Argentinos en la guerra Ucrania-Rusia: "Me dieron un fusil, el comandante me dijo que empezara a disparar y sabía que yo no tenía preparación”

¿Mercenarios o víctimas de tratantes de personas? Esa es la pregunta que sobrevuela cuando se habla de las redes de reclutadores que captan argentinos para llevarlos a la guerra entre Ucrania y Rusia.

Este fenómeno empezó tímidamente en 2025, pero los casos explotaron en la Justicia a principios de 2026 e, incluso, hay un alerta de Interpol al respecto.

Hasta 3.000 dólares por mes, un contrato por tres años rescindible a los seis meses, seguro de vida, plus por ponerle el pecho a las balas en la primera línea de combate.

Para algunos puede parecer poco dinero para tentar la muerte en el frente. Pero los narcos ya descubrieron hace tiempo que donde hay vulnerabilidad se puede todo, hasta llevar un kilo de cocaína en los intestinos.

Clarín accedió a los testimonios que constan en la decena de causas abiertas por el tema. En su mayoría, los expedientes están radicados en la Justicia federal de Lomas de Zamora, por su jurisdicción en el aeropuerto de Ezeiza.

Los fiscales federales Sergio Mola y Cecilia Incardona estudian los casos en conjunto con la Procuraduría contra la Trata y Explotación de Personas (Protex).

Algunos de los reclutados parecen más convencidos que otros. Hay desde un chico de 18, cuya madre llamó a la línea 145 (denuncia de trata), hasta un bombero rosarino o un miembro del Grupo Halcón.

Todos coinciden en que, al llegar a destino (en su inmensa mayoría Ucrania y en menor medida Rusia), les retuvieron su pasaporte y salir del esquema se volvió muy difícil.

El planteo de los reclutadores se volvía algo así como: “Yo te pagué el pasaje hasta acá. Si te arrepentiste, pagame lo que gasté“. Y a esto se suma el problema de volver sin plata ni pasaje. Un modus operandi muy parecido al de las redes de trata con fines de explotación sexual.

Es entonces cuando la Cancillería argentina empezó a reunir casos de pedido de auxilio. Los testimonios son coincidentes en varios puntos.

Captación por redes sociales, contingentes de 10 o más personas por viaje, siempre la misma línea aérea y ruta. Eso se desprende de las declaraciones tomadas por la Justicia.

Los mismos testimonios muestran los enormes matices de cada caso. Será la Justicia federal la que determine, en definitiva, si hubo delito. En los Tribunales aun no hay un criterio único. Todo está empezando.



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