La petrolera YPF y Transportadora de Gas del Sur (TGS) cerraron esta semana un contrato de comercialización de gas de Vaca Muerta, que abastecerá a la nueva planta de procesamiento y fraccionamiento de líquidos que se instalará en Bahía Blanca tras una inversión de 3.000 millones de dólares.

El proyecto de TGS fue anunciado en marzo, durante la Argentina Week en Nueva York, Estados Unidos, y en las próximas horas pedirá formalmente su ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), a través de dos Vehículos de Proyecto Único (VPU). Y se suma a los trabajos de la Compañía Mega para industrializar el gas en origen.

En estos meses, la empresa que comparten Pampa Energía -de los Mindlin– y el Grupo Inversor Petroquímica -los Sielecki– fueron buscando contratos de abastecimiento con las petroleras. YPF aportará gas asociado a la producción de petróleo no convencional en Vaca Muerta.

Otras productoras que aportarán gas al proyecto son Pluspetrol y Chevron, además de Pampa Energía.

Este desarrollo permitirá desbloquear el crecimiento de la producción de petróleo más allá de los 1,5 millones de barriles diarios en la próxima década, ya que el shale oil de varias áreas de la cuenca Neuquina surge con mucho gas asociado, que debe procesarse.

La planta de líquidos del gas natural (NGL’s) separará el propano, el butano y las gasolinas naturales, que se usan para la producción de garrafas y de aerosoles.

Se trata de una de las mayores inversiones de la historia para valorizar y monetizar el gas de Vaca Muerta junto a los proyectos de licuefacción (GNL), así como para fortalecer la seguridad operativa del suministro en el mercado local. Los precios de estos gases duplican o triplican los del metano, que es el que se utiliza en los hogares, centrales eléctricas e industrias.

En paralelo a la búsqueda de contratos, TGS trabajó en el financiamiento de su proyecto –project finance– con el Citibank, el Banco Santander y el JP Morgan, que podrían aportar unos 1.000 millones de dólares.

TGS construirá 2 nuevos módulos de procesamiento de gas para tener 4 en total, por el equivalente a 43 millones de m3 diarios (MMm3/d) a 9.300 kilocalorías; 573 kilómetros de poliducto que llevará la mezcla o “sopa” de gas y líquidos hasta Bahía Blanca, atravesando las provincias de Neuquén, Río Negro, La Pampa y Buenos Aires; una nueva planta de fraccionamiento de 2,7 millones de toneladas por año de líquidos; y una terminal de exportación en el puerto bonaerense.

Las tareas de construcción demandarán unos 45 meses (casi cuatro años) desde su puesta en marcha y el proyecto generará exportaciones por unos US$ 1.200 millones por año, con unos 4.000 empleos directos y 15.000 trabajos indirectos.



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