El Gobierno suspendió a último momento la realización en Buenos Aires de una megacumbre empresarial y de inversiones que apuntaba a generar vínculos directos entre grandes y medianas compañías de Europa con las de Argentina. Pensaban reunir a unos 700 hombres y mujeres de negocios y políticos entre el lunes 1 y el martes 2 de junio próximo en el Palacio Libertad, y muchos de ellos tenían sus boletos de avión comprados y sus hoteles reservados al modo europeo, largamente previsor. Por ello, la cancelación —descrita por fuentes oficiales como una “postergación”, sin explicaciones convincentes— generó mucha molestia entre los 27 países que iban a participar del llamado Foro de Inversión y Negocios de la UE en Argentina 2026. Otro hecho que desconcertó a las cancillerías europeas es que lo cancelaran después de haberlo planeado durante mucho tiempo, cuando ya estaba oficialmente anunciado, con formularios para completar y otras formalidades. Y que lo suspendieran sin ninguna consideración, a poco de que entrara en vigencia —el 1 de mayo pasado, concretamente— el acuerdo provisional de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. Este megaforo en Buenos Aires buscaba, por su parte, fomentar las relaciones comerciales entre la Unión Europea y la Argentina, que mantienen un tratado bilateral desde los años noventa y que los argentinos buscan modernizar. Los viajes de presidentes, ministros y empresarios, así como la realización de cumbres culturales, comerciales y de inversiones que generen acuerdos y ganancias, son vitales para el éxito o fracaso de sus respectivos representantes en países extranjeros. Una de las fuentes consultadas sobre las razones de la suspensión afirmó que les dijeron que hay reuniones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) el 2, 3 y 4 de junio en París, y que prácticamente son las mismas fechas que las del Foro de Inversiones. Y que por ello no podrían participar. Desde que la Argentina presentó el Memorándum Inicial de Adhesión a la OCDE, en noviembre de 2025, el proceso ha pasado a ser una prioridad. Pero tres ministros estaban invitados al Foro UE en el Palacio Libertad —incluyendo al canciller Pablo Quirno—, que habría decidido viajar a París para las reuniones de la OCDE. Clarín consultó a las oficinas de Cancillería pero aún no obtuvo respuesta. Pero fuentes europeas manifestaron con ironía sobre el viaje de los ministros a la OCDE que les extraña, como dice la “frase argentina”, que “no puedan caminar y mascar chicle al mismo tiempo”. Y también ironizaron sobre las relaciones privilegiadas del presidente Milei y su gobierno con Donald Trump y Benjamín Netanyahu. “Hay que ver si no hay otro viaje a Estados Unidos para el 1 de junio”, observó con sarcasmo el embajador de un país central. El secretario general de la OCDE, el australiano Mathias Cormann, prepara una visita formal a la Argentina, país que aceleró su proceso de ingreso a la organización apenas asumió Milei. Sería en septiembre. La invitación inicial al Foro señalaba que estaba “organizado por la Unión Europea —que conduce el embajador Erik Høeg— con el apoyo de las Cámaras de Comercio de la UE en Argentina. Iba a reunir a altos referentes del gobierno, del sector empresarial y de instituciones financieras de Argentina y de la Unión Europea. El plan era que el encuentro ofreciera oportunidades concretas de inversión en el marco del Acuerdo UE-Mercosur. Celebré mi primer #DíaDeEuropa en Argentina junto a todos los que acompañan nuestro trabajo día a día 🇪🇺🇦🇷. ¡Muchas gracias por venir! pic.twitter.com/XL6VZiBVkk — Erik Høeg (@erikhoeeg) May 8, 2026 Fuentes diplomáticas de Cancillería eludieron responder sobre las razones de la suspensión y optaron por responsabilizar a la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (AAICI), que conduce Diego Sucalesca, quien responde directamente a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, hermana del presidente de la Nación. La AAICI es, en este caso, la que maneja los presupuestos importantes para este tipo de foros de negocios y la que organiza sus propios viajes al exterior. A su vez, la Cancillería y sus diplomáticos perdieron por completo fortaleza en estos asuntos a la hora de decidir y aconsejar, si se los compara con sus antecesores. Sobre la Agencia que manejan Karina Milei y Sucalesca no tienen la menor injerencia. Algunos funcionarios no están nombrados formalmente en los cargos en los que prestan servicio —no hay vicecanciller, por ejemplo— y tampoco tienen permitido intervenir en asuntos en los que antes sí participaban. Tal es el caso del hoy secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Fernando Brun, que debería estar a cargo de las relaciones comerciales con Estados Unidos, Europa y otros países, y no lo está. Tampoco se lo ve representando como autoridad del país ante las embajadas extranjeras, como solía ocurrir. Así y todo, según confiaron, tanto Brun como el nuevo embajador ante Bruselas, el ex diputado del PRO y ahora integrante de La Libertad Avanza, Fernando Iglesias, saben bien que hay mucha molestia y desconcierto entre los 27 países de la UE con la Argentina, aunque todos sigan empujando inversiones en el país y apoyando los cambios y reformas en la economía. 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