Un paseo en camioneta e hinchazón: qué declaró uno de los custodios en el juicio por la muerte de Maradona


Uno de los custodios de Diego Armando Maradona (60) declaró este martes en el juicio por la muerte del Diez que, cinco días antes de morir, el ex astro futbolístico salió a dar una vuelta por afuera del barrio cerrado donde estaba cursando su periodo de externación tras una operación de un hematoma subdural y un tratamiento contra la adicción al alcohol.

Aníbal Martín Domínguez, alias “Chori”, quien trabajó desde 2016 como parte del staff de seguridad de Maradona y con quien compartió de sus últimos días en la casa del lote 45 del barrio San Andrés de Benavídez, también aseguró que lo observó hinchado en reiteradas oportunidades y que se lo comunicó al neurocirujano Leopoldo Luque (45), a quien señaló como el médico de cabecera del Diez.

El custodio introdujo en el debate una información que hasta el momento no había sido declarada por ninguno de los testigos que dieron su testimonio ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 7 de San Isidro.

“Salimos del country andando con Diego. Salió y dijo ‘Chori vamos’, y se subió a la camioneta. Fuimos a dar una vuelta y volvimos. Quería salir de la casa“, aseguró Domínguez ante las preguntas de Mario Baudry, abogado del hijo menor del Diez.

Según el relato, ese 20 de noviembre de 2020, a la camioneta Hyundai H1 subió Maradona, su sobrino Jonathan Espósito, pero no recordó si también estuvo presente el enfermero.

Según los registros, ese día estuvieron la enfermera Gisela Madrid (41) y la reemplazó Ricardo Almirón (42) a las 19, cuando el enfermero describió que recibió al paciente “lúcido, ubicado en tiempo y forma”.

En la audiencia de esta martes fue la primera vez –luego de la apertura del debate- que Almirón estuvo presente ante el tribunal y por recomendación de su abogado Franco Chiarelli, el imputado no declaró.

Los chats exhibidos por el abogado son de las 19.37 del 20 de noviembre y ocurrieron entre el testigo y Maximiliano Pomargo, asistente de Maradona.

“Salimos sin rumbo. La salida duró media hora. Diego era muy cambiante, venía y te decía una cosa”, aclaró.

Ante ello, el juez Ortolani le preguntó si le consultaron a alguien o quién se hacía responsable si pasaba algo con Maradona durante esa salida.

“Es que con el diario del lunes es otra cosa. Nadie le decía que no a Diego. Todos estábamos tratando de hacer lo mejor, pero se hacía lo que él quería. Si no lo llevaba yo en la camioneta se iba caminando o me iba a pelear”, sostuvo el testigo.

Domínguez recordó que él manejó y que Maradona se sentó atrás junto a su sobrino Espósito. En un momento, éste le dijo “¿Volvemos Diez?”, y en ese momento regresaron al barrio privado.

De acuerdo al testigo, la salida del country tendría que estar registrada, pero no fue exhibida durante el debate. En la planilla que los enfermeros confeccionaban a diario no existe mención de la salida.

La mención sobre la salida de Maradona de la casa donde estaba pasando su tratamiento ya se había sugerido durante la declaración de Espósito, siete jornadas atrás.

Ante las preguntas de Nicolás D’Albora, defensor de la coordinadora de Swiss Medical Nancy Forlini (57), el sobrino del Diez dijo primero que no y luego que el paseo fue dentro del barrio privado.

El abogado exhibió un audio entre el testigo Espósito y Luque en el que el sobrino le contaba que salieron a dar unas vueltas con Maradona y el neurocirujano le decía: “Que grande papá, vengan a casa que tengo un pool y armo un asado en dos minutos”. Esto no se llevó a cabo.

“Retención de líquido”

“Las pocas veces que lo vi estaba hinchado. Como que tenía retención de líquido“, aseguró Domínguez ante la consulta de Patricio Ferrari, uno de los fiscales generales adjuntos de San Isidro.

En su declaración, el testigo afirmó que le avisó de la apariencia de Maradona a Luque, a quien señaló como “su médico” y también su amigo.

El neurocirujano Leopoldo Luque (45), uno de los imputados en el juicio por la muerte del Diez. Foto: EFE/ Adán González

En ese momento, la fiscalía reprodujo una serie de chats y audios entre Luque y Dominguez en donde el custodio, actualmente personal del Servicio Penitenciario Federal, le decía al neurocirujano que Maradona tenía retención de líquido “en la casa y en la panza”.

“Le decía a Luque que tenía que venir porque él era el médico”, remarcó Domínguez.

Uno de los primeros avisos que dio el custodio fue el miércoles 18 de noviembre de 2020, una semana antes de la muerte de Maradona.

Ese día en la casa estuvieron –entre otras personas- las hijas Gianinna y Jana Maradona, Luque, el médico clínico imputado Pedro Di Spagna (53) y el nutricionista Luciano Spena.

Tras una discusión con Luque a solas, Maradona no quiso recibir a Di Spagna ni a Spena. Esta decisión fue ratificada y comunicada también por Gianinna.

“Salía poco de la habitación, estaba enojado”, dijo el testigo respecto a como estaba Maradona durante esa jornada.

Domínguez aseguró que en los días posteriores al 18 también advirtió que el ex capitán del seleccionado argentino estaba hinchado: “Yo constantemente lo notaba que tenía retención de líquido”,

En tanto, la fiscalía luego reprodujo una conversación entre el 20 y el 21 de noviembre del testigo con Luque a quien le decía que “estaba bien pero se pierde”, a lo Domínguez le explicó: “Como que tiembla, es como que le falta escabio”.

Diego no estaba bien, no estaba como se lo veía en otro momento”, afirmó.

“¿Cuál era la respuesta de Luque?”, preguntó el fiscal Ferrari. “Me dijo que la retención es porque se había operado”, respondió.

Y antes de finalizar su interrogatorio, el fiscal consultó: “¿Luque le transmitió que dejó de ser el médico de Maradona?”. A lo que el testigo contestó: “No”.



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