Millones de alemanes tuvieron un carnet del NSDAP (el partido nazi de Adolf Hitler) desde mediados de los años 30 y hasta 1945. No era obligatorio en la Alemania nazi ser miembro del partido, pero abría puertas, además de que muchos lo fueron por convencimiento.
Décadas después, los alemanes empezaron a interesarse por el pasado de sus padres y abuelos. ¿Fueron nazis? Durante muchos años la única forma de saberlo era acudir a un archivo nacional, hacer una solicitud formal y esperar meses. Muchas veces la respuesta, si llegaba, era incompleta. El proceso era largo y pesado y con los años se fue usando cada vez menos y quedaran básicamente para el acceso de historiadores.
En febrero, el Archivo Nacional de Estados Unidos completó la digitalización de los microfilmes que el Ejército estadounidense había incautado en 1945 en Múnich tras la ocupación de Alemania.
Aquellos microfilmes fueron al Berlin Document Center, controlado por el ocupante estadounidense. En total, entre el archivo de Berlín y varios archivos regionales, había 10,9 millones de fichas de miembros del partido nazi. El archivo que fue creando la democracia alemana tras la guerra, que heredó todos esos fondos en 1994, suma 12,7 millones de fichas.
Esos 12,7 millones de documentos ya estaban digitalizados, pero no se podía acceder a ellos online debido a las leyes de protección de datos personales. El acceso seguía siendo a través de solicitudes individuales. Los documentos originales fueron devueltos por Estados Unidos a Alemania en la década de los 90 del siglo pasado y forman parte del Archivo Federal Alemán (Bundesarchiv).
Estados Unidos acabó con esos obstáculos. La publicación en internet del archivo estadounidense hizo que los grandes medios de comunicación alemanes, como Die Zeit, Der Spiegel o Süddeutsche Zeitung, crearan motores de búsqueda propios conectados a esa base de datos. Con ayuda de tecnología de reconocimiento óptico de caracteres e inteligencia artificial, esos motores de búsqueda llegan a las fichas en cuestión de segundos.
En las primeras semanas más de un millón de alemanes se volcó a investigar si sus antepasados habían sido oficialmente miembros del partido de Hitler. Der Spiegel llegó a preguntar directamente a sus lectores si sus abuelos habían sido nazis.
Las fichas que tiene online el archivo estadounidense incluyen fecha y lugar de nacimiento, profesión y, en algunos casos, una fotografía, además del número de carnet del afiliado al partido nazi y la fecha de su afiliación. Los expertos consultados por los medios alemanes aseguran que casi el 90% de los afiliados al partido nazi están en esos archivos.
Mientras muchos alemanes se van llevando la mala sorpresa de descubrir que sus parientes habían ingresado en el partido nazi, los historiadores recuerdan que hay un dato importante que sirve para contextualizar esa afiliación: la fecha.
En Alemania siempre se ha entendido que cuanto antes sea la afiliación al partido, más convencimiento personal de las bondades del nazismo tenía esa persona. Y que quienes se afiliaron antes de 1933, antes de la toma del poder por Adolf Hitler, tenían en su inmensa mayoría una convicción ideológica real.
Cuando Hitler llega al poder hay una masiva afiliación, que se entiende porque los alemanes empiezan a darse cuenta de que sin estar afiliado al partido todo se hace más difícil social y laboralmente. Los expertos también explican que, para hacer un informe correctamente habría que cruzar las fichas de afiliación al partido nazi con informes posteriores a la derrota alemana sobre desnazificación y con historiales militares.
La puesta a disposición de cualquier persona de esos millones de fichas llega cuando el partido Alternativa por Alemania (AfD), de los más a la ultraderecha de Europa y con altos cargos conectados con grupúsculos neonazis y el servicio secreto tras sus pasos, aparece en los sondeos electorales como la primera fuerza política alemana de convocarse hoy unas elecciones legislativas.
AfD reclama desde su nacimiento hace más de una década que el país debe abandonar de una vez su culpa histórica por su pasado nazi y dedicarse al orgullo nacional. Ochenta y un años después del final de la Segunda Guerra Mundial y del nazismo apenas quedan alemanes vivos que recuerden aquellos años. Los protagonistas del nazismo están todos muertos.
