"Los Josecitos": el clan de tres hermanos y un primo peruanos que secuestró, drogó y abusó durante dos días a una joven en Once

“Un libreto común y coordinado”. De esta manera el fiscal general Marcelo Martínez Burgos calificó el accionar de tres hermanos y un primo de ellos, todos de nacionalidad peruana, fueron condenados por secuestrar a una joven en abril de 2024 y abusarla sexualmente en reiteradas veces durante 48 horas.

Las condenas a 18 años de cárcel recayeron sobre Florentino Acosta Chapoñan (25), Yoel Acosta Chapoñan (39), Fermín Acosta Chapoñan (30) y Eddinson Acosta Chapoñan (40), más conocidos como “Los Josecitos”.

Los jueces Guillermo Friele, Gabriel Nardiello y Sergio Paducza, a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal N° 22 porteño, ordenaron además tomar muestras genéticas de los condenados para incluirlas en el Registro Nacional de Datos Genéticos vinculados a Delitos contra la Integridad Sexual.

Para los magistrados, quedó comprobado que el accionar de los cuatro hombres fue “haber privado de su libertad y haber accedido carnalmente, en reiteradas oportunidades” de una joven que en abril de 2024 tenía 21 años.

La investigación, llevada adelante por la fiscal Mónica Cuñarro, indicó que la víctima asistió el domingo 13 de abril a una reunión en el departamento de un compañero de trabajo suyo, ubicado sobre la calle Larrea al 300, en Once.

Cuando llegaron fueron recibidos por Fermín. Dentro del departamento ya se encontraban dos de los hermanos Acosta Chapoñan. Al rato la joven comenzó a tomar una cerveza cuando fue abordada por Fermín y Eddinson, quienes comenzaron a manosearla. La víctima comenzó a sentirse mareada, según consta en la causa.

El amigo con quien la joven había llegado al lugar se retiró y dejó a la chica junto con Fermín, Eddinson y Florentino, quienes aprovecharon la situación de vulnerabilidad de la víctima para abusarla y obligarla a consumir cocaína. Todo fue grabado con un celular por parte de un cuarto hombre, que aún no fue identificado.

Cerca de las 3.45 de la madrugada llegó Yoel, hermano de Fermín y Florentino y primo de Eddinson, quien también la abusó.

En un momento, la víctima logró agarrar su celular y publicó una historia de WhatsApp donde decía que “la iban a matar”.

La publicación fue vista por otro compañero de trabajo de la joven, quien pudo hablar con ella y dio aviso a la Policía, pero como no sabía la dirección exacta de donde se encontraba, no pudieron ubicarla.

En la mañana de ese domingo trató de escaparse del lugar, pero Florentino se lo impidió. La víctima contó que durante todo ese 14 abril fue obligada a consumir cocaína y abusada en reiteradas oportunidades por Fermín y el hombre aún no identificada. Por la tarde, la joven escuchó la llegada de otra mujer -que tenía tonada extranjera- quien planificaba deshacerse de ella junto a los Acosta Chapoñan, según indicó el sitio Fiscales.gob

Recién cerca de las 9 de la mañana del lunes, cuando la chica no se presentó a su trabajo, el amigo con quien había ido a la reunión observó el pedido de ayuda. Fue entonces que avisó a los agentes de la Comisaría Vecinal 3C quienes llegaron hasta el lugar y detuvieron a Florentino, el único de los sospechosos que se encontraba en ese momento allí.

En mayo del 2024 fue detenido Yoel Acosta Chapoñan. En la rueda de identificación se sacó su prótesis dental para no ser descubierto, pero la víctima lo señaló como uno de los autores del abuso.

Finalmente, Fermín y Eddinson se fugaron a Perú tras el hecho. El primero fue detenido el 15 de junio de ese año en el aeropuerto internacional de Lima mientras que el segundo fue apresado el 22 de octubre del año pasado. Ambos fueron extraditados para el juicio que finalmente los condenó.

Alegatos de las partes

En su alegato de cierre, el fiscal general Marcelo Martínez Burgos afirmó que el accionar de los cuatro hombres “se trataba de un libreto común y coordinado“.

Luego de valorar las distintas pruebas exhibidas en el debate, pidió penas de entre 18 y 22 años para los acusados.

La defensa, por su parte, sostuvo que no existió un plan coordinado y que “la víctima llegó voluntariamente al lugar de los hechos, estuvo en la juntada y consumió cocaína”. Como atenuantes señaló que ninguno tenía antecedentes y que tienen familias compuestas con esposas e hijos menores.

Últimas palabras de los imputados

En el derecho a los imputados de decir las últimas palabras, Yoel afirmó que todo lo que pasó “fue muy duro” especialmente para él y sus hijos, uno de ellos con discapacidad. “Me encantaría estar ahí para poder ayudarlo y a mis hijos restantes acompañarlos en su carrera profesional para que mañana más tarde le puedan servir a este hermoso país que los vio nacer”, agregó.

Florentino sostuvo que es “un chico laburante” y que “jamás, jamás en mi vida le haría daño a nadie”, aunque reconoció que tuvo “errores como el todo el mundo en consumir cocaína”. “Quisiera, señor Juez, que usted me otorgue la libertad para poder estar con mi familia”, expresó.

Fermín Acosta Chapoñan manifestó que “somos unos chicos laburantes que siempre vinimos a este país a laburar honradamente, humildemente”, y que quería estar con su hijo de cuatro años.

Por último, Eddinson dijo que solo concurrió “a tomar un par de cervezas para compartir con mi primo Fermín y Florentino”. “No fui a otra cosa. Todo esto que me está pasando también afectó a mi familia, a mis hijos y a mi esposa”, concluyó.

Los fundamentos de los jueces

El juez Friele argumentó en el fallo del TOC 22 que el testimonio de la víctima “fue claro y contundente en cuanto a la privación de su libertad y los abusos sufridos”. “Señaló claramente a los imputados y la secuencia de los hechos que la damnificaran”, sostuvo.

“Las imprecisiones de las que se agravia esa parte son una clara consecuencia del estado en el que la víctima se encontraba al momento de los hechos, abusada por muchas personas, violentada y drogada contra su voluntad“, indicó.

Para el magistrado “los nombrados tuvieron el dominio de los sucesos criminales, en sus etapas ejecutivas, en calidad de coautores penalmente responsables”.

Sus colegas Nardiello y Paducza adhirieron en su totalidad al voto del juez preopinante, por lo que se dictaron las cuarto condenas a 18 años de prisión para los Acosta Chapoñan.



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