La premio Nobel de la Paz iraní Narges Mohammadi, encarcelada desde diciembre por el régimen de Teherán, fue internada de urgencia tras un grave deterioro de su estado de salud, informaron sus allegados. La activista de 54 años fue trasladada desde la prisión de Zanyan, en el norte de Irán, a un hospital “tras un dramático deterioro de su estado de salud, marcado en particular por dos perdidas de conciencia y un infarto“, indicó su fundación en un comunicado difundido el viernes por la noche. Se cree que Mohammadi sufrió un ataque cardíaco a fines de marzo, según contaron sus abogados, que la visitaron días después. Dijeron que la vieron pálida y que necesitaba de la ayuda de una enfermera para caminar. Su familia, citada en la nota, lamenta esta medida de “último minuto, que podría llegar demasiado tarde” después de 140 días detenida. Mohammadi “se desmayó tras una caída repentina de su presión arterial”, contó su abogado, Mostafa Nili, citado por AFP. Desde Oslo, el Comité Nobel pidió a las autoridades iraníes que transfieran “inmediatamente” a Mohammadi a Teherán para que pueda ser atendida por un equipo médico especializado. Sin ese tratamiento, su vida sigue corriendo peligro”, declaró el presidente del Comité Nobel, Jørgen Watne Frydnes, en un comunicado. En la noche del viernes, Mohammadi fue internada en un hospital local de la ciudad de Zanjan, tras sufrir una grave crisis cardíaca y repetidas pérdidas de conciencia. Según allegados de la activista, ha perdido unos 20 kilos. En febrero, el Comité Noruego había emitido otro comunicado denunciando “la brutal detención, los abusos físicos y los continuos malos tratos que ponen en peligro” la vida de Mohammadi. Mohammadi fue detenida por última vez en Mashhad, el 12 diciembre de 2025 mientras estaba en el funeral de Khosrow Alikordi, abogado defensor de derechos humanos. Según el relato del Comité Noruego, agentes de seguridad vestidos de civil formaron una especie de túnel alrededor de Mohammadi, golpeándola repetidamente con palos de madera y porras. Luego la arrastraron por el suelo sujetándola del pelo, lo que le provocó heridas en el cuero cabelludo. Una vez arrestada, la siguieron golpeando dentro del vehículo que la trasladó a la cárcel de Zanjan. Según los testimonios, la patearon varias veces en la zona de los genitales y la pelvis, por lo que podía sentarse o moverse. Una vez en prisión, fue puesta en un largo aislamiento en una celda fría, sin ventanas y con iluminación artificial constante. Durante su encarcelamiento fue trasladada a diferentes pabellones de la prisión, mientras seguía siendo víctima de constantes intimidaciones y duros interrogatorios. En algún momento fue internada en un hospital, donde el personal médico registró una gran cantidad de heridas externas, síntomas cardíacos agudos y presión alta. En contra del consejo médico, las autoridades iraníes volvieron a llevar a Mohammadi a la cárcel donde se le negó seguimiento médico por sus heridas, y por un posible cáncer de mama. En febrero fue sentenciada a siete años por “reunión y connivencia para cometer delitos”. Narges Mohammadi, cuyas más de dos décadas de activismo fueron reconocidas con el Premio Nobel de la Paz en 2023, fue detenida el 12 de diciembre en Mashhad (este) tras criticar a las autoridades religiosas iraníes durante un funeral. Mohammadi lleva más de 25 años siendo detenida y juzgada repetidamente por su activismo contra la pena de muerte y el uso obligatorio del velo en Irán. En febrero recibió otra condena de seis años por atentar contra la seguridad nacional y un año y medio adicional por propaganda contra el sistema islámico. También realizó una huelga de hambre para protestar por sus condiciones de detención. Source link Navegación de entradas Nicolás Maduro ya no está, pero en Venezuela casi todo sigue igual Más de 40 bases militares, la sombra de Putin y el nuevo desafío de Europa tras el retiro de soldados de EE.UU.