Pelucas y un "piluso": los trucos de la detenida por el crimen de un empresario amigo de Martín Menem

Anabela Sabrina Olmedo (33) no era una mujer desconocida para la Policía. Estaba investigada por al menos tres hechos de robos cometidos bajo la misma modalidad, la de viuda negra. Pero, además, tenía una particularidad repetida: usaba un sombrero tipo “piluso” o pelucas para no ser reconocida.

Otra característica singular de la mujer es un tatuaje ubicado en la parte superior del tórax, debajo de la clavícula. Su contextura física, prendas de vestir y movimientos también fueron observados por parte de los investigadores.

Todos estos detalles surgieron de las actuaciones de al menos dos expedientes que tienen asiento en la justicia nacional y que son de abril y junio de este año. Pero Olmedo fue finalmente detenida por una tercera causa y mucho más grave: el homicidio del empresario Diego Antonio Osorio Peñaloza (46), socio y amigo del presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem.

En el procesamiento de prisión preventiva -al que tuvo acceso Clarín-, la jueza Paula González, a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 40, le imputó a Olmedo “el haber dado muerte a Diego Antonio Osorio Peñaloza mediante el suministro de algún tipo de sustancia, medicamento o somnífero en proporciones no adecuadas para su estado de salud, con el objeto de apoderarse de elementos de valor que se encontraban en el interior de su domicilio”.

El cuerpo del gerente general de la empresa de suplementos deportivos Gentech fue encontrado en su departamento al mediodía del domingo 7 de junio, cuando un amigo fue hasta el lugar luego de que no le respondiera los llamados durante más de un día.

El hombre estaba recostado en su cama, en ropa interior. Sobre la mesa del living estaba el celular de la víctima, un Samsung S25 Ultra. También había una caja metálica gris, que fue hallada vacía, abierta y con la llave colocada.

Allegados a la víctima declararon que esa caja estaba oculta en otro sector de la casa y que allí guardaba ahorros, que según dijeron, ese dinero estaba destinado a ayudar a su familia en Venezuela.

La última noche del empresario asesinado

La justicia reconstruyó las últimas horas de Osorio Peñaloza desde el viernes 5 de junio por la noche hasta el domingo 7 al mediodía, cuando fue encontrado muerto en su departamento de la avenida Díaz Vélez al 5500, en el barrio de Caballito.

Según declaró un amigo, luego de terminar su jornada laboral el viernes, cerca de las 20, ambos quedaron en reunirse por la noche. Aproximadamente a las 22 se juntaron en la vivienda de Osorio Peñaloza, comieron algo y luego se dirigieron hacia Belgrano, al departamento de Martín Menem, a quien conocía por trabajar para él en la empresa de suplementos.

Allí llegaron a las 23. El testigo dijo que bebieron entre dos y tres vasos de Aperol y se retiraron cerca de las 1.40. El dueño de casa se quedó mientras que los otros dos hombres fueron hasta un bar en la zona de Palermo.

De acuerdo a lo que consta en la causa, todos los traslados de esa noche los hicieron con un auto de una aplicación de viajes.

En el bar consumieron una botella de whisky y permanecieron hasta las 4 de la madrugada del sábado 6. La salida continuó en otro local ubicado a pocos metros, donde siguieron consumiendo media botella más. Se retiraron entre las 6.30 y las 7 de la mañana.

En ese momento los caminos de los dos amigos se separaron. Cada uno fue hacía su casa en autos de aplicación. La última conversación entre ambos fue a la 7.41, cuando Osorio Peñaloza le dijo que ya había llegado a su departamento y que “planeaba llamar a una amiga”.

Recién el sábado por la noche Menem se comunicó con su amigo en común, preocupado porque Osorio Peñaloza no le respondía los llamados ni mensajes. El hombre pensó que seguiría durmiendo ya que tenía como costumbre continuar despierto varias horas luego de una salida nocturna.

Ante la falta de noticias, el domingo al mediodía el hombre fue con su pareja hasta el departamento del empresario. Tenía una copia de la llave del departamento. Cuando entró se encontró con el peor escenario: su amigo estaba recostado semidesnudo en su cama.

Una médica del SAME constató la muerte. A partir de allí intervino la División Homicidios de la Policía de la Ciudad. “Congestión, edema pulmonar y encefálico”, fueron las causas de muerte, según la autopsia.

La reconstrucción

Los investigadores comenzaron a trabajar para establecer qué había sucedido en esa casa durante el sábado 6 de junio. Lo primero que analizaron fueron las cámaras de seguridad, que les devolvió una información clave.

Cerca de las 6.30 se lo vio a Osorio Peñaloza caminando por la calle Fitz Roy, donde se encontró con una mujer. Los investigadores advirtieron que ambos estaban interactuando con sus teléfonos celulares.

En los registrados quedó establecido que el hombre ingresó al edificio a las 7.49 acompañado de la mujer. Él llevaba una botella de agua mineral, mientras que ella usaba un gorro, una cartera negra y un vaso de vidrió.

A las 8.49, la sospechosa se retiró del lugar. Usó la llave de la puerta de ingreso y llevaba una bolsa de papel de gran tamaño. Las cámaras tomaron que esperó varios minutos en la calle hasta que subió a un Renault Logan gris.

Al declarar como testigo, el amigo afirmó que Osorio Peñaloza no consumía drogas y que utilizaba servicios de prostitutas vip, por lo que no descartó que la mujer que aparecía en los videos sea una trabajadora sexual.

Otro testigo que declaró en la causa mencionó que observó a la mujer cuando salió del departamento. La describió con tez trigueña, contextura física grande y cabello corto violeta. También dijo que llevaba zapatos de charol negros, un gorro de pescador, tipo piluso, de color beige e y una cartera negra pequeña.

La sospechosa salió del edificio utilizando una tarjeta magnética. Como no la reconoció como vecina del lugar, el testigo la siguió unos metros hasta que subió al auto para irse con rumbo desconocido.

La clave en la identificación

Con las características físicas de la sospechosa, investigadores de la Policía de la Ciudad comenzaron a trabajar sobre registros previos de otras causas en trámite. De esta manera tomaron conocimiento de que una mujer con similares rasgos estaba vinculada a dos hechos denunciados en abril y en junio.

La única diferencia era el color de cabello, algo que era insuficiente para los detectives como para descartar que se tratara de la misma sospechosa. Para ocultarse, la mujer utilizaba un sombrero tipo peliso o una peluca de distintos colores.

Entre las coincidencias que señalaron estaban la contextura del cuerpo, rasgos morfológicos, algunas prendas de vestir que utilizó reiteradas veces y principalmente un tatuaje en la parte superior del tórax, debajo de la clavícula.

El nombre de la sospechosa lo consiguieron luego de identificar el Renault Logan gris sin patente que tomó tras salir del departamento de Osorio Peñaloza. El chofer indicó que la mujer viajó hasta la localidad de José C. Paz.

Ya en el lugar, los detectives comenzaron a recorrer el barrio. Unos comerciantes recordaron a una mujer con las características que les indicaron. Cuando llegaron a un complejo de departamentos, el dueño les dijo que había una joven de nombre “Anabella” que se había retirado del lugar luego de deberle el pago de varios meses de alquiler.

Según el relato del hombre, la joven era trabajadora sexual y en varias ocasiones le ofreció joyas como forma de pago. También les dijo que tenía el pelo corto, rojizo, y que utilizaba pelucas.

Cuando una brigada de la División Homicidios de la Policía de la Ciudad estaba haciendo trabajos de inteligencia para poder obtener más información, vieron que en la casa donde residía llegó un patrullero de la Policía bonaerense para entregar una citación para una causa que tenía en la justicia porteña.

Esa situación fue la clave para dar con el nombre completo de la sospechosa: Anabela Sabrina Olmedo, y su dirección.

Finalmente, con la orden de la justicia, Olmedo fue detenida a las 8.35 de la mañana del lunes 15 de junio cuando caminaba por la calle Juan Díaz de Solís, en José C. Paz. Intentó deshacerse de un celular IPhone, que le fue secuestrado junto con otros dos teléfonos. Además, entre sus pertenencias, encontraron un sombrero “piluso”.

El procesamiento de Olmedo

Para la jueza González, “es claro que la gran cantidad y diversidad de testimonios, registros audiovisuales y tareas investigativas permiten establecer que Olmedo fue la única persona que permaneció junto a Osorio Peñaloza en el contexto del desapoderamiento, por el término aproximado de una hora y durante el lapso inmediato al fallecimiento del damnificado”.

“El suministro oculto de una sustancia, somnífero o medicamento con fines de desapoderamiento por parte de Olmedo, seguido del abandono del damnificado en estado de inconsciencia y de la sustracción de sus bienes, permitiría inferir que la muerte no constituyó un acontecimiento completamente ajeno al plan ejecutado, sino un resultado que la imputada debía representarse como consecuencia de su obrar”, indicó el fallo.

La acusación que pesa sobre Olmedo es por homicidio criminis cause, un delito que prevé la prisión perpetua.



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