La desaceleración de la inflación no alcanzó para aliviar el bolsillo de los trabajadores argentinos. Al contrario: la percepción sobre el deterioro del poder adquisitivo creció este año frente a 2025. Así lo revela el estudio “¿Qué pasa con el salario?”, elaborado por el portal de empleo Bumeran, que consultó a 6.494 personas en cinco países de la región.

El dato más contundente es que el 74% de los trabajadores argentinos considera que su poder adquisitivo empeoró en los últimos meses. La cifra representa un salto de 16 puntos porcentuales respecto al mismo estudio realizado en 2025, cuando ese porcentaje era del 58%.

La percepción sobre la insuficiencia salarial es casi unánime. El 87% de los trabajadores en Argentina considera que su sueldo no es suficiente para cubrir sus necesidades básicas, dos puntos más que en 2025. Solo el 13% cree que sí le alcanza.

¿A dónde va el dinero? El alquiler es el gasto principal para el 44% de los encuestados, seguido por los alimentos (27%) y el pago de deudas (16%). La educación, la salud y el transporte completan el cuadro con porcentajes menores.

Y el tiempo que dura el sueldo es otro termómetro de la situación: el 73% de los trabajadores afirma que el salario no le dura más de dos semanas. El 28% —casi 3 de cada 10— reconoce que apenas cobra ya destina el 100% al pago de cuentas. Solo el 9% llega con el dinero a fin de mes.

El ahorro quedó para pocos. El 90% dice que no puede ahorrar. Solo 1 de cada 10 logra guardar algo de su sueldo, y la mayoría de ellos apenas entre el 5% y el 10% de sus ingresos mensuales.

¿Por qué no ahorran? La respuesta es casi obvia: el 54% dice que directamente su salario no alcanza. El 20% tiene demasiadas deudas, y el 12% prioriza cubrir necesidades básicas.

Entre quienes sí consiguen ahorrar, el 30% elige invertir en fondos de inversión —el porcentaje más alto de la región—, mientras que el 16% compra dólares u otra moneda extranjera como resguardo.

El endeudamiento también aumentó. El 77% de los trabajadores argentinos tiene algún tipo de deuda, cinco puntos más que en 2025, cuando era el 72%. Y si llegara un aumento salarial, la primera prioridad para el 46% de los encuestados sería precisamente pagar esas deudas. Solo el 22% ahorraría, y el 15% lo destinaría al consumo cotidiano.

Además, el contexto no es solo individual: el 50% de los trabajadores ayuda económicamente a familiares o personas cercanas, ya sea de forma regular (25%) u ocasional (25%).

Federico Barni, CEO de Bumeran, advirtió que los datos reflejan una brecha entre los indicadores macroeconómicos y la experiencia concreta de los trabajadores.

La desaceleración de la inflación no implica automáticamente una recuperación del salario real. Después de varios años de pérdida acumulada del poder adquisitivo, las personas siguen destinando gran parte de sus ingresos a necesidades básicas. Hoy el desafío ya no pasa solamente por ‘ganarle a la inflación’, sino por reconstruir capacidad de consumo y previsibilidad”, sostuvo el ejecutivo.

Y agregó: “La percepción social del salario suele recuperarse más lentamente que los indicadores macroeconómicos porque las personas evalúan su situación cotidiana: cuánto duran sus ingresos, si pueden ahorrar o endeudarse menos y si sienten capacidad de proyectar”.



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