Después de casi un año de anuncios, demoras y una larga lista de espera, el primer celular “patriótico” Trump Mobile finalmente empezó a llegar a manos de sus compradores. Sin embargo, las primeras impresiones están lejos de cumplir con las expectativas que había generado la familia del presidente estadounidense Donald Trump.
El llamado T1 Phone, presentado como un celular “pensado con valores estadounidenses” y promocionado como una alternativa contra los gigantes Apple, Samsung, Xiaomi o Motorola, comenzó a recibir críticas apenas aparecieron los primeros videos de unboxing y reseñas independientes.
El caso más resonante fue el del periodista del medio CNET, que decidió reservar una unidad para comprobar si el dispositivo justificaba la expectativa creada durante meses. La conclusión fue contundente: el teléfono es real, pero está lejos de parecer un equipo premium.
Un diseño fuera de época
A primera vista, el T1 intenta transmitir una imagen de exclusividad como muchos otros modelos de marcas reconocidas en el segmento mobile. En concreto, su carcasa dorada luce una bandera de Estados Unidos en la parte trasera y recuerda, en algunos detalles, al diseño de los iPhone más recientes.
Sin embargo, la sensación cambia rápidamente al tenerlo en la mano.
El equipo incorpora una carcasa plástica, mantiene el clásico conector de auriculares de 3,5 milímetros —cada vez menos habitual en la gama media— y un módulo de cámaras que, según varios especialistas, parece responder más a una estrategia estética que a un verdadero salto fotográfico.
En el interior de la caja también sorprende encontrar un cargador incluido, acompañado por un cable USB amarillo trenzado y una funda transparente, accesorios que muchas marcas ya dejaron de incorporar.
Las primeras reseñas coinciden en un punto: cuesta encontrar argumentos para justificar un precio de 499 dólares frente a otros teléfonos Android de características similares.
Paradójicamente, la ficha técnica resulta bastante más atractiva que las primeras sensaciones del producto.
El T1 Phone incorpora una pantalla AMOLED de 6,78 pulgadas con tasa de refresco de 120 Hz, batería de 5.000 mAh compatible con carga rápida de 30 W, lector de huellas, desbloqueo facial mediante inteligencia artificial y un procesador Snapdragon cuyo modelo específico la compañía aún no informó.
En fotografía ofrece una cámara principal de 50 megapíxeles, un ultra gran angular de 8 MP, un teleobjetivo de 50 MP con zoom óptico 2x y una cámara frontal también de 50 MP.
El dispositivo funciona con Android prácticamente sin modificaciones, aunque llega con varias aplicaciones vinculadas al ecosistema Trump ya instaladas, entre ellas la red social Truth Social y la plataforma de servicios médicos Doctegrity.
Por otro lado, uno de los pilares de la campaña de lanzamiento era que el T1 sería un teléfono fabricado en Estados Unidos, alineado con el discurso de fortalecer la producción nacional. No obstante, fuentes de Trump Mobile reconocieron que el dispositivo finalmente sería producido en un “país favorecido”, mientras que el ensamblado final se realizaría en Florida.
Algunos especialistas apuntan a que estaría basado en el celular REVVL 7 Pro, fabricado por la empresa china Wingtech para la empresa de telefonía móvil T-Mobile, el cual se vende en Amazon por 126 dólares. Otros creen que comparte gran parte de su arquitectura con el HTC U24 Pro, desarrollado por la firma taiwanesa HTC.
Las críticas no se limitaron a los materiales
Así se ve el T1 Phone.Aunque pueda parecer menor, el error llamó la atención precisamente porque el patriotismo es uno de los principales argumentos comerciales del dispositivo.
Varios usuarios detectaron que la bandera estadounidense grabada en la parte trasera del teléfono presenta 11 franjas, cuando el diseño oficial de la bandera de Estados Unidos posee 13, un detalle que rápidamente comenzó a viralizarse en redes sociales.
El T1 fue anunciado originalmente en 2025 junto con el operador Trump Mobile. Para reservarlo era necesario pagar un depósito reembolsable de 100 dólares.
La empresa retrasó varias veces el lanzamiento hasta que, finalmente, durante mayo comenzaron los primeros envíos.
Según estimaciones publicadas por distintos medios estadounidenses, cerca de 590.000 personas habrían abonado esa reserva anticipada, aunque la compañía nunca confirmó oficialmente esa cifra ni informó cuántas unidades fueron entregadas.
Con las primeras unidades finalmente en circulación, la expectativa inicial parece haber dado paso a otra conversación: si el primer smartphone asociado al apellido Trump puede competir realmente con los fabricantes tradicionales o si terminará siendo recordado más por la polémica que por sus prestaciones.
