El Gobierno lanzará la licitación pública nacional e internacional de AMBA I, una obra de transmisión eléctrica estimada en US$ 800 millones que permitirá ampliar en unos 2.000 megawatts la capacidad de abastecimiento de la región metropolitana. El proyecto contempla 270 kilómetros de nuevas líneas de 500, 220 y 132 kV, una nueva estación transformadora en Plomer (provincia de Buenos Aires), sistemas de compensación y obras para conectarse con las distribuidoras. El trazado principal unirá Atucha II, Plomer y Ezeiza.

Para atraer el capital privado, el adjudicatario podrá solicitar su adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y el proyecto contará con una garantía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), actualmente en proceso de estructuración. Además, Cammesa (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico) realizará un aporte inicial no reembolsable de unos US$ 100 millones: la mitad en efectivo y la otra mitad en especie, principalmente transformadores.

El concesionario recuperará el resto de la inversión a través del costo de la energía que Cammesa traslada a las tarifas, explicaron fuentes de la Secretaría de Energía. La mayor parte recaerá sobre los usuarios beneficiados del Área Metropolitana de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires, mientras que una proporción menor será distribuida entre los usuarios del resto del país, debido a que la obra también fortalecerá la confiabilidad del Sistema Argentino de Interconexión (SADI).

El repago será progresivo. El adjudicatario no deberá esperar a que finalice todo el proyecto, sino que comenzará a cobrar a medida que complete los diferentes lotes previstos en el contrato. Según las fuentes oficiales, este esquema evitará que el costo completo se traslade de una sola vez a las tarifas y tendrá un impacto “mínimo” sobre los usuarios.

La obra se ejecutará mediante una concesión de obra pública, una modalidad con la que el Gobierno busca trasladar al sector privado la construcción, operación y mantenimiento de las nuevas instalaciones. AMBA I será la primera experiencia dentro del nuevo marco establecido para ampliar la red de transporte eléctrico.

El vocero presidencial, Andrés Ravier, sostuvo que el financiamiento se realizará con capital privado y explicó que el aporte inicial de Cammesa permitirá reducir el elevado costo financiero que supone poner en marcha un proyecto de esta escala. Según indicó, si el adjudicatario tuviera que financiar con deuda privada todo el desembolso inicial, ese mayor costo terminaría trasladándose al conjunto del sistema eléctrico.

Los US$ 100 millones provendrán de la Cuenta de Exportaciones de Cammesa, que reúne los ingresos netos generados por las ventas de electricidad a países vecinos. Se trata de fondos extrapresupuestarios y el aporte no deberá ser devuelto por la empresa adjudicataria. “El Tesoro no tiene ningún tipo de participación en el financiamiento de esta obra”, afirmó Ravier.

El proyecto busca aliviar uno de los principales cuellos de botella de la red eléctrica argentina. De acuerdo con la información oficial, la demanda residencial creció un 20% durante los últimos diez años, mientras que la extensión de las líneas de transporte de alta tensión aumentó apenas un 8% en el mismo período.

Esta primera licitación apunta al AMBA, que reúne a aproximadamente el 40% de la demanda eléctrica nacional. Y busca evitar, por caso, los frecuentes cortes de luz en el verano, la época del año de mayor demanda.

Según Energía, la saturación de la red limita la posibilidad de incorporar nueva demanda y aumenta el riesgo de interrupciones cuando el sistema supera sus límites técnicos.

Las ofertas económicas y la adjudicación en el marco de esta licitación se realizaría a comienzos de 2027, con la firma del contrato de concesión en los meses siguientes.

La construcción se dividirá en dos etapas y tendrá un plazo máximo de 52 meses. El esquema de lotes permitirá habilitar y comenzar a remunerar parcialmente la infraestructura antes de que esté terminado el proyecto completo.

AMBA I será, además, la primera de las 16 iniciativas consideradas urgentes dentro del Plan Nacional de Obras de Ampliación de la red de Transporte Eléctrico. El programa completo contempla inversiones por más de US$6.600 millones y la incorporación de 5.610 kilómetros de líneas de 500 kV en diferentes regiones del país.



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