Desde que arrancó el gobierno de Javier Milei la economía argentina volvió a tener superávit fiscal y comercial, como no ocurría desde los primeros años de Néstor Kirchner, tras la crisis de 2001. Sin embargo, recién este año el Gobierno está acumulando reservas para fortalecer su posición ante eventuales crisis, gracias a las crecientes exportaciones de energía como elemento distintivo y a la emisión de deuda privada.

Un informe de la consultora Economía & Energía, que dirige Nicolás Arceo, muestra que el balance cambiario del primer cuatrimestre de 2026 resultó en una acumulación de reservas de casi 2.400 millones de dólares, debido a un saldo comercial positivo en el intercambio de bienes con el exterior por casi US$ 8.650 millones y la toma de deuda por otros US$ 8.430 millones.

La compra de reservas se aceleró en mayo y junio hasta los US$ 6.300 millones, que dejaron al Gobierno casi al borde de cumplir el objetivo de este año.

Las exportaciones de bienes y el endeudamiento privado y público sirvieron para financiar la compra de los argentinos en ese período de US$ 9.000 millones, el pago de intereses por US$ 4.300 millones, el déficit en servicios -como viajes- por casi US$ 2.900 millones y el giro de utilidades y dividendos de las empresas, por más de US$ 1.350 millones, entre otras operaciones cambiarias.

Entre enero y abril, las empresas argentinas emitieron obligaciones negociables por casi 5.000 millones de dólares -con las petroleras, compañías de telecomunicaciones, bancos y eléctricas a la cabeza-, a los que se sumaron créditos a firmas exportadoras y deuda de las provincias.

El informe concluye que “la cuenta corriente puede permanecer deficitaria debido a la salida de divisas asociadas a transacciones financieras, principalmente, a los pagos de intereses de la deuda en moneda extranjera y la compra-venta de dólares sin fines específicos”.

En este sentido, el crecimiento de las exportaciones de petróleo y gas amplía las posibilidades de alcanzar el equilibrio externo de la economía argentina, pero “no resulta una condición suficiente por sí sola, dado que la sostenibilidad de dicho equilibrio dependerá también de la evolución de la cuenta financiera, en particular de los pagos de intereses de la deuda externa y de la formación de activos externos”.

Por su lado, el Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE) observa que “los dólares que la economía real genera no son suficientes para atender la demanda de la economía financiera”, por lo que “el esquema solo sobrevive, por ahora, con un fuerte incremento de la deuda pública y privada y con el apoyo financiero de Estados Unidos”.

Según MATE, desde noviembre 2023 hasta abril 2026 la economía “real” generó más de 52.000 millones de dólares comerciales, pero la economía “financiera” consumió más de US$ 81.000 millones, lo que se cubrió con más deuda, blanqueo y el apoyo de EE.UU. por casi US$ 41.000 millones.

Diego Kofman, economista de la institución, apuntó que desde la apertura del cepo, en abril 2025, la “dolarización neta de excedentes” superó los US$ 35.000 millones, por la compra de divisas de los argentinos y los giros de utilidades de las empresas, distintivos de este período.

Y Martín Polo, jefe de Estrategia de Cohen Aliados Financieros, indicó que en el primer semestre “salieron todas”, por la buena cosecha y los mayores precios internacionales de la energía exportada, junto a una dinámica “floja” de las importaciones.

No obstante, advirtió que en esta segunda mitad del año va a ir achicándose el saldo comercial positivo y el desafío es que siga siendo alto el excedente de dólares para que no se adelante la demanda preventiva.



Source link

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *