En un mercado internacional ya saturado de volatilidad, los precios de los granos volvieron a dispararse como consecuencia de nuevos ataques ucranianos a puertos rusos sobre el Mar Negro y por un informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) que aportó datos alcistas para los commodities.
El gran salto en el mercado de Chicago lo dieron los cereales: el trigo escaló 3,5% (US$ 8,17) hasta los US$ 239,82 la tonelada y el maíz ganó 4,63% (US$ 7,97) para cerrar a US$ 179,91 la tonelada.
La plaza local replicó las subas, pero en menor medida: el disponible del primero cotizaba casi sin cambios a US$ 220 la tonelada, mientras que el contrato a cosecha subía US$ 4 hasta los US$ 222. En el grano amarillo, las mejoras fueron leves, con el contrato de septiembre subiendo US$ 1,6 a US$ 190, y con el disponible negociándose en torno a los US$ 180.
En el caso del trigo, los nuevos ataques ucranianos a terminales portuarias rusas en el Mar Negro, fue la principal razón que impulsó el precio del grano.
En las últimas horas se conoció que varios drones impactaron en el puerto de Novorossiysk, el más importante en la zona, lo que llevó a la paralización de las actividades en plena cosecha y campaña exportadora de Rusia.
Por el lado del maíz, si bien el conflicto bélico en Europa tuvo su impacto, fue el informe de oferta y demanda mundial de granos del USDA (WASDE) el que provocó la fuerte suba.
“El informe tuvo una injerencia alcista, por mayores exportaciones de Estados Unidos que dejan un stock-consumo ajustado en dicho país, en un contexto donde, además, la Unión Europea viene perdiendo potencial productivo por las altas temperaturas”, comentó a Clarín Rural la analista de mercados y asesora financiera, Mariela Brandolin.
En la misma sintonía, el gerente de research en MaxAgro y profesor de la Universidad Austral, Dante Romano, explicó que “el reporte del terminó siendo muy alcista en maíz, porque bajaron rindes más de lo que el mercado esperaba, y subieron exportaciones. En parte fue compensado por más área, pero lo importante es que los stocks bajaron”.
De hecho, el USDA redujo las existencias finales de Estados Unidos de 51,31 a 49,40 millones de toneladas, frente a los 50,78 millones de toneladas calculados por los privados, lo cual motivó las subas.
Otro commodity que dio la nota fue la harina de soja – el principal producto de exportación agroindustrial -, que tuvo un salto de US$ 8,38 hasta los US$ 342,8 la tonelada.
En este caso no hay un fundamento determinado, ya que, según Romano, “es un mercado en el que hay menos información, y que está operando con mucha volatilidad”.
“Esta semana vimos negocios de exportación de EE.UU. en un momento donde muchas plantas están paradas por mantenimiento. Pero el día previo habíamos tenido una baja importante”, agregó.
Pero por otro lado, el especialista consideró que, en este sentido, es importante seguir de cerca que “este año podría finalmente empezar a correr la restricción para importar productos agropecuarios de áreas con deforestación de la UE, la famosa EUDR.”.
“En los últimos dos años, la entrada en vigencia se postergó, pero en la segunda parte del año los compradores activaron negocios tratando de hacerse de stocks para evitar problemas en la cadena de suministros. Esto podría pasar este año, pero es un poco temprano”, concluyó.
Por último, el poroto subió US$ 5,52 hasta los US$ 428,16 la tonelada, principalmente impulsado por la caída en los rindes en Estados Unidos estimados en el reporte del USDA y la continuidad de la compras chinas.
