"Ya es normal escuchar tiros": miedo en el barrio del policía asesinado por motochorros en Loma Hermosa

Los tres disparos rompieron el silencio del lunes, pasadas las 20, en una cuadra donde, según los vecinos, a esa hora ya casi no queda nadie en la calle. Sobre el asfalto de Mariquita Sánchez de Thompson, entre Ezeiza y Río Bermejo, de Loma Hermosa, quedó tendido Cristian Alberto Gerez, cabo de la Policía Federal de 36 años. Motochorros lo asesinaron de un disparo en la cabeza durante el robo de su moto. Mientras la investigación avanza y ya hay dos detenidos, uno de ellos menor de edad, quienes viven en la zona describen un barrio atravesado por el miedo y la inseguridad cotidiana.

Nancy Angelino fue una de las primeras personas en salir de su casa y quien solicitó ayuda. “Escuché tres disparos y salí a ver. El chico cayó muerto acá, a unos metros, así que llamé al 911. Llegó rápido”, cuenta a Clarín, conmocionada por lo ocurrido unas horas antes.

La mujer dice que el crimen no fue un hecho aislado. “A nosotros nos robaron dos autos. Hay que mirar para los dos lados antes de entrar. Hay que estar muy atentos. Hay mucho barrio de emergencia por la zona, deben ser de ahí los asesinos. Esta zona es muy peligrosa. Todo Tres de Febrero es así. Ya no sabemos qué hacer”, dijo.

A una cuadra del lugar donde ocurrió el asesinato está el comercio de José Cahuly. Vive en el barrio desde hace 65 años y asegura que conoce bien cómo cambió la zona: “Esto fue tipo ocho de la noche. A esa hora por acá hay muy poca gente en la calle. Tengo un local acá cerca, escuché el ruido, salí y vi la ambulancia, la Policía y un chico joven boca abajo“, le dice a Clarín.

Cahuly dice que un crimen con este nivel de gravedad no ocurre todos los días, pero que la violencia forma parte de la rutina: “En mi local una vez le apuntaron con un arma en la cabeza a un hombre y se lo llevaron hasta su auto para robárselo. Yo trabajo siempre a puerta cerrada“, expresó a Clarín.

Como otros vecinos, opina que muchos ladrones llegan desde Puerta 8, la villa ubicada a pocas cuadras.

El temor aparece incluso antes de aceptar una entrevista. Un vecino que vive prácticamente frente al lugar donde ocurrió el crimen pide mantener en reserva su apellido. “Me compromete mucho, vos sabés cómo es…“, le dice a Clarín antes de empezar a hablar.

El joven dijo que decidió reforzar la seguridad de su casa después de varios episodios. “La Policía no pasa por acá. Ves muy pocos patrulleros. Vivo con mi mamá, que está enferma. Se solía meter gente a mi casa; además de ladrones, una persona con problemas de salud mental. Por eso tuve que poner este portón.”

Señala la chapa metálica que protege el frente de la vivienda. “¿Ves esos agujeros? Son disparos.”

El vecino asegura que el horario en que ocurrió el crimen también refleja cómo se vive en esa cuadra. “A esa hora ya no queda nadie en la calle, y eso que no era muy tarde. Fue de tardecita”.

A la vuelta del lugar del crimen vive Micaela Arias, de 28 años. Nunca se mudó del barrio. “Vivo acá desde que nací. Es súper inseguro. Salís a la calle y tenés que tener cuatro ojos o más. Mirar para todos lados. Estar atentos desde temprano hasta la noche porque siempre pasan esta clase de hechos”, cuenta a Clarín.

De la misma manera, cuenta una realidad fuerte: “Ya es normal escuchar tiros. Ese día los escuché, esperé un rato y cuando me acerqué vi el cuerpo. Ya estaba fallecido, obviamente. Después empezaron a salir las imágenes de las cámaras.”

Las cámaras de seguridad, agrega, fueron instaladas por los propios vecinos. “Las pusimos nosotros por seguridad.”

El asesinato ocurrió cerca de las 20.20. Según reconstruyó la investigación a partir de las cámaras de vigilancia, dos motochorros interceptaron a Gerez cuando circulaba en una moto de 110 cc. Primero dispararon al aire para obligarlo a detenerse. Después le exigieron que bajara de la moto y le quitaron un bolso. En las imágenes también se observa que el cabo hizo un movimiento compatible con intentar sacar su arma reglamentaria. En ese momento, uno de los ladrones le disparó dos veces. Uno de los proyectiles impactó en su cabeza y le provocó la muerte.

Los ladrones escaparon con la moto de la víctima. Horas después, la investigación permitió detener a dos sospechosos, uno de ellos menor de edad.

En la cuadra donde ocurrió el crimen, el movimiento ya volvió a la normalidad. Sin embargo, las conversaciones entre los vecinos se mantiene en el pedido de más seguridad en Tres de Febrero.



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