El gobierno de Donald Trump anunció en la noche del miércoles que impondrá un nuevo arancel del 25 por ciento a miles de productos provenientes de Brasil, con el argumento de que ese país adoptó una serie de prácticas comerciales desleales contra Estados Unidos.
El presidente brasileño Lula Da Silva calificó enseguida la decisión como “un hito lamentable” y denunció “participación de la familia Bolsonaro” en la medida estadounidense, en medio de la campaña para las elecciones brasileñas de octubre.
El arancel se aplicará a miles de productos brasileños a partir del próximo miércoles, pero eximirá varias categorías principales de exportaciones, incluyendo petróleo y gas, carne de vaca, café, naranjas y piezas de aeronaves, se informó. Se aplicará al etanol brasileño.
El anuncio de Estados Unidos sucedió cerca de la medianoche del miércoles (el jueves a la madrugada de Argentina) a través de la oficina del Representante de Comercio, encabezada por Jamieson Greer, y el secretario de Estado, Marco Rubio.
Un “hito lamentable”
El canciller estadounidense señaló los motivos de los nuevos aranceles en X: “Que no haya confusión sobre el porqué: el presidente Lula y su gobierno no han negociado con Estados Unidos en buena fe”. Y agregó: “Sus políticas son malas para los estadounidenses y los brasileños. Durante el ultimo año, Lula ha puesto su propio ego por delante para llegar a un acuerdo por el bienestar del pueblo brasileño y estos aranceles son el precio por eso”.
Inmediatamente suscitó una dura respuesta del presidente de Brasil, que escribió en su cuenta de X: “El día 15 de julio de 2026 pasará a la historia de las relaciones entre Brasil y EE.UU. como un hito lamentable” y dijo que “repudia la decisión” del gobierno de Trump.
“No hay justificación para medidas unilaterales contra nuestro país”, dijo. Y agregó que buscará aplicar aranceles recíprocos. “Brasil iniciará de inmediato los trámites para activar los instrumentos previstos en la Ley de Reciprocidad, aprobada por unanimidad por el Congreso Nacional, y retomará el tema en el ámbito del mecanismo de solución de controversias de la Organización Mundial de Comercio”.
Un nuevo capítulo en las tensiones entre EE.UU. y Brasil
El de esta madrugada fue un nuevo capítulo en las tensiones entre EE.UU. y Brasil. El año pasado, el gobierno estadounidense impuso un arancel del 40 por ciento sobre muchas exportaciones brasileñas. Pero el presidente Trump retiró algunos de los gravémenes en una orden ejecutiva en noviembre tras una reunión con el presidente de Brasil.
Trump y Lula, en Malasia, en octubre de 2025. Foto: AP En febrero, el Tribunal Supremo dictaminó que el uso por parte de Trump de una ley de emergencia para imponer esos aranceles era ilegal, obligándole a eliminar los aranceles restantes sobre Brasil y otros países. El gobierno estadounidense impuso un arancel del 10 por ciento sobre casi todas las importaciones como medida provisional, pero ese arancel expirará este mes.
En busca de un vericueto legal para poder colocar aranceles, el gobierno de Trump inició una investigación sobre las prácticas comerciales de Brasil el pasado julio bajo una ley diferente, conocida como Sección 301, que es la que utilizará para imponer el arancel la próxima semana.
Los aranceles impuestos por Trump a Brasil el año pasado fueron en parte un intento de ayudar a su aliado político, el ex presidente de derecha Jair Bolsonaro, a evitar una condena de prisión por su tentativa de aferrarse al poder tras perder las elecciones presidenciales de 2022.
Los efectos de esos aranceles se mitigaron porque muchas de las exportaciones más importantes de Brasil a Estados Unidos obtuvieron exenciones. Y poco después de que Bolsonaro fuera condenado a casi tres décadas de prisión, la mayoría de los gravámenes fueron retirados.
Sin embargo, e incluso cuando las relaciones diplomáticas entre las dos naciones más pobladas del hemisferio occidental comenzaron a normalizarse, Estados Unidos continuó investigando las prácticas comerciales de Brasil.
Estados Unidos exporta más a Brasil de lo que importa, enviando petróleo, maquinaria y piezas de avión. Pero acusa a Brasil de proteger injustamente a sus industrias nacionales y de no tomar medidas suficientes para combatir la corrupción, así como para hacer cumplir las leyes de propiedad intelectual.
También ha criticado la deforestación, aunque los datos muestran que Brasil ha reducido sus tasas de destrucción forestal en los últimos años.
El roce por el sistema de pagos de Brasil
Otro punto de roce es el sistema de pagos digitales de Brasil, al que Estados Unidos acusa de perjudicar injustamente a empresas financieras y tecnológicas estadounidenses como Visa y Apple.
Un alto funcionario de la administración dijo a corresponsales en Washington que los tribunales brasileños habían emitido órdenes selladas que ordenaban a las empresas estadounidenses de redes sociales eliminar ciertos contenidos políticos. El funcionario también dijo que Brasil había ofrecido a México e India condiciones comerciales preferentes que se negaba a extender a Estados Unidos.
Es probable que el nuevo arancel se convierta en un tema de campaña en Brasil antes de las elecciones presidenciales de octubre. Lula busca otro mandato, enfrentándose en las urnas a uno de los hijos de Bolsonaro, Flávio.
Lula ha culpado a los Bolsonaro de las amenazas de más aranceles. Flávio ha hecho varios viajes a Washington para pedir al gobierno de Trump que ayude a su movimiento conservador, aunque ha dicho que nunca pidió que se aplicaran aranceles a su país.
En realidad, las tensiones diplomáticas con Trump han contribuido a aumentar la popularidad de Lula. El líder brasileño ha calificado las medidas económicas de motivación política, acusando al jefe de la Casa Blanca de amenazar la soberanía de su país.
“Es triste constatar que el lamentable desenlace de las investigaciones basadas en la Sección 301 forma parte del guion construido con la activa colaboración de la familia Bolsonaro. Son falsos patriotas que urdieron y defendieron públicamente acciones contra nuestro país, movidos por objetivos electorales”, denunció Lula.
“No se puede amar a Brasil solo cuando ganamos elecciones. Proteger nuestra soberanía es una obligación que está por encima de todos los partidos y todas las tendencias. El gobierno brasileño no vacilará en su deber de preservarla”, agregó.
“Brasil no reconoce la legitimidad de investigaciones sin respaldo en las reglas multilaterales de comercio. A pesar de ello, nunca hemos abandonado la mesa de negociación para defender los intereses nacionales”, dijo Lula sobre los nuevos aranceles.
“En Brasil, no renunciaremos a proteger a nuestras familias y a nuestros niños contra la codicia de un puñado de tecno-oligarcas. La libertad de expresión no es carta blanca para la criminalidad. El mundo entero sabe que, a partir de 2023, combatimos de manera incisiva los ilícitos ambientales y reducimos drásticamente la deforestación en todos los biomas brasileños”, señaló Lula.
