Una militar británica fue la última persona en despedir a la Reina Isabel II en la capilla ardiente: «Fue un verdadero privilegio»

Una militar británica fue la última persona en despedir a la Reina Isabel II en la capilla ardiente: "Fue un verdadero privilegio"


Christina Heerey pasó frente al féretro cerca de las 6.30 de la mañana, justo antes de que empiecen los preparativos para llevarlo a Westminster Abbey.

Fue cerca de las 23 del domingo (19 de la Argentina) que la fila para ingresar a la capilla ardiente de la Reina Isabel II se cerró, clausurando la posibilidad de despedirse de la monarca que falleció el pasado jueves a los 96 años. A quienes ya estaban en la cola se les entregaron pulseras identificatorias para asegurarles que ellos sí podrían acceder a Westminster Hall.

Una de las personas en la fila que recibió una pulsera fue Christina Heerey, un miembro en actividad de la Fuerza Aérea británica, que efectivamente pasó a la historia como la persona que cerró la despedida del pueblo británico a la Reina Isabel II. «Cuando me dijeron: ‘Usted es la última persona’, dije: ¿De verdad?», explicó aún incrédula a la AFP.

Heerey fue de las cientos de miles de personas que hicieron la cola para entrar a la capilla ardiente, un evento multitudinario que en su momento de mayor convocatoria requirió una espera de más de 24 horas en una larga cola que serpenteaba por el centro de Londres a lo largo de más de 11 km, y que terminaba en un zigzag de casi cinco kilómetros en Southwark Park.


El momento en que Christina Heerey pasa frente al féretro de la Reina Isabel II, poniendo fin a la capilla ardiente para despedir a la monarca. Foto: AFP

Los últimos dolientes en despedir el féretro pasaron por el recinto para despedir a la monarca a las 6.30 de la mañana. A las 10.44, el féretro de la Reina Isabel II fue llevado hasta Westminster Abbey, donde el funeral empezó a las 11 de la mañana.

«No podía creer que estuviera allí», dijo Heerey en una entrevista con la BBC. «Me sentí muy honrada de haber tenido la oportunidad de poder entrar allí y despedirme, fue un privilegio y uno de los momentos más importantes de mi vida«, agregó al militar, que reconoció que ya había pasado por la capilla ardiente y que esta era su segunda visita.

Junto a Heerey se encontraba una mujer llamada Sima Mansouri, que terminó siendo la penúltima persona en despedir a la reina. Según Mansouri, la experiencia la unió a Heerey de una forma duradera, a tal punto que declaró que ambas serían «amigas de por vida» a partir de este momento.

«Ella estaba un poco nerviosa, por ser la última persona, pero le dije: ‘No te preocupes. Te cubro las espaldas. Estoy aquí'», relató Mansouri a la BBC. 

El féretro fue retirado el lunes de la capilla ardiente por ocho portadores de Westminster Hall, la parte más antigua del Parlamento británico, y trasladado a Westminster Abbey, donde se llevaría a cabo el funeral en presencia de mandatarios de todo el mundo. La monarca luego será enterrada en privado en Windsor.

Desde el presidente estadounidense Joe Biden hasta el brasileño Jair Bolsonaro, de los reyes de España –Felipe y Letizia, y los eméritos Juan Carlos y Sofía– hasta el emperador Naruhito de Japón, unos 500 líderes y monarcas asistieron a la ceremonia convertida en todo un «reto» de seguridad, que puso las calles de Londres bajo un fuerte dispositivo policial.

El papa Francisco, que no asistió, estaba representado por el secretario del Vaticano para las Relaciones con los Estados, Paul Gallagher.

Con información de la agencia AFP

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