Los islandeses rechazaron reanudar las negociaciones de adhesión a la Unión Europea, según los resultados definitivos del referéndum publicados este domingo, un golpe para Bruselas, que veía con buenos ojos una eventual candidatura de la próspera isla del Atlántico Norte.
Los islandeses votaron el sábado en un ajustado referendo sobre si reanudaban o no las negociaciones de ingreso a la UE. El 52,8% de los votantes respondió “no” y el 47,2% “sí”, informó la cadena pública RUV tras el escrutinio de la totalidad de los votos.
El país de apenas 400.000 habitantes aplicó para unirse a la UE tras la crisis financiera de 2009, que devastó su economía, muy expuesta a las ‘subprimes’ de Estados Unidos.
Pero las conversaciones se suspendieron en 2013 con la llegada al poder de un gobierno euroescéptico.
“Quiero ser absolutamente clara: este gobierno no retomará las negociaciones de adhesión durante esta legislatura”, que se prolongará hasta 2028, dijo en rueda de prensa la primera ministra islandesa, Kristrun Frostadottir, quien era partidaria de reanudarlas.
Este rechazo no es “un revés” sino “una victoria para la democracia”, agregó la dirigente socialdemócrata. Ocho electores de cada diez participaron en el referendo, promovido por el gobierno.
El resultado negativo de la consulta congela cualquier discusión sobre una eventual adhesión al bloque al menos hasta 2028, y supone un jarro de agua fría para la UE, que parecía dispuesta a hacer concesiones para que Islandia se incorporase a sus filas.
Islandia guarda una asociación estrecha con la UE a través de su pertenencia al Espacio Económico Europeo (EEE) y al espacio Schengen de libre circulación, vínculos que deberían permanecer sin cambios.
Frente a las crecientes presiones internacionales, el actual gobierno deseaba sondear a la población para ver si esta era favorable a explorar una integración más profunda. Y aunque el resultado del referendo no es vinculante, el Ejecutivo se comprometió a respetarlo.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, dijo a la primera ministra islandesa este domingo que el bloque “respeta totalmente la elección democrática” de los votantes, indicó un portavoz.
“Islandia continúa siendo uno de los socios más cercanos y de mayor confianza de la UE”, enfatizó el vocero de Costa, que representa a los Estados miembros del bloque.
“Unir a los dos bandos”
En campaña se trataron, sobre todo, cuestiones económicas y nacionales, aunque la guerra en Ucrania y las ambiciones del presidente estadounidense, Donald Trump, en la vecina Groenlandia dieron a la votación una dimensión geopolítica.
En cualquier caso, la votación “permitió relanzar el debate sobre la Unión Europea, sobre el lugar de Islandia en el mundo y, más ampliamente, sobre su posicionamiento geopolítico”, consideró Frostadottir el sábado.
La campaña movilizó y dividió profundamente a los islandeses. Según RUV, la tasa de participación fue del 82,5%, más que en las elecciones legislativas de 2009, en plena crisis económica.
“Quizá aún esté en una especie de fase de negación ante lo que acaba de ocurrir”, comentó a la AFP Elisabet Anna Kristjansdottir, una artista de 37 años. “Es bastante triste que los islandeses ni siquiera quieran estudiar las posibilidades de adherirse a la Unión Europea”.
En cambio, otra votante, Anna Maria Bogadottir, se dijo “realmente muy feliz” con el desenlace. “Ahora debemos digerir el resultado, pues nos coloca frente al desafío de unir a los dos bandos, que representan cada uno al 50% del país”.
La pesca, que representa casi el 40% de las exportaciones del país, fue uno de los principales puntos de fricción durante la campaña. Islandia quiere guardar el control exclusivo, sin plegarse por tanto a cuotas anuales fijadas por Bruselas, que estaba dispuesta a encontrar “soluciones creativas”.
Para la Unión Europea, que no ha incorporado a ningún país rico desde 1995, la adhesión de Islandia habría sido vista como una muestra positiva de su política de ampliación y le habría permitido reforzar su presencia en el Ártico, una región cada vez más codiciada.
Una victoria del “sí” en Islandia también podría haber reavivado el debate en Noruega, otro país muy próspero que sigue mostrándose reticente a ingresar al bloque.
