Los rebeldes hutíes de Yemen anunciaron este lunes un bloqueo marítimo contra Arabia Saudita, en plena intensificación de la guerra entre Estados Unidos e Irán, lo que amenaza la capacidad del principal exportador mundial de petróleo crudo para sortear el estrecho de Ormuz.

Los hutíes, apoyados por Irán, “anuncian un bloqueo marítimo contra el enemigo saudita criminal, según el principio de ‘ojo por ojo’, con efecto inmediato”, declaró su portavoz militar, Yahya Saree, sin precisar cómo la formación va a llevar a cabo esta medida.

El anuncio se produce tras unos intercambios de disparos la semana pasada, los primeros en años, que ponen en peligro la tregua negociada en 2022, aún vigente a pesar de haber expirado.

Estas hostilidades se producen tras el reciente intento de aterrizaje en Saná de un avión iraní procedente de Teherán, que desafió la hegemonía saudita sobre el espacio aéreo yemení.

De entrar en vigor, el bloqueo aumentaría la presión sobre la economía saudita y los mercados mundiales, al cortar al reino el acceso a sus puertos del mar Rojo, cruciales para el comercio petrolero, en un momento en que la reanudación del conflicto entre Teherán y Washington limita el paso por el estrecho de Ormuz.

El presidente del Parlamento del Gobierno reconocido internacionalmente del Yemen, Sultán al Barakani, afirmó que los rebeldes hutíes “han elegido la guerra” tras anunciar un bloqueo marítimo contra Arabia Saudí, que interviene en el país desde 2015 al frente de una coalición militar.

El político acusó en un comunicado a los hutíes de actuar en nombre de Irán y afirmó que la medida anunciada por el grupo “es prueba fehaciente de que atraviesa su momento más difícil”, al tiempo que calificó el bloqueo contra Riad de “un paso suicida” que pondrá a los rebeldes “en confrontación con el mundo entero”.

Esta es la primera reacción de las instituciones del Gobierno internacionalmente reconocido del Yemen, cuyo principal garante es Arabia Saudita y que tiene su sede en la ciudad portuaria sureña de Aden tras ser expulsado de la capital, Saná, cuando los hutíes la tomaron al inicio del conflicto en 2014.

Los insurgentes acusaron a Arabia Saudí de la acción, aunque Riad no se pronunció al respecto, y respondieron con ataques contra su territorio.

Además, los hutíes acusan a Riad de endurecer el bloqueo aéreo y limitar las importaciones marítimas a través del puerto de Al Hudeida, en el mar Rojo y un punto de entrada muy importante para la ayuda humanitaria que ingresa a las áreas controladas por los rebeldes en el Yemen.

Sin embargo, el Gobierno yemení denuncia que los hutíes utilizan el puerto y el aeropuerto para obtener suministros de armas, mayoritariamente de Irán.



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