La historia detrás del femicida de Villa Devoto: tenía una condena previa por ahorcar a su pareja hasta desmayarla


Walter Humberto Verón (56) está grave. Su pronóstico es reservado y sigue en la terapia intensiva del Hospital Velez Sarsfield, de Monte Castro. A su esposa le dio 40 puñaladas y después intentó escapar. Como no pudo, se autolesionó para evadir las consecuencias del femicidio pero igual lo detuvieron. Según pudo saber Clarín, la trama previa al femicidio es un contexto de violencia de género que llevaba una década. Lo habían condenado por ahorcar a su mujer.

Romina María de los Ángeles Calvo (40) tenía 18 cuando tuvo a su primer hijo con Verón, un hombre 16 años mayor que ella. Un año y medio después nació su segundo hijo, que fue el que este jueves tuvo que llamar al 911 porque, alertado por su hermanita de 8 años, descubrió a su madre muerta en la habitación.

Antes vivían en una casa de La Tablada que luego vendieron. La pareja tuvo negocios dedicados a la venta de productos de granja. Algo pasó y las deudas empezaron a ahogarlos. En 2025 cerraron la “Granja Francesca” que tenían en Mataderos y desde entonces Romina empezó a buscar herramientas para salir adelante.

“Esa Pitty le cambió toda su personalidad y a mí me quiere fuera de la casa. La gente no sabe lo que yo trabajé por todos. Todo plata. Yoni nos ayudó y después lo vendimos y no vi un peso. La puse toda y más ahí en Devoto y luego se vendió Tablada y tampoco vi ni usé un dolar”, escribió el femicida antes de matar a la mujer.

Agobiados por las deudas, la familia intentaba salir de una crisis económica que arrastraban: “Se está pagando un poco las deudas que ella generó y alquiló un local. Toda la puse yo con la venta de Tablada y ahora quiere vivirla la vida sin mí, hija de puta. Me re cagó la puta madre”, escribió intentando justificar, como si pudiera, el crimen que estaba a punto de cometer.

Romina era seguidora de Verónica Assad, conocida como Pitty, una numeróloga mediática que da charlas y cursos. También realiza cartas numerológicas por 99 mil pesos en las que promete ayudar a las persona a conocer su “misión” o saber “¿cómo vibra tu casa?”.

La mujer, mencionada por el femicida en la carta suicida, contó que Romina iba a los eventos y le llevaba “un kilo de milanesas de regalo”.

El cuchillo que tenía el femicida de Villa Devoto cuando lo detuvieron.

Lo cierto es que, para 2025, Romina empezó a trabajar para “Pitty” en sus negocios de comercialización de velas. Luego, quedó a cargo de una sucursal en Caballito. Justo antes de ser asesinada, estaba proyectando alquilar un segundo local para abrir otra franquicia de “Pitty” Velas., por lo que pagaba una franquicia a la numeróloga.

La casa de La Tablada, en la calle Mirallas, había sido el escenario de un antecedente de violencia.

“El día 26 de marzo de 2017, siendo aproximadamente las 15, en el interior del domicilio de la calle Miralla 2635 Planta Alta de la localidad de La Tablada, partido de La Matanza, provincia de Buenos Aires, un sujeto de sexo masculino, agredió físicamente a su concubina”, reza la acusación. La víctima era Romina Calvo.

Pedro Morán y Alta Gracia, escenario del femicidio. Foto: Luciano Thieberger

“…tomándola con fuerza del cuello hasta hacerla desvanecer, provocándole escoriaciones contusas en esa región, como así también le produjo un corte en el dedo pulgar derecho con un cuchillo, lesiones cuyo carácter a la fecha no se encuentra certificado”, rezaba la acusación a la que tuvo acceso Clarín.

Un año y dos meses después, el 7 de mayo del 2018, en un juicio abreviado, condenaron a Verón por ese ataque a la pena de seis meses de prisión en suspenso por “resultar autor penalmente responsable del delito de lesiones leves agravadas por el vínculo, cometidos en la localidad de La Tablada, partido de La Matanza, el día 26 de marzo de 2017”.

Romina transitó la instrucción de la causa embarazada y cuando se firmó la sentencia tenía a su bebé con apenas cinco meses.

La carta que escribió el femicida.

El círculo de violencia siguió y la pareja continuó en la casa de Pedro Morán al 5200 donde este jueves Verón asesinó a Romina.

En la casa había cámaras de seguridad, la nena de 8 años se despertó con los gritos y alertó a su hermano de 21 años para que llamara al 911. Alrededor de las 6.50 de la mañana el joven pidió ayuda a la policía y contó que su padre había asesinado a su madre y había escapado.

La Policía lo detuvo a 200 metros y lo derivaron al centro de salud.

En la casa había un altar, confiaron fuentes con acceso a la investigación, con imágenes religiosas y cartas manifestando intenciones, algunas habrían estado dedicadas a la numeróloga.

“No lo puedo creer. Estoy llorando de la emoción. Recién cerré, desde las 9:30 que vine… Estoy feliz, Pi, lo logré. Me costó, pero al fin pude llegar. Treinta y cinco personas atendí”, le decía Romina a la numeróloga porque había alcanzado un cupo de ventas.

“Solo tengo palabras de agradecimiento y cariño por todo lo que me enseñas y por el cariño y respeto que hay entre nosotras, por eso tomo todo con los pies en la tierra y con mucho respeto. Porque sos muy importante para mí y yo quiero hacer las cosas bien para que estés orgullosa de mí”, le manifestó en los últimos mensajes que Verónica Assad mostró en los canales de televisión.

La despedida de la numeróloga

El posteo de Pitty la numeróloga para despedir a la mujer asesinada en Villa Devoto.

La numeróloga usó sus redes sociales para despedir a Romina en una foto juntas. “Recién hoy pude encontrar esta foto. Porque, además de trabajadora, siempre fuiste respetuosa y muy amorosa”, le dedicó.

Y la describió: “Romina, una mujer que trabajaba conmigo, fue víctima de un femicidio. Su vida fue arrebatada por quien decía quererla. Y detrás de cada femicidio hay una historia, una familia, hijos, amigos y compañeros que quedamos preguntándonos qué más podríamos haber hecho”.

“Y a vos, Romi, me cuesta aceptar que una mujer con tanta vida haya tenido que ser arrebatada de esta manera. Tu voz no pudo pedir ayuda. Pero hoy tenemos una responsabilidad enorme: que este asesino pague. Por vos, Romi. Y por todas.”, cerró.



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