó por patear el tablero y descolocar a propios y extraños. Pero el funcionamiento sobre el césped no fue el mejor en un duelo muy disputado y con poco terreno libre para jugar con libertad.

Buscó no desprotegerse y al mismo tiempo ocupar el ancho del campo y tener un fútbol más directo, algo que justamente atentaba contra la presencia de Juanfer en el medio y de dos delanteros que no estaban al ciento por ciento. Lo primero lo logró, porque el local no llegó con peligro al arco de Franco Armani en esos primeros 45 minutos en los que el encuentro fue más una partida de ajedrez. Pero no lo segundo.

El Muñeco Gallardo sorprendió con un esquema de cinco defensores en el inicio, pero le duró un tiempo. Foto: Marcelo Carroll

La única situación de riesgo de River fue de pelota parada: un córner de Quintero, un cabezazo de Emanuel Mammana y una tapada fenomenal de Agustín Rossi. Nada más. El entrenador le habló constantemente al colombiano para que se adueñara del equipo, pero Juanfer no pudo agarrar nunca el timón a espaldas de Alan Varela. Y los de arriba exhibieron la falta de ritmo.

Sin perder más tiempo, decidió dar vuelta el equipo para la segunda etapa, en otra determinación drástica: puso a Miguel Borja (por Solari), Rodrigo Aliendro (por Andrés Herrera) y a Esequiel Barco (por Solari), desarmó el 5-2-1-2 y redistribuyó las fichas en un 4-3-1-2 que, lejos de darle frutos, le terminó allanando el camino a los de Hugo Ibarra.

Es que Boca se sintió más cómodo así. Frank Fabra se liberó para hacer su recorrido de siempre y hubo más espacios en el campo millonario. La balanza se empezó a inclinar de a poco. Franco Armani debió poner sus guantes para sacar una volea de Pol Fernández y de córner llegó el gol de Darío Benedetto (le ganó a Javier Pinola).

Ni de entrada, ni en el complemento. Gallardo tuvo su tarde negra en La Bombonera. Eligió intérpretes equivocados para sus planteos y no le salió nada de de lo que pensó. El Muñeco quiso confundir, pero terminó más confundido que todos en un domingo para el olvido.



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Actualidad | Diario Digital

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