La periodista francesa Léa Salamé anunció este lunes que deja la presentación del informativo estrella “20 Heures” de la televisión pública France 2 durante la campaña presidencial de su pareja, el eurodiputado socialdemócrata Raphaël Glucksmann, después de que éste -líder del movimiento Plaza Pública- anunciara el domingo su candidatura a las elecciones de 2027.
Su decisión se inscribe en una práctica que se consolidó en el audiovisual público francés a partir de la llamada “jurisprudencia Anne Sinclair”, una regla no escrita de la deontología periodística gala sobre la decisión de un presentador de apartarse de un programa de actualidad para evitar eventuales conflictos de intereses, proteger la credibilidad del medio y la suya propia.
En 1997, Sinclair dejó el programa político “7 sur 7”, de TF1, cuando su entonces marido, Dominique Strauss-Kahn, fue nombrado ministro de Economía.
Casi treinta años después, en el caso de Salamé, la periodista deja la segunda edición del telediario tras saltar Glucksmann a la carrera al Elíseo. “Allí donde se desarrolle la campaña me aparto. En cualquier otro ámbito, soy y seguiré siendo siempre periodista: una periodista que, antes que pareja de nadie, es una mujer libre e íntegra“, dijo hoy en Instagram.
Según Le Figaro, seguirá al frente del programa semanal “Quelle époque!”, que presenta desde 2022 y que mezcla actualidad, sociedad, cultura y entretenimiento.
Tras el caso de Sinclair, diez años después, en 2007, se produjeron tres retiradas de otras tantas periodistas emparejadas con políticos.
La primera fue Béatrice Schönberg, entonces esposa del político Jean-Louis Borloo, quien dejó de presentar los informativos del fin de semana de France 2 en febrero de 2007, durante la campaña presidencial en la que su marido apoyó activamente a Nicolas Sarkozy.
Aunque inicialmente estaba previsto que regresara tras las elecciones, France 2 anunció en mayo que no retomaría el puesto después de que Borloo fuera nombrado ministro de Economía, Finanzas y Empleo por Sarkozy. Además, hubo presión interna en el canal, ya que los sindicatos y parte de la redacción habían cuestionado su continuidad por posible conflicto de intereses.
Glucksmann lanzó su candidatura para las elecciones de 2027. Foto: ReutersTambién Marie Drucker, entonces pareja del entonces ministro de Ultramar, François Baroin, se apartó temporalmente de “Soir 3” durante la misma campaña de 2007, entre febrero y mayo.
Y a finales de ese mismo año, Christine Ockrent también dejó de presentar su programa “France Europe Express” cuando Bernard Kouchner fue nombrado ministro de Exteriores en el primer Gobierno de François Fillon, tras la llegada de Sarkozy al Elíseo.
El debate sobre la ética periodística
Estos casos generaron un debate en los medios de comunicación, iniciado por Le Monde, sobre si una relación sentimental con un ministro comprometía la independencia de una periodista.
La cuestión volvió a plantearse en 2011 y 2012 con Audrey Pulvar, entonces pareja del ministro Arnaud Montebourg, y Valérie Trierweiler, compañera del expresidente François Hollande.
Anne Sinclair y Dominique Strauss-Kahn, en una foto de 2011. Foto: APPulvar defendió que podía mantener su independencia profesional y llegó a pedir al entonces Consejo Superior del Audiovisual que estableciera reglas claras para los periodistas que mantienen una relación con políticos.
El debate deontológico giró en torno a si bastaba con apartarse de los asuntos directamente relacionados con la pareja o si el vínculo personal genera por sí mismo un conflicto de intereses o, al menos, una sospecha capaz de erosionar la confianza del público.
Pero la “jurisprudencia Anne Sinclair” no solo afecta a mujeres. En 2018, Franck Ballanger, periodista deportivo de Radio France, se apartó de sus funciones cuando su esposa, Roxana Maracineanu, fue nombrada ministra de Deportes.
Y, en 2021, Thomas Sotto renunció a presentar el programa político “Élysée 2022” tras conocerse su relación con Mayada Boulos, responsable de comunicación del primer ministro Jean Castex, aunque mantuvo otras funciones en la cadena France Télévisions.
Sotto se autodefinió entonces como “el primer hombre en apartarse (de su carrera) por una mujer”.
El asunto sigue generando debate en Francia, que incluso ha llegado a una comisión parlamentaria sobre la neutralidad del servicio público audiovisual. En esa comisión, antiguos responsables del ente público France Télévisions defendieron la necesidad de preservar la credibilidad de los informativos, mientras otros periodistas advirtieron del riesgo de convertir la vida privada en un factor que limite sus carreras.
