«Vi a Pachelo trotando y a María Marta en bicicleta, en la misma dirección»

"Vi a Pachelo trotando y a María Marta en bicicleta, en la misma dirección"


El domingo 27 de octubre de 2002 lloviznaba. Esa tarde había jugado River y Boca. Tres adolescentes terminaron de ver el partido en el Club House de El Carmel y salieron rápido para encontrarse con los padres de uno de ellos en una casa y volverse a la Ciudad de Buenos Aires. El fin de semana había finalizado y ellos estaban desolados porque River había perdido. 

«Vimos a un señor trotando con un buzo negro con capucha y short blanco, Marcos y Pedro me dijeron que era Nicolás Pachelo (46). Mi madrina siempre me dijo que era peligroso porque había secuestrado el perro de María Marta García Belsunce (50) y por los robos», declaró el testigo Santiago Asorey (34).

Y aclaró: «Luego de ver a Pachelo escuché una bicicleta playera, era María Marta que pasó rápido. Ambos transitaron por la misma cuadra, en la misma dirección», hacía la casa de la víctima. Su testimonio, al igual que el de sus amigos Pedro Miguel Aspiroz Achaval (34) y Juan Marcos Cristiani (33), era muy esperado en el juicio por el crimen de la socióloga, dado que esas personas la vieron minutos previos a que la mataran

El periodista de la Procuración de la Nación apuntó contra el acusado porque se contradijo a lo largo de los años, a diferencia de él y sus amigos que «siempre dijeron lo mismo». A Pachelo lo habían apodado como Lord Voldemort o El Innombrable, el villano de la saga Harry Potter.

El acusado escuchó que lo llamaban así sentado detrás de sus abogados -Marcelo Rodríguez Jordan y Raquel Pérez Iglesias- y no se inmutó. Siempre de brazos cruzados, con sweater gris arremangado y dejando ver su tatuaje del brazo derecho. 

En la audiencia de este viernes hubo más testigos que declararon por los robos. Foto: Lucía Merle

Durante la audiencia, los testigos hablaron sobre el famoso camino de tierra que ahorraba tiempo para llegar al Club House, por el que supuestamente habría pasado el imputado. Aunque los testigos negaron verlo ese día en esa cuadra, dado que por la llovizna se embarraba fácilmente.

«Antes de llegar a la esquina de la casa de la familia Piazza lo vimos a Pachelo. Venía como nosotros por la calle lateral y nosotros quedamos atrás», detalló el abogado Cristiani. 

El punto cúlmine de la audiencia fue la declaración del último testigo, Aspiroz Achaval, con un público de 16 personas, entre los que estaban cinco policías, los otros dos testigos y Michael Taylor, ahijado de la víctima y de su marido Carlos Carrascosa (77).

«No agarré por el camino más corto porque Pachelo me daba miedo y no me lo quería cruzar. Contemporáneamente estaban Pachelo y María Marta en la misma cuadra, pero él más adelante. Doblaron a la izquierda», recordó Aspiroz Achaval. El odontólogo agregó que la víctima lo había saludado.

En ese entonces tenía 14 años y se dirigía a su casa. «Pachelo era un tipo complicado, robaba, tenía antecedentes violentos con vecinos. No era una persona de buen nombre en el barrio», detalló para fundamentar su temor por pasar cerca de él.

Mientras el testigo marcaba su trayecto en un mapa ante los jueces del Tribunal Oral Criminal (TOC) N°4, el acusado se acercó a su abogado para hacerle comentarios. Sin embargo, nunca dejó de mirar lo que hacía el joven, quien fue el último que la vio con vida a la socióloga en la calle. 

Tras la confirmación de que María Marta fue asesinada -con el resultado de la autopsia-, los testigos les contaron a sus padres sobre a quiénes habían visto esa tarde lluviosa. Declararon en cuatro oportunidades a lo largo de estos 20 años. 

María Marta García Belsunce, la víctima..

María Marta García Belsunce, la víctima..

El robo a los Auge

La jornada de este viernes comenzó con otros dos testigos: Gastón Auge Areco (46) y Marta María Areco de Auge (75). Madre e hijo relataron el robo que sufrió la mujer en su departamento de Las Heras al 1900 el 13 de septiembre de 2003.

Luego de jugar al tenis esa tarde de sábado, Marta María llegó a su casa y recibió llamados al teléfono fijo preguntando por su hijo Paul. Le pareció raro porque llamaba un tal Patrick y colgaba.

“Después de que mi hijo sale a cenar con su novia, escucho ruidos de llave y pienso que había vuelto. Pero aparece un hombre encapuchado, solo veo sus ojos, me apunta con una pistola y me dice que me calle”, declaró la mujer.

Y agregó: “Me agarró con un brazo, me puso el arma en la sien. Me preguntó si había alguien en la casa y le dije que mi marido va a volver en cualquier momento y mi hijo salió recién”.

Las luces del departamento estaban apagadas y solo estaba prendido el televisor. Encendió una luz para buscar plata y dársela. Eran 350 dólares y $1.000. “No me mires. ¿Dónde está la caja fuerte?”, le exigió el ladrón y la mujer le explicó que no tenía ninguna, pero que se llevara todo lo que quería. Tenía miedo y no lo enfrentó. 

La dejó en el baño, mientras revolvía toda la casa en busca de dinero y objetos para llevarse. “Como no encontraba nada me gritaba ´Vieja de mierda, te voy a matar´ y ´Cuando venga tu hijo lo mato´”, contó.

Marta María, que cumple años el 27 de octubre -mismo día del crimen a María Marta García Belsunce-, gritó por el aire luz que estaba en el baño. Intentó demostrar que se sentía mal y que se iba a desmayar. El acting funcionó porque un vecino de abajo la oyó, llamó por teléfono a su casa y nadie atendió. Al rato se hizo el silencio y el delincuente abandonó su hogar. Minutos después, escuchó que abrían la puerta. Era su hijo Paul. Le gritó que se fuera porque había un ladrón y se dirigió a la comisaría 17.

“Fui el responsable del robo a tu madre, mandé a dos personas de Pilar”, le dijo Pachelo a su ex amigo Gastón con lágrimas en los ojos. “También me confesó que el arma era de juguete”, detalló y reconoció que no se imaginaba que hubiese sido él.

Sin embargo, Pachelo sabía que ese fin de semana Gastón y su padre iban a estar en una carrera de autos antiguos en Arrecifes. Además, contaba con la llave del departamento de Las Heras porque la había robado en la casa de su entonces amigo.

Pachelo fue condenado en 2005 como partícipe necesario de ese delito y también lo condenaron por otros cinco robos cometidos en la Ciudad de Buenos Aires. Recibió tres años y tres meses por robos simples. “Vi su cara en una foto con un barbijo negro. Me impresionó mucho: los ojos y el tamaño de la cara. Eran los ojos como los que había visto el día del robo”, cerró Marta María, casi tocaya de García Belsunce.

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