El Centro Azucarero Argentino encendió una señal de alarma ante la Secretaría de Energía de la Nación por los recientes cambios en la normativa de abastecimiento de gas natural: el nuevo esquema pone en riesgo el normal desarrollo de la zafra y la continuidad de la actividad en el NOA. En una nota firmada por su presidente, Jorge Feijóo, dirigida a la secretaria María Carmen Tettamanti, la entidad expresó la “profunda preocupación de la industria azucarera” por el impacto de las modificaciones tanto en los volúmenes disponibles como en los precios del gas, y solicitó que se garantice el acceso al fluido “en condiciones de abastecimiento y precio similares a los del año pasado”. Según el comunicado, se trata de una actividad estacional, atada al ciclo productivo de la caña de azúcar, cuya zafra se extiende entre abril y noviembre, coincidiendo con los meses de mayor demanda de gas, y que no puede reprogramarse. A esto se suma su carácter intensivo en el uso de energía, donde el gas natural constituye un insumo crítico para la operación de los ingenios. En ese marco, el CAA advirtió que la eventual interrupción del suministro o la imposibilidad de afrontar precios significativamente más altos que los del año anterior podría derivar directamente en la paralización de la actividad. La situación se agrava porque la actual campaña ya presenta demoras de entre 15 y 30 días debido a las intensas lluvias registradas en Tucumán, que dificultaron el ingreso de maquinaria a los campos y retrasaron el inicio efectivo de la cosecha y la molienda. En línea con ese diagnóstico, Sergio Fara, referente de la Unión Cañeros Independientes de Tucumán, explicó que “al haber exceso de agua, no puede ingresar la maquinaria al campo, por ende se retrasa la cosecha”. Si bien ya se realizó la tradicional misa de inicio de zafra en la localidad de La Florida, que marca el comienzo simbólico de la molienda, el ritmo de actividad no logró normalizarse por las condiciones climáticas. El escenario energético, sin embargo, es el factor que más preocupa al sector. El CAA advirtió que, de concretarse restricciones en el suministro o subas abruptas en los costos, las consecuencias serían de “extrema gravedad”: desde caña sin cosechar hasta una caída en la producción destinada al mercado interno estimada en 1,3 millones de toneladas, junto con un impacto en las exportaciones de 600.000 toneladas y en la producción de bioetanol (alrededor de 625.000 metros cúbicos), clave para el corte con naftas. Este cuadro también tendría efectos directos sobre el empleo, la cadena de valor y las economías regionales del NOA, altamente dependientes de la actividad azucarera. En ese sentido, la entidad recordó la “histórica desigualdad” en la infraestructura energética entre regiones del país, que ubica al norte argentino en una situación de desventaja estructural. Los reclamos del sector azucarero se inscriben en un contexto más amplio de cambios en el sistema de transporte y abastecimiento de gas, formalizados a través de la Resolución 66/2026. La normativa reconoce un giro estructural en la matriz energética, con el creciente protagonismo de Vaca Muerta y la Cuenca Neuquina como principales fuentes de suministro, en detrimento de las cuencas del norte. Este cambio implica una reducción de la disponibilidad de gas en el NOA, producto de la declinación de la Cuenca Noroeste, la caída de los envíos desde Estado Plurinacional de Bolivia y, en menor medida, de la Cuenca Austral. A ello se suma la creciente dependencia de importaciones de Gas Natural Licuado (GNL) para cubrir la demanda invernal, con costos significativamente más elevados. En paralelo, la Unión Industrial de Tucumán ya había advertido mediante una nota al gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, que la reconfiguración del sistema de transporte implica una reducción del 35% en la capacidad firme disponible para las industrias de la provincia, priorizando el abastecimiento residencial y dejando al sector productivo expuesto a restricciones durante el invierno. Además, la alternativa de abastecerse con GNL regasificado presenta precios que superan ampliamente los valores del gas convencional (más de seis veces el costo del suministro residencial sin subsidios), lo que resulta inviable para muchas actividades industriales. A mediano plazo, la distribuidora Naturgy NOA (la proveedora de esa región) indicó que la Transportadora de Gas del Sur S.A. prevé ampliar la capacidad de transporte a partir de 2027, incluyendo obras sobre el Gasoducto Perito Francisco Pascasio Moreno. Sin embargo, el sector advierte que 2026 será un año crítico de transición. Source link Navegación de entradas La economía, entre la ilusión del rebote y el desencanto a caer por una cascada Dólar blue hoy: a cuánto cotiza este miércoles 06 de mayo