Se habían presentado 235 ofertas de 37 empresas. Pero finalmente, el Gobierno adjudicó a 5 compañías la licitación para almacenar energía eléctrica en baterías de litio a lo largo de todo el país, para reducir cortes.
El Gobierno, a través de la Resolución N° 155/2026 de la Secretaría de Energía, formalizó este martes la adjudicación de 20 proyectos de 5 empresas nacionales por 700,5 MW y una inversión estimada de US$ 700 millones.
Los proyectos están distribuidos a lo largo de 7 regiones: Provincia de Buenos Aires, NOA, NEA Chaco-Formosa, NEA Misiones-Corrientes, Litoral Entre Ríos, Litoral Santa Fe y Pampa. La licitación tiene como objetivo evitar los cortes de luz durante las horas de mayor consumo, al aprovechar toda la capacidad disponible en la infraestructura de transmisión en alta tensión.
La empresa que se quedó con la mayor parte de los proyectos fue Genneia, liderada por Jorge Brito, con 7 proyectos, la sanjuanina DQD Energy (8 proyectos), 360 Energy Solar (3 proyectos), fundada por la familia Ivanissevich; Aluar, de los Madanes Quintanilla, dueños de la empresa de neumáticos FATE, que cerró (1 proyecto); e Intermepro (1 proyecto).
Las ofertas se habían presentado el 27 de mayo y, tras la evaluación técnica y la apertura de los sobres económicos, realizada el 24 de junio, la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico Sociedad Anónima (CAMMESA) elaboró el Informe de preadjudicación que sirvió de base para la resolución.
La distribución geográfica de los proyectos adjudicados refleja la mayor demanda y mayores necesidades de refuerzo del sistema: PBA (185 MW), NOA (150 MW), NEA Chaco-Formosa (161,5 MW), NEA Misiones-Corrientes (50 MW), Litoral Entre Ríos (50 MW), Litoral Santa Fe (36 MW) y Pampa (68 MW).
Los oferentes instalan parques de baterías -casi exclusivamente con tecnología china- en sus predios, que sirven para guardar la energía generada en las inmediaciones de esas plantas en horarios de menor demanda -y, por ende, con un costo más económico- y volcarla al sistema en el momento de mayor consumo, más barato. Así, se logra tener una fuente adicional de oferta eléctrica y se desplaza el uso de combustibles más caros y de importaciones.
El almacenamiento con baterías permite responder rápidamente ante variaciones de demanda, aportar flexibilidad al despacho y sumar reservas para operar con mayor seguridad, reduciendo la probabilidad de cortes y mejorando la calidad del servicio eléctrico para usuarios residenciales, comerciales e industriales.
Esta es la segunda iniciativa de almacenamiento, luego de la llamada Alma-GBA, en la que el Gobierno adjudicó 713 MW en nodos críticos del AMBA, con una inversión estimada de US$ 540 millones. Actualmente, se están realizando las obras para la puesta en marcha.
