¿Una oportunidad para los argentinos?

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Hay 6 millones de vacantes. Varios gobiernos empiezan a cambiar leyes para atraer mano de obra de terceros países.

La pandemia del covid-19 y la forma en que las economías europeas salieron de esa crisis provocaron efectos económicos no vistos desde los años del desarrollismo tras la Segunda Guerra Mundial. Europa necesita importar trabajadores porque alrededor del 3% de los puestos laborales están vacantes, según los datos de Eurostat, la Oficina de Estadísticas de la Comisión Europea.

Antes de la pandemia esa tasa rondaba tradicionalmente el 1%.

Los datos de Eurostat aseguran que en la Unión Europea trabajan 193 millones de personas, lo que hace una tasa de empleo del 74,5% de los que tienen entre 20 y 64 años.


En Bordeaux, Francia, trabajadores migrantes para la cosecha de uvas. Foto AP

No encuentran trabajadores

De esos datos se extrae que casi seis millones de empleos están vacantes y que la tasa de desocupación es del 6%, rozando el 5% que los economistas consideran pleno empleo técnico, cuando el mercado laboral es incapaz de crear más empleo porque no puede encontrar más trabajadores.

Las causas no están claras. Las empresas alegan que no encuentran personal con la formación que buscan. También creen que los subsidios de desempleo son demasiado generosos y hacen que un porcentaje de la población prefiera no trabajar.

Esa segunda aseveración podría ser cierta en países con sistemas de welfare más potentes, como los escandinavos o los del Benelux, pero no explica por qué el fenómeno se replica en la Europa del este, donde las ayudas sociales son mucho menores.

Los sindicatos ven otra causa. Consideran que los empleos vacantes no son atractivos. No se refieren únicamente a salarios, sino también a que las empresas que buscan trabajadores y no los encuentran son de las que menos permiten jornadas laborales flexibles que permitan conciliar vida laboral y familiar o las que no añaden al salario facilidades por ejemplo para trasporte público u otro tipo de movilidad.

El problema es generalizado. La CPME, la primera organización de empresas francesa, asegura que hasta el 94% de sus afiliadas tuvo problemas este año para encontrar candidatos formados para los puestos que ofrecían. Esa tasa es del 87% en Alemania.

El trabajo en el campo europeo, con poca mano de obra. Foto AFP
El trabajo en el campo europeo, con poca mano de obra. Foto AFP

Austria, Países Bajos, Bélgica, Suecia, Finlandia, todos los países ricos de Europa sufren el mismo problema. Pero no sólo ellos, también se replica en la Europa menos rica, en Polonia, en Rumanía, en Bulgaria, en los países bálticos.

Una de las explicaciones que dan funcionarios de la Comisión Europea apuntan a los trastornos en los movimientos migratorios intra-europeos que provocó la pandemia. Habría, según esa explicación, cientos de miles o incluso millones de ciudadanos de países de Europa del este que vivían en el oeste del continente y volvieron a sus países durante la pandemia y allí se establecieron.

Esa explicación choca también con los datos, que muestran que Polonia, uno de los grandes exportadores de mano de obra hacia Europa occidental en las últimas dos décadas, también sufre esa penuria de mano de obra a pesar de que millones de polacos habrían vuelto al país.

Tasa de empleo vacante en Europa

La inmigración como solución

Varios son los gobiernos que decidieron que la solución se encontraba en la inmigración. Entre los países más grandes de la Unión Europea el que ha dado más pasos es España, abriendo una ventana de oportunidad para argentinos que buscan regularizar su situación.

El gobierno español aprobó en julio una reforma de la Ley de Extranjería que facilita que decenas de miles de extranjeros no europeos puedan trabajar en España.

El ministro de Seguridad Social e Inclusión, José Luis Escrivá, dijo entonces que buscaba limitar “los crecientes desajustes del mercado de trabajo asociados a la escasez de mano de obra”.

Desde mozos hasta ingenieros

Las empresas con sede en España podrán contratar más fácilmente en el extranjero. Y no sólo a trabajadores muy cualificados. Se necesitan ingenieros o personal sanitario, pero también camareros o personal de limpieza y cuidados. Otros países, como Portugal o Eslovenia, han empezado a dar pasos en ese sentido.

Portugal apunta a lo mismo. Su ministro de Finanzas, Costa Silva, contaba en Bruselas en julio que facilitarán la entrega de visas de trabajo a ciudadanos de sus antiguas colonias: Brasil, Mozambique, Angola.

PB​

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Actualidad | Diario Digital

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