El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, señaló este viernes que la inflación en Estados Unidos es “preocupante”, e insinuó que las tasas de interés podrían subir si no se avanza más en reducir la presión sobre los precios, un mensaje que seguramente irritará a la Casa Blanca.

Warsh habló en el simposio anual de la Fed en Jackson Hole, Wyoming, y si bien evitó señalar cómo sería la futura orientación de las tasas, reconoció que “en lo que respecta al objetivo de estabilidad de precios de nuestro mandato, los datos son más preocupantes”. Y agregó: “Aunque las lecturas (de inflación) de este verano fueron mejores de lo esperado, no me indican que las tendencias subyacentes hayan mejorado de forma significativa.”

Añadió: “Debemos estar seguros de que la inflación subyacente se mueve hacia nuestro objetivo, clara y a suficiente velocidad. De lo contrario, tenemos trabajo que hacer. Ese es nuestro trabajo… nuestro mandato… y nuestra carga para cumplir.”

Esta semana el índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE), el indicador preferido de la Reserva Federal, se situó en 3,7%, lejos del 2% del objetivo de la Fed.

Un mal trago para Trump

Sus comentarios no serán muy bien recibidos en la Casa Blanca. El presidente Donald Trump, que impulsó la designación de Warsh al cargo, busca que las Fed baje las tasas para reactivar la economía y el consumo.

A pocas semanas de las elecciones legislativas del 3 noviembre, la inflación es la mayor preocupación de los estadounidenses que ven que los precios suben por el alza del combustible que provocó la guerra con Irán, sumado al encarecimiento de productos esenciales por la política arancelaria de Trump.

La Fed ha mantenido los tipos de interés estables a lo largo de 2026, pero un grupo creciente de responsables de política monetaria reclama subirlos para combatir la inflación. En su última reunión de julio, la Fed volvió a mantener las tasas sin cambios, pero una cuarta parte de los miembros con derecho a voto del comité encargado de fijar las tasas expresó su desacuerdo y abogó por una subida inmediata.

Señalan los riesgos actuales, que van desde una prolongada guerra contra Irán que ha empeorado la trayectoria de la inflación hasta el aumento de los rendimientos del Tesoro que provocó recientes intervenciones sorpresa del secretario del Tesoro, Scott Bessent.

Warsh también utilizó el discurso para exponer su filosofía sobre la formulación de políticas, aunque evitó cualquier señal sobre lo que cree que debería hacerse para lograr el doble objetivo de la Fed, que es mantener baja inflación y pleno empleo.

“Hoy estoy aquí comprometido con una disciplina, no con una decisión”, dijo Warsh en un discurso a sus compañeros responsables políticos del Comité Federal de Mercado Abierto, así como a economistas y miembros de los medios de comunicación.

El presidente de la Fed ha sido criticado por ser cauteloso respecto a su enfoque de la política en un momento en que la inflación sigue superando ampliamente el objetivo del 2% de la Fed.

Al principio del discurso, bromeó diciendo: “Puedes llamarlo un esquema… puedes llamarlo un mapa de senderos… solo que no lo llames guía avanzada”, una práctica que, según él, “se ha alargado demasiado.”

Sin embargo, el mensaje más amplio era buscar un cambio en el enfoque en cómo la Fed percibe su papel ante el mercado y el público.

Desde que asumió el cargo en mayo hace exactamente 100 días, Warsh formó cinco grupos de trabajo para analizar diversas funciones de la Fed. Un tema principal ha sido lograr que los mercados dejen de depender de cada palabra que llega de los funcionarios políticos. Pidió una “Fed más tranquila, con más propósito en sus comunicaciones.”

“La Fed desempeña un papel esencial en la economía y en los mercados. Y nuestras herramientas son poderosas. Determinamos la trayectoria de los tipos de interés a corto plazo. Y los participantes del mercado siempre intentarán anticipar qué haremos a continuación”, dijo. “Pero no deberíamos ceder a un régimen en el que los participantes del mercado miren principalmente a la Fed para su próxima operación”.

El debate sobre la inflación en un escenario particularmente complejo

El debate sobre la inflación se produce en un escenario particularmente complejo para la economía estadounidense. El Producto Interno Bruto (PIB) creció a una tasa anualizada de 1,5% durante el segundo trimestre, según la segunda estimación oficial conocida esta semana, una marcada desaceleración frente al avance de 2,1% registrado entre enero y marzo.

El crecimiento estuvo impulsado por aumentos del consumo, las exportaciones y la inversión privada, parcialmente compensados por una caída del gasto público.

El consumo, uno de los principales motores de la economía estadounidense, aumentó 0,2% en julio, mientras que los ingresos personales avanzaron 0,4% y el ingreso disponible creció 0,5%. Sin embargo, la tasa de ahorro personal se situó en apenas 3%, otro elemento que los economistas observan para determinar cuánto tiempo podrán los hogares mantener sus actuales niveles de gasto.

El discurso de Warsh fue distinto al de sus predecesores, que solían utilizar el encuentro en Jackson Hole como una pista sobre la dirección de los tipos de interés, cambios amplios en el marco de la Fed o indicios de nuevas formas de abordar la política monetaria. El año pasado, por ejemplo, el entonces presidente Jerome Powell insinuó recortes de tasas, lo que desató un agresivo repunte en Wall Street.

“Durante mi mandato como presidente, mis colegas y yo nos esforzaremos por construir modelos más fiables y reglas más sólidas que guíen las decisiones políticas. Lo haremos sabiendo que la precisión en la previsión económica sigue siendo solo una aspiración. Con tanto cambio tan rápido en geopolítica, cadenas de suministro globales y tecnología, es prudente ser modesto sobre lo que podemos y no podemos saber”, afirmó.



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