El Gobierno confirmó este jueves la adjudicación de la privatización más grande de la era de Javier Milei: la concesión por 25 años de la Vía Navegable Troncal sobre el río Paraná, más conocida como Hidrovía, a la empresa belga Jan de Nul y su socia argentina Servimagnus. Así quedó plasmado en la resolución 36/2026 de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN), que se publicará en las próximas horas en el Boletín Oficial. De esta forma, tras más de un año y medio, el Gobierno cierra la privatización más importante y estratégica de su gestión, con una baja inicial de las tarifas de peaje de 13,5%: de los actuales 4,30 dólares por tonelada de registro neto a 3,80, hasta tanto se ejecuten obras de profundización del dragado. Luego, subirá hasta US$ 4,65 y terminará en US$ 5,78. Ante un empate entre las propuestas económicas -ya que los dos competidores ofertaron el precio mínimo dispuesto en el pliego-, Jan de Nul y Servimagnus se terminaron imponiendo frente a la también belga Dredging Environmental and Marine Engineering (DEME) por la oferta técnica, donde el Gobierno calificó mejor a Jan de Nul por su experiencia anterior en los trabajos sobre la Hidrovía. La firma tuvo a su cargo la concesión por 25 años, desde 1996 a 2021, y desde entonces siguió con un contrato provisorio, mientras la administración estuvo en manos del Estado. La Hidrovía es considerada la principal ruta logística del país, ya que concentra el mayor movimiento portuario y productivo de la Argentina. A lo largo de su recorrido se ubican cerca de 60 terminales portuarias y por allí circula el 80% de las exportaciones argentinas. Esta privatización también fue la que le provocó más dolores de cabeza a los funcionarios. La primera licitación, entre fines de 2024 y febrero 2025, colapsó en medio de denuncias del PRO y de la Coalición Cívica sobre presunta corrupción y direccionamiento, con un dictamen negativo de la fiscalía anticorrupción -Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA)- y la presentación de un solo oferente, DEME. En cambio, en esta ocasión el proceso contó con el visto bueno de casi todos los actores, especialmente de los usuarios de la Hidrovía -los exportadores- y las provincias, aunque también tuvo múltiples cruces mediáticos, lobby, presiones diplomáticas y una denuncia de la brasilera DTA Engenharia, que no prosperó, sobre un presunto direccionamiento. Pese a ello, el Gobierno indicó que no hubo impugnaciones formales del otro competidor que quedaba en pie, DEME. El dragado, señalización y mantenimiento de la Vía Navegable Troncal es un negocio por un monto estimado en 15.000 millones de dólares. En un comunicado, el Ministerio de Economía señaló que la finalización de la licitación “impulsará el comercio exterior con ahorro para los productores argentinos y modernizará una infraestructura estratégica, un hecho histórico para el sector privado del país”. “La firma del contrato, prevista para dentro de un máximo de 30 dias, “activará una rebaja del 13,5% en los costos logísticos, y servirá como punto de inicio para una nueva y moderna Via Navegable, con obras de profundización y la incorporación de tecnologia para la seguridad de la navegación y el combate al narcotráfico”, se informó oficialmente. En Economía también detallaron que “las obras previstas permitirán que los barcos completen la carga en puertos de origen, generando un mayor ahorro y expandiendo la frontera productiva del país, e impactará de forma directa en la competitividad de los sectores productivos e industriales argentinos, disminuyendo los costos logísticos globales y potenciando la exportación”. De este modo, la privatización marca el fin de la etapa pública de gestión, aunque el Estado mantiene el rol de autoridad de control, pero sin intervención directa. Según los cálculos oficiales, Jan de Nul tardará unos 7 años en tener ganancias y 13 años en recuperar sus inversiones (lograr un flujo de caja libre -free cash flow- acumulado positivo), dado que tendrá que desembolsar entre 100 y 160 millones de dólares anuales durante los primeros seis años de su licencia. Se espera que los peajes de la Hidrovía que se les cobran a los exportadores -y ellos, a su vez, trasladan a los productores como un descuento en el precio de compra de los productos, entre ellos los granos- generen ingresos inicialmente por unos 289 millones de dólares, que irán creciendo hasta los US$ 389 millones en el año 6 y saltarán desde entonces a US$ 517 millones. Source link Navegación de entradas Ofensiva de JetSmart: sube su flota a 23 aviones para el verano y con nuevas rutas cubre toda la geografía del país Argentina mejora cuatro escalones en el ranking mundial de competitividad: pasó del 62º al 58º lugar