Irán estimó este miércoles poco probable la reanudación de las hostilidades con Washington en un momento de avance de las negociaciones con Estados Unidos, pero Donald Trump matizó que aún no está “satisfecho” con las propuestas de Teherán para poner fin a la guerra. A la par, el presidente estadounidense envió una advertencia a Omán, un país que suena para controlar el estrecho de Ormuz.

A raíz del conflicto, Irán prácticamente cerró el estrecho de Ormuz, una vía marítima esencial para los flujos energéticos mundiales, y Estados Unidos respondió con un bloqueo naval a los puertos iraníes.

Sin embargo, Trump dio a entender que no tiene prisa en llegar a un acuerdo con Irán.

“Irán está empeñado, quieren mucho llegar a un trato. Hasta ahora no lo han logrado. No estamos aún satisfechos con ello, pero lo estaremos“, dijo el mandatario durante una reunión de gabinete en la Casa Blanca.

“O eso, o tendremos que terminar el trabajo”, afirmó, en referencia a reanudar las hostilidades.

Cuando se le preguntó sobre un posible acuerdo a corto plazo para reabrir el estrecho de Ormuz a condición de que Irán y Omán controlen el paso de buques, Trump se mostró tajante: “No, el estrecho va a estar abierto a todo el mundo”.

“Son aguas internacionales y Omán se comportará como todos los demás o tendremos que volarlos por los aires“, amenazó al país que hasta ahora ha tenido un papel clave en la mediación del conflicto así como objeto de los ataques de Teherán.

Más temprano, el subjefe político de la Marina del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, Mohamad Akbarzadeh, declaró que “la posibilidad de guerra es baja debido a la debilidad del enemigo” y advirtió que “las fuerzas armadas están al acecho con los cargadores llenos”.


“No duden que convertiremos la zona desde Chabahar hasta Mahshahr en un cementerio para los agresores”, dijo, citando lugares en cada extremo de la extensa costa sur de Irán.

La declaración llegó un día después de que Irán acusara a Estados Unidos de violar el alto el fuego vigente desde abril y advirtiera que estaba listo para represalias tras los ataques más graves desde que entró en vigor una tregua el 8 de abril.

La guerra en Oriente Medio estalló a finales de febrero con ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, y se extendió rápidamente por múltiples frentes y envolvió a la región, a la vez que sumió en el caos los mercados energéticos mundiales.


Después de que ambas partes dieran indicios de avances en las negociaciones, la televisión estatal iraní afirmó que Washington se había comprometido a levantar su bloqueo naval sobre Irán, a restablecer el tráfico en el estrecho de Ormuz y a retirar las fuerzas estadounidenses de la región del Golfo.

El informe citaba un borrador de memorando de entendimiento, pero la Casa Blanca lo desmintió de inmediato, asegurando que se trataba de una “total invención”.


“Nadie debería creer lo que está publicando la prensa estatal iraní. LOS HECHOS IMPORTAN”, señaló la Casa Blanca en X.

Los medios estatales iraníes reportaron el martes explosiones en la ciudad portuaria de Bandar Abás, cerca del estrecho de Ormuz, y los Guardianes de la Revolución afirmaron que sus fuerzas derribaron un dron estadounidense que entró en su espacio aéreo y dispararon contra un caza F-35.

Por su parte, el portavoz de CENTCOM, el capitán Tim Hawkins, anunció nuevos ataques estadounidenses contra Irán, “en defensa propia”.


En lo que pareciera un intento de devolver la normalidad al país, las autoridades iraníes restablecieron parcialmente el acceso a internet global el martes, tras un corte de tres meses.



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