El Gobierno eligió sostener la estabilidad cambiaria en torno de los $ 1.500 y decidió endurecer su política monetaria, es decir, permitió que circulen menos pesos y eso repercutió en las tasas de la economía. Para el caso de las empresas, los adelantos tienen el interés más alto desde marzo. Para las personas aún se mantienen en 65%.

La tasa de interés dejó de tener un porcentaje “de referencia” como hasta hace no mucho tiempo atrás, cuando el Banco Central establecía un número que actuaba como pauta para el mercado. Desde el fin de las Letras de Liquidez (Lefi), a mediados del año pasado, esa tasa pasó a ser, como la llama el Gobierno, endógena. Es decir, que se establece por mecanismos de mercado.

De todas formas, el equipo económico tiene maneras de influir en ella. En el menú hay algunas variantes que fueron ya utilizadas por el Gobierno. Una menor liquidez en el mercado, es decir, con menos pesos en circulación, hace encarecer el costo financiero.

¿De qué forma el Poder Ejecutivo lo hizo? Una explicación está en el menor ritmo de compras de dólares que hace el Banco Central. En agosto el promedio diario de adquisición de reservas es de US$ 34 millones, un tercio de los US$ 100 millones diarios de julio, estimó LCG. Así, con menores compras de dólares, hay menos pesos que el BCRA libera por esas operaciones.

Otra variante es la venta de bonos dólar linked, es decir, los títulos públicos del Ministerio de Economía que protegen al inversor de eventuales movimientos del tipo de cambio. El Banco Central puede vender -si tuviese en su cartera- este tipo de bonos para ofrecer cobertura cambiaria.

Fuentes del mercado aseguran que la autoridad monetaria operó este tipo de instrumentos y que eso contribuyó a que haya menos pesos aún. Otra pista la dio el propio Gobierno esta semana: el Palacio de Hacienda realizó un canje de bonos con el BCRA. Santiago Bausili le dio a Luis Caputo bonos atados a la inflación a cambio de títulos dólar linked por US$ 500 millones. Es decir, incrementó el poder de fuego del Central por esta vía.

Una tercera vía es la venta de contratos de dólar futuro, un tipo de derivado financiero que, a los banqueros centrales, les sirve para influir en la expectativa de precio del tipo de cambio para los meses siguientes. Y una última opción es que en las licitaciones de deuda en pesos el Tesoro adjudique más pesos de los que se vencen, es decir, absorba más liquidez de lo esperable.

Todo ese combo de medidas recalentó las tasas de interés, en un contexto en que el costo financiero empujó al alza los porcentajes de morosidad entre las familias por préstamos al consumo y también entre las empresas. “El dólar volvió a tensionarse esta semana y el Gobierno respondió con tasas“, fue el resumen de la consultora LCG.

De acuerdo a los últimos datos del BCRA, que hace un seguimiento diario del nivel de las tasas vigentes en el mercado, los adelantos para las empresas tenían hasta este miércoles un interés de casi 32% anual, el número más alto desde marzo. Para el caso de los préstamos personales, aún se mantiene en torno del 65% anual, sin variaciones.

“La suba en tasas y menores compras en el mercado de cambios parecen evidenciar la importancia de acotar la volatilidad del tipo de cambio“, mencionó IEB en un informe este viernes.

“El endurecimiento monetario llega en un momento sensible, con señales de debilidad en el mercado interno y un margen acotado para que las empresas incorporen tasas más altas”, consideró. Para IEB, en septiembre debería aflojar ese apretón monetario cuando aparezca una oferta de dólares mayor en el mercado. Otra consultora como 1816 habló, directamente, de cuál es el “costo de defender los $ 1.500” como precio de techo para el tipo de cambio mayorista.

En ese sentido mencionaron que un régimen monetario “más tradicional”, que incluya una suerte de “corredor de tasas” con una referencia entre 20 y 25%, “daría mayor certidumbre al sistema financiero, sin dejar de darle flexibilidad al equipo económico para controlar el spot (precio del dólar), que es su prioridad absoluta”, argumentaron.

El costo de mantener el techo de $ 1.500 es alto, lo que lleva a preguntarse cuánto tiempo quisiera el Gobierno sostener ese nivel”, planteó esa consultora. Es un interrogante para el que no arriesgó una respuesta.



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