El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, amenazó que podría imponer nuevos aranceles a los productos importados de la Unión Europea (UE) o incluso de suspender parte del comercio si consideraba que la iniciativa de convertir a Canadá en un posible socio del bloque resultaba perjudicial para Estados Unidos.

“Si lo hacen, si considero que se trata de un acto hostil, impondré aranceles muy altos o dejaré de comerciar con Europa en muchos ámbitos”, advirtió Trump este miércoles.

“Si Europa lo hace con mala intención, impondremos aranceles muy elevados a Europa”, añadió. Aunque dijo que si la propuesta de la UE de sumar a Canadá era “con buena intención”, entonces “no hay problema”.

No obstante, Trump dijo que la idea de la UE le parecía “ridícula” y que “Canadá ha sido un socio comercial terrible“.

Este miércoles, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, propuso que Canadá se convierta en el primer miembro asociado del bloque, durante su discurso sobre el Estado de la Unión en Estrasburgo. Añadió que le gustaría trabajar la idea con el primer ministro canadiense Mark Carney, que estaba presente en la sala.

Más allá de las declaraciones, hay muchas dudas respecto a qué implicaría que Canadá se convierta en un miembro asociado de la UE y, sobre todo, cuánto tiempo llevaría el proceso, que podría prolongarse durante años.

El Gobierno canadiense dejó en claro que busca impulsar los lazos económicos con el resto del mundo, incluida la UE, en el marco de un cambio estratégico plurianual destinado a reorientar los flujos comerciales más hacia el este y el oeste, en lugar de centrarse principalmente en el sur, hacia EE.UU.

La propuesta se produce en un momento tenso de las relaciones comerciales entre Canadá y EE.UU. Tras el fracaso de las negociaciones en agosto, Trump impuso aranceles de 50% a productos importados canadienses, valuados en US$20.000 millones. Carney respondió lanzando gravámenes recíprocos, también por US$20.000 millones y la relación entre los países entró en máxima tensión.

Sin embargo, durante el fin de semana Trump se había mostrado optimista respecto a la resolución de la disputa comercial entre los países vecinos, afirmando que veía un acuerdo “bastante pronto”, aunque no dio detalles sobre la reanudación de las conversaciones formales.

La propuesta también podría complicar las relaciones de la UE con la Administración Trump, que se habían estabilizado en julio pasado, luego de la entrada en vigencia del acuerdo comercial entre Europa y EE.UU.

El pacto permite a Washington exportar sus bienes industriales libres de aranceles, a cambio de que aplique un gravamen del 15 % -en lugar del 20% que propuso Trump cuando lanzó su guerra comercial en 2025- para la mayoría de productos europeos.

Por entonces, Trump había fijado el 4 de julio como fecha límite, bajo la amenaza de aplicar nuevos aranceles si la UE incumplía el plazo.



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