La seguridad del aeropuerto alemán de Leipzig descubrió la noche del martes al miércoles un dron cargado con explosivos junto a un avión Antonov ucraniano de transporte de mercancías.
El dron no había explotado por un fallo en su detonador. El de Leipzig es uno de los aeropuertos que más usan los europeos para acercar material militar al este de Europa para después transportarla en trenes o camiones hacia Ucrania.
Poco después de ese incidente, un avión de carga de la empresa DHL que había abortado su aterrizaje por la alerta en Leipzig y empezaba a tomar de nuevo altura recibió el impacto de un pequeño objeto, previsiblemente otro dron, y pudo desviarse para aterrizar en Hannover con daños menores en el morro. Alemania no señala oficialmente a nadie, pero todas las miradas se posan sobre Moscú.
El ataque no es el primero. En julio de 2024 un paquete incendiario explotó en un centro logístico de DHL en Leipzig. Meses después, la investigación de la Fiscalía alemana señaló al GRU ruso, el servicio secreto militar responsable de operaciones criminales en Europa.
Fuentes de la OTAN consultadas por Clarín este jueves explican que el GRU está detrás de una larga serie de ataques e intentos de ataques contra la infraestructura que permite acarrear armamento a Ucrania y que el intento de hacer explotar un dron junto a un avión ucraniano en un aeropuerto europeo presenta similitudes con incidentes anteriores.
El ministro de Interior alemán, Alexander Drobindt, dijo que el incidente representa “una nueva calidad de amenaza”, más graves que las anteriores. Varios aeropuertos del norte de Europa sufrieron la pasada Navidad sobrevuelos de drones supuestamente lanzados desde buques rusos en el Báltico y el Mar del Norte, pero nunca habían sufrido un intento de ataque con un dron.
Drobindt no quiso señalar oficialmente a nadie y dijo que habrá una investigación oficial como en casos anteriores.
Leipzig es un objetivo lógico si Rusia quiere alterar el transporte de armas europeas hacia Ucrania. Los europeos usan varias vías, marítimas hacia Polonia y Rumanía y después por tierra hacia Ucrania, y aéreas hacia Leipzig y aeropuertos polacos y después con conexiones ferroviarias y con camiones hacia el interior de Ucrania.
Pero Leipzig es el principal hub europeo de DHL, gigante del transporte aéreo que también estaría llevando armamento. Así como base de los pocos Antonov que le quedan a Ucrania y que ayudan en esa tarea y como base de transporte de mercancías militares de Alemania y la OTAN.
Las actividades del GRU en Europa son corrientes desde al menos 2023 y sobre todo desde 2024. Los gobiernos europeos, sin terminar de señalar directamente al Kremlin, sí han permitido que las investigaciones oficiales señalen que detrás de sabotajes ferroviarios, incendios provocados, ciberataques o campañas de desinformación e injerencias, están operativos rusos.
Durante los sobrevuelos de drones rusos de la pasada Navidad estos pasaron por encima de centrales nucleares, fábricas de armamento, bases aéreas y centros de mando de la OTAN y varios países europeos.
Los expertos y fuentes oficiales que hablaron para medios alemanes consideran que este incidente es un salto adelante que lleva a un escenario más peligros. El GRU ya no se estaría limitando a labores de vigilancia, como en el caso de los drones, sino que empezaría a lanzar ataques. De lo contrario sería inexplicable la presencia de explosivos adosados al dron.
La OTAN, la Unión Europea y buena parte de los gobiernos europeos buscan fórmulas para mantener la seguridad de infraestructuras críticas como aeropuertos, puertos, nudos de transporte ferroviarios, cables submarinos, oleoductos y gasoductos, centros de datos, centrales eléctricas y otros lugares esenciales.
Rusia estaría intentando, estiman las fuentes consultadas en la OTAN, forzar las líneas rojas de los europeos, ver hasta dónde puede presionar, incluso con ataques, sin activar una respuesta europea.
