Las razones del cambio de estrategia de la defensa de Pity Álvarez, arrinconado en el juicio por homicidio


“Una defensa espartana”. Así se autodenominan los abogados de Cristian Gabriel “Pity” Álvarez (54), por su trabajo en el juicio que tiene al músico acusado del homicidio de Cristian Maximiliano “Gringo” Díaz (36), asesinado de cuatro disparos en la madrugada del 12 de julio de 2018 en uno de los pasillos del barrio Samoré, de Villa Lugano.

Durante las primeras audiencias del debate, los abogados Sebastián Queijeiro y Javier Baños desplegaron una batería de recursos para pedir la suspensión y la nulidad del debate, en base a la condición psíquica de Álvarez.

El mismo planteo había realizado Javier Marino, defensor oficial de “Pity” durante la instrucción de la causa y en las primeras declaraciones de testigos en el debate, hasta que fue apartado por el músico.

Desde el 2023, la Justicia consideraba que Álvarez no se encontraba en condiciones psíquicas de afrontar el juicio, basándose en el artículo 77 del Código Procesal Penal de la Nación.

Sin embargo, nuevos exámenes realizados por el Cuerpo Médico Forense en mayo de 2025 marcaron un punto de quiebre y determinaron que el músico podría afrontar un debate oral. La serie de recitales que ofreció fueron un punto determinante.

La misma estrategia continuó la defensa técnica, comandada por Queijeiro y Baños. En la sexta audiencia presentaron un escrito con una serie de 20 planteos de recusación para los jueces que llevan adelante el debate.

“Se hizo un nuevo estudio médico, las conclusiones dicen concretamente que existe un consumo anárquico de medicamentos, un riesgo cierto para su salud psicofísica, se recomienda hacer un tratamiento médico interdisciplinario y no se descarta un riesgo de su propia vida”, advirtió Baños luego de que su cliente se descompensara en plena audiencia.

Uno de los aspectos sobresalientes fue el pedido de suspensión al considerar que el tribunal “no son los jueces naturales” del debate.

También, la negativa de una nueva evaluación médica del imputado, un informe de un perito de parte cuya incorporación se rechazó y la oposición a volver a interrogar a dos testigos que declararon en las primeras audiencias y que son de gran relevancia, ya que fueron quienes estuvieron al momento del hecho.

El punto de inflexión ocurrió luego de que Álvarez fue internado en el Hospital Tornú, lugar donde ingresó con un “cuadro de deterioro cognitivo”.

Esta internación, y la posterior derivación a una clínica de salud mental, hizo que los jueces Gustavo Goerner, Juan Martín Ramos Padilla y Hugo Navarro, a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional (TOC) N° 29, solicitaran que el Cuerpo Médico Forense (CMF) realizara una pericia para determinar si efectivamente “Pity” comprende que está siendo sometido a un proceso penal por el homicidio de una persona.

En paralelo, la Justicia civil tomó intervención por pedido de la hermana de Álvarez, quien solicitó una curatela para el músico.

El informe de los peritos oficiales estableció que el músico posee “las funciones psíquicas relevantes para la comprensión y participación en el proceso se encontraron compensadas”.

Los fans de "Pity" Álvarez dejaron objetos afuera de los tribunales. Foto Guillermo Rodríguez Adami.

“Álvarez sabe lo que está pasando. Comprende perfectamente que este juicio se está llevando a cabo y de qué se trata”, expuso Goerner, presidente del tribunal.

Esto provocó que la defensa apunte a una nueva estrategia. Este nuevo camino se basa en demostrar que Álvarez actuó en defensa propia, al considerar que Díaz lo tenía amenazado, era una persona peligrosa en el barrio y que andaba armado.

Esto surgió de las últimas declaraciones de los testigos propuestos por Álvarez, como su madre, Cristina Congiú, quien aseguró que su hijo tenía temor por un vecino que lo hostigaba.

Javier Baños, abogado del músico. Foto Guillermo Rodríguez Adami.

“A Díaz lo conocía por referencias de mi hijo, que vivía una situación de acoso permanente, no podía hacer cuestiones cotidianas”, remarcó la madre del músico.

Otros testigos protegidos declararon a favor del músico. Sostuvieron que era una persona tranquila, que nunca tuvo problemas en el barrio y que, por el contrario, Díaz estaba vinculado a la venta de drogas y que tenía antecedentes penales.

Un dato revelador lo introdujo el propio Álvarez cuando declaró en la última jornada del juicio. En su extensa exposición de este lunes, que duró más de cuatro horas, dijo que Díaz estaba armado y que, luego de ver “la cacha” (por la culata del arma) en su cintura, fue que decidió dispararle.

El fiscal Sandro Abraldes, de anteojos, con una carpeta en el brazo izquierdo. Foto Pedro Lázaro Fernández.

“Bueno, hasta ahí llegué con esto que es para dejar en claro que este chico Díaz estaba armado, ¿no? (…) Todos sabemos quién está armado en el barrio, es algo que se sabe…”, explicó sobre el inicio del conflicto entre ambos, cuando Díaz -que hacía changas como remisero- lo llevó a la villa 1-11-14, en el Bajo Flores, a comprar droga.

Los primeros testigos del juicio -un amigo de la víctima y la ex pareja de Álvarez- no dijeron en su declaración que Díaz estuviese armado al momento del hecho.

Con estos testimonios, la defensa busca que se ponga en discusión que “Pity” actuó en legitima defensa o en exceso de ella, en lugar de la hipótesis de la acusación de que se trató de un “homicidio agravado por el uso de armas de fuego“, cuya pena en expectativa va de 11 a 25 años de prisión.

Este viernes 6 será el turno de la declaración de Silvina Álvarez, hermana del músico y última testigo del juicio, antes de dar paso a los alegatos de la querella, llevada adelante por los abogados Fernando Burlando y Fabián Améndola.

Fernando Burlando y Fabián Améndola son los abogados querellantes. Foto Guillermo Rodríguez Adami.

El cronograma continuará el miércoles 11 con los alegatos del fiscal general Sandro Abraldes, mientras que el viernes 13 cerrarán los alegatos por parte de la defensa de “Pity” Álvarez.

Colaboró: Natalia Iocco.



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